CD Review

Reseña: Scorpions – «World Wide Live» (1985)

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🔄 Actualizado: 17 enero 2024, 14:54

Una década tardó Scorpions en lograr el tan anhelado éxito comercial en los principales mercados mundiales y eso lo alcanzó con Blackout de 1982. Sin embargo, donde tocaron el punto de no retorno fue con la producción siguiente, Love at First Sting de 1984. La popularidad  de los alemanes estaba por las nubes y los sellos discográficos saben muy bien explotar ese logro. Durante el desarrollo de la gira promocional, algunos de sus conciertos se grabaron para un futuro álbum en vivo, pero a diferencia de lo tradicional en que se elige un solo show, la banda optó por tomar las mejores pistas de una infinidad de cintas para darle forma al directo. Así nació uno de los mejores álbumes en vivo de los ochenta, World Wide Live de 1985.

El doble álbum en vivo parte con «Countdown», la típica pista a base de una nota grave de un teclado con el abucheo de un público extasiado de fondo, para dar paso a un apropiado «Coming Home», demostrando desde un principio que la banda venía con todo. Las siguientes cuatro canciones son las iniciales de los álbumes Blackout (1982), Love at First Sting (1984), Lovedrive (1979) y Animal Magnetism (1980): «Blackout», «Bad Boys Running Wild», «Loving You Sunday Morning» y «Make It Real». Todas ellas suenan mucho mejor en vivo, porque la banda las acelera aún más, con un Klaus Meine también sonando mucho mejor en directo que en el estudio.

«Big City Nights» es uno de los mejores ejemplos cuando una canción es concebida para ser tocada en vivo, porque funciona a la perfección. Después de la enérgica instrumental «Coast to Coast», que termina con una de las frases más hilarantes en un disco de este tipo (“you see the microphone up in the air, you see them?”), el disco uno culmina con dos de las más preciosas power ballads de Scorpions. A pesar de que el público parisino introduce un ambiente único en «Holiday», siento que la banda cometió el mismo error que en «In Search of the Peace of Mind» en Tokyo Tapes (1978), omitir la segunda parte de la canción; pero eso no le quita mérito alguno, simplemente es una opinión personal. La mejor decisión fue incluir la grabación de «Still Loving You» dada en París, porque funge como un tributo a ese público amante del vino que tanto cariño les tiene. Musicalmente, es una versión sublime, la mejor grabación en vivo que existe.

«Rock You Like a Hurricane» da el puntapié para el segundo disco, con uno de los mejores estribillos y riff de guitarra que nos ha entregado estos arácnidos. Otra canción que se transforma para involucrar al público es «Can’t Live Without You». Aunque sea un tontería, hay que ser muy profesional para mantener un palm muting rápido y constante por casi dos minutos. Es lamentable que este tema no aparezca más seguido en los conciertos de la banda. «Another Piece of Meat» es otra pista que en su introducción Meine juega con el público, pero acá lo acompaña la batería de Herman Rarebell. Esta parte del disco es la mejor muestra de que Scorpions sabe dominar un show.

La versión de «The Zoo» es genial, particularmente por la actuación de Matthias Jabs, sin dudas una de las mejores interpretaciones de talk box en el mundo del rock. Con «No One Like You» opino lo mismo de «Still Loving You», incluir su grabación en suelo estadounidense, específicamente en Costa Mesa (California), sirve como un homenaje a ese público, porque con ella el mercado estadounidense los alzó a la popularidad. «Dynamite» pone el heavy metal en su lugar, con una rapidez que supera con creces a su versión de estudio. La inclusión del bombo doble en el solo de guitarra acentúa el concepto de speed metal clásico, mientras que la pausa donde Meine les sugiere más rock and roll a la fanaticada californiana, es un punto muy bien logrado porque dan ganas de seguir con el headbanging. Sin dar un respiro, «Can’t Get Enough» te da la energía suficiente para continuar con el rocanroleo. Para otorgarles un descanso a los demás músicos, Jabs se explaya con un solo de guitarra con nombre propio, «Six String Sting». Nótese el tono que consigue Meine al introducir a Jabs, fascinante. Todo termina con la segunda patita de «Can’t Get Enough», con un fade-out totalmente aceptable.

World Wide Live es uno de los mejores registros en directo que nos dejó la década de los ochenta, así tal cual. Las canciones retumban fuerte y rápido, el juego con el público es constante y los cinco músicos suenan intachables e increíbles. Al igual que el antecesor Tokyo Tapes, esta producción funciona como una vitrina para los grandes éxitos que vieron la luz entre 1979 y 1984. Siempre he opinado que un artista demuestra su profesionalismo y su compromiso con su público cuando suena mejor en vivo que en estudio. Eso es precisamente lo que ha hecho Scorpions durante toda su carrera y World Wide Live es una de las pruebas tangibles de ello.

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