Reseña: Accept - «Eat the Heat» (1989)
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Reseña: Accept – «Eat the Heat» (1989)



Eat the Heat de 1989, muestra a Accept dentro de la corriente del glam metal. Con el vocalista David Reece en el lugar del histórico Udo Dirkschneider, las composiciones perdieron el enfoque agresivo de la banda para aferrarse a un glam bastante promedio.


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Cuando una agrupación cambia a su vocalista histórico es un dilema, porque casi nunca resulta. Han sido pocos los casos que la llegada de un cantante transforma la identidad de una banda para bien, ejemplos hay como Ronnie James Dio en Black Sabbath, Bruce Dickinson en Iron Maiden o Steve Perry en Journey. Pero el caso de Accept, a finales de los ochenta, fue de esos no cuadraron. La entrada de David Reece provocó un cambio tan brusco que disgustó a varios, porque, si bien la voz de Udo Dirkschneider no es única, si es particular. Pero la culpa no es del estadounidense, sino de Accept como conjunto, porque adaptaron el subgénero popular de entonces, el glam metal. El cuestionable Eat the Heat de 1989 fue el único álbum con Reece y el último de su era dorada.

Para que andamos con cosas, el álbum parte bastante bien con «XTC»; su introducción, el riff y el estribillo son marcas registradas de la banda, incluso Reece, sin tener la misma furia vocal de Dirkschneider, es brutal. Pero la cosa descuadra a partir de «Prisoner», un tema que tiene más cercanía con Vixen que con Accept. De hecho, ese método de composición ligado al glam metal y al sonido estadounidense de por aquel entonces, se repite una y otra vez en el álbum. «Love Sensation» y «Chain Reaction» son las primeras pruebas de ello, ya que son planas, poco interesantes y no ofrecen nada nuevo dentro de la corriente del glam. «D Train» es una canción rápida que se adentra en los estándares habituales de la banda, pero aunque la actuación de Reece es destacable, no le hace justicia del todo.

Lo mejor desde la pista inicial es «Generation Clash», no por nada en Death Row -con Dirkschneider de vuelta-, la banda la reversiona. Si bien no es potente, es la sencilla y poderosa línea de bajo que la hace convincente y eficaz. Luego de ese destello, todo vuelve a la normalidad con «Turn the Wheel», otro ejemplo de glam metal promedio. «Mistreated» es una power ballad que a la primera escuchada no llama la atención, pero si le quieras dar una oportunidad, te puede agradar. «Stand 4 What U R» es un típico hard rock ochentero, personalmente una de las peores canciones que la banda ha grabado en su historia. «Hellhammer» es un breve respiro en esta segunda parte, bueno, más como un suspiro eso sí. El álbum termina con «Break the Ice», un final poco interesante pero apropiado para el concepto del disco.

Accept hizo con Eat the Heat algo que no se debe hacer, darse una vuelta de carnero y terminar con una pésima caída. Aunque Reece tiene una habilidad vocal decisiva, su interpretación se perdió entre los cientos de cantantes de la corriente del glam metal que hacían lo mismo. Las composiciones orientadas a la escena californiana, no otorgaron ninguna novedad o algún truco nuevo como para resaltar. A pesar de que «XTC» y «Generation Clash» son lo mejorcito del álbum, en su conjunto es un disco sin brillo. El cambio sonoro es tan brusco que el disgusto de sus fanáticos es entendible, así que cuando se analiza desde la retrospectiva, es un álbum que si lo oyes o no, no te pierdes de nada. En lo personal, estimo que hay que ser un fanático devoto del glam metal como para valorar positivamente este disco, porque por más seguidor acérrimo de Accept que seas, esta producción es olvidable; esta opinión la digo como fanático de los alemanes en vez de reseñador, así que me hago cargo de las repercusiones.

Colaborador de El Cuartel del Metal desde Chile. Responsable de reseñas de discos.

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