🔄 Actualizado: 17 enero 2024, 14:43
La renuncia de Uli Jon Roth después de los conciertos por Japón, donde se grabó el increíble en vivo Tokyo Tapes (1978), dejó a Scorpions con las maletas hechas para ir a los Estados Unidos. Ahora había que buscar a un nuevo guitarrista líder, y aunque la decisión era traer a un británico o a un estadounidense, el lugar lo terminó ocupando otro alemán, Matthias Jabs. Salvo algunas participaciones en agrupaciones alemanas sin mucho renombre, Jabs era un desconocido en la industria, pero es su estilo y su carisma lo que lo posicionó como el quinto miembro de la banda. Por su parte, Michael Schenker había dejado UFO y como estaba de vuelta en su país natal, su hermano Rudolf aprovechó el momento de invitarlo. Con tres guitarristas y con la idea de penetrar en el mercado estadounidense, Scorpions se mandó un discazo: Lovedrive.
Como había que entrar en los Estados Unidos por medio de las radios, que mejor que «Loving You Sunday Morning», un hard rock americanizado pero con condimentos alemanes. No soy un fanático de ella en realidad, ni tampoco la considero como uno de sus mejores temas, pero cuando la banda la toca en vivo es tremenda. Debo reconocer que el riff de la parte media, el que acompaña al solo de guitarra del menor de los Schenker, es uno de mis favoritos y me agrada más que el principal. «Another Piece of Meat» es una marca registrada de las letras sucias de Herman Rarebell: las locuras nocturnas y las relaciones sexuales se volverían habituales en las composiciones ochenteras de los escorpiones. Si Scorpions habla de sexo, es porque Rarebell metió la mano ahí, pero ojo, Meine también tiene su lado sucio en determinadas ocasiones. En cuanto a la música, es heavy metal puro, con riffs fuertes y distorsionados, aunque sin muchos adornos.

«Always Somwhere» parte con unos arpegios de guitarra similares a «Simple Man» de Lynyrd Skynyrd, pero los versos la llevan a un lado mucho mejor. Cronológicamente, es la primera power ballad real de la banda en el concepto estricto de su definición: una canción de amor o desamor destinada a una mujer en particular. «Always Somewhere» era, hasta entonces, «la balada» de Scorpions. Su ambiente es intenso y su letra un placer. A cientos de kilómetros de distancia de ese aura amoroso, la instrumental por excelencia de los alemanes, «Coast to Coast». Es sencilla en comparación con otras canciones instrumentales de otras bandas, pero es eficiente. Al igual que «Another Piece of Meat», no tiene artilugios lujosos, pero cumple con su intención.
«Can’t Get Enough» es un metal de tomo y lomo, con la batería llevando el ritmo de una manera diferente a lo que sería un metal normal. Es aquí donde Jabs deja su huella por primera vez, dejando claro que su estilo está lejos del de Roth, más semejante al de un hard rock clásico por sobre todo. Meine se manda una de mejores actuaciones, no obstante, son esos esfuerzos los que terminaron pasándole factura unos años más tarde. La siguiente es «Is There Anybody There?», una mezcla tremenda de reggae y rock escrita para ser coreada en los conciertos en vivo. Única en su composición hasta el 2022, cuando la banda retoma parte de su concepto en «Shining of Your Soul» en su álbum Rock Believer. Con el típico riff galopante del metal, «Lovedrive» hace su entrada sin encantos mágicos. Da lo mismo que la palabra lovedrive no exista en el vocabulario inglés, porque es tremendo tema, listo para su headbanging. Me pregunto, ¿por qué en su afán de rememorar siempre este álbum en sus conciertos, Scorpions no la interpreta en vivo? Un sacrilegio.
Si hay una canción lenta que puede ser considerada como icónica en su discografía, esa es «Holiday». Mencioné que «Always Somewhere» es indiscutiblemente la power ballad del álbum, porque «Holiday» está por encima de una simple balada amorosa . Son esas guitarras acústicas, la voz cálida de Klaus Meine, los toms de la batería de Rarebell, pero sobre todo la letra (una invitación hacia un lugar especial en un día feriado) que finalmente hace que la canción esté varios escalones arriba de sus baladas previas.
Scorpions supo adaptarse perfectamente a la salida de Uli Jon Roth y su nuevo integrante, independiente de su poco recorrido en los escenarios, supo estar a la altura. Codearse con Michael Schenker tal vez ayudó a Jabs a posicionarse en el juego. Este cambio brusco pero adecuado de estilo fue lo mejor que le pasó a la banda, porque el nuevo aire del metal y del hard rock apuntaba a esa dirección. Gracias a la intensidad y calidad de las canciones, Lovedrive terminó siendo el mejor álbum de Scorpions y, aunque Blackout sea más popular, este álbum emerge como el campeón, pero por muy poco.

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