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Reseña: Scorpions – «Love at First Sting» (1984)

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🔄 Actualizado: 17 enero 2024, 14:52

Scorpions había hecho todo lo que una banda tiene que hacer para llegar a la cima: intentar, intentar y volver a intentar. Su persistencia tuvo sus frutos en los setenta en mercados como Japón y Francia, y en los primeros años de la década siguiente lo consiguió también en los Estados Unidos. Lo curioso de todo esto, es que después de ocho álbumes de estudio y uno en vivo, sus compatriotas alemanes aún no apreciaban del todo a su banda de rock más exitosa a nivel internacional. Las presentaciones por Alemania y el ingreso de sus álbumes en la lista de éxito eran constantes, pero algo pasaba en la industria alemana que dificultaba replicar en su propio país el mismo éxito que Scorpions tenía en Francia, por ejemplo. La situación, al menos en Alemania, parecía estancada, hasta que en 1984 salió Love at First Sting, curiosamente su álbum «más americanizado».

«Bad Boys Running Wild» es una canción introductoria fuerte, con unos power chords icónicos y su música hace, de verdad, que los chicos malos corran salvajemente. Con un estilo apuntando a la radio estadounidense, esta deja en evidencia el nuevo horizonte de la banda en este disco: el mercado gigante norteamericano. El álbum es recordado principalmente por uno de los clásicos más grandes, «Rock You Like a Hurricane», un tema que está en la memoria de cualquier roquero o metalero, independiente si es o no fanático de Scorpions. Como dijo Schenker, la actitud y la sexualidad es viva aquí, no por nada el PMRC de Tipper Gore puso el grito en el cielo al ver su videoclip reflejando este concepto. La primera canción que se viene a la mente cuando se habla de Scorpions, más allá de sus power ballads, es precisamente «Rock You Like a Hurricane». Aunque, para un fanático verdadero de los escorpiones, hay decenas de opciones antes que esta. Pero eso no significa en ningún momento que su calidad se cuestione, sino todo lo contrario, es memorable.

Si de comercialidad se habla, el ejemplo claro en esta producción es «I’m Leaving You». Tanto el ritmo como su letra es repetitiva, gusta de forma pasajera gracias a su riff y su introducción, pero carece de fuerza para quedar en el consciente colectivo. Por su parte, siento que «Coming Home» si lo hace, al menos para los fanáticos de la banda. Su introducción es relajante, con una letra que repasa las pericias como músicos en la carretera y en los escenarios. Como un gato al acecho, la canción salta por los parlantes de forma feroz en su segunda parte. «The Same Thrill» pone el grado agresivo, pero a diferencia de las canciones de la misma índole en sus álbumes previos, a esta le falta algo de sustancia. No pega tan fuerte como «Now!» o «Don’t Make No Promises», ya que más bien es un golpe que solo aturde momentáneamente, raro en una banda con experiencia. Otro gran éxito es «Big City Nights»; el riff de guitarra, interpretado en esta oportunidad por Matthias Jabs, es genial, mientras que el estribillo es contagioso. Otra canción destinada a las radios.

«As Soon as the Good Times Roll» y «Crossfire» encuentro que son más un gustito de los compositores, porque no van en la misma línea comercial de las demás. La primera suena diferente, más madura y para nada fiestera. La segunda, por su parte, es más personal para ellos como alemanes, con ese sentido de antiguerra. Recordar que en 1984 estábamos en plena Guerra Fría y, como dice muy bien su letra, Alemania estaba en el fuego cruzado. El recuerdo de la Segunda Guerra Mundial aún estaba en el consciente y las expectativas de un nuevo conflicto era pan de cada día. Por eso, siento que Scorpions aprovechó su popularidad para hablar de un tópico más profundo y por eso «Crossfire» es única en este disco. Súmale esa caja militar por parte de Herman Rarebell y ese mensaje tiene aún más sentido. La pista final es «Still Loving You», la más característica de las power ballads de la banda. Esta le quitó el primer lugar a «Always Somewhere» de 1979 y se alzó fácilmente a la cima como la mejor de su carrera. Gracias a los power chords abiertos y una letra desgarradora, además de la voz de Meine, la que finalmente se lleva los aplausos de pie, «Still Loving You» es la mejor power ballad de la historia porque es la que mejor define ese concepto de balada poderosa.

Cada álbum de Scorpions es como un capítulo diferente en un libro, con historias que nunca se repiten. En este caso, Love at First Sting es como uno de esos capítulos que te mantiene expectante, pero su conclusión no es el esperado. (como algunos libros de Stephen King, XD). Pero volviendo al tema, es un álbum muy bueno, pero su orientación hacia lo comercial le quita esa fuerza que había presentado la banda en Blackout. Si bien presenta algunos de sus mayores éxitos, es una producción ligera, cuyas composiciones se van por lo obvio. No obstante, para la banda le funcionó, es decir, es su álbum más vendido en los Estados Unidos y siento que esa era la verdadera intención. En definitiva, Love at First Sting está destinado a un público masivo, con canciones que convencen y que quedan en la memoria, pero comparado a sus álbumes anteriores, no consigue esa chispa ganadora en la composición.

Portada de Scorpions - «Love at First Sting»
Portada de Scorpions – «Love at First Sting»
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