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Reseña: Scorpions – «Animal Magnetism» (1980)

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🔄 Actualizado: 17 enero 2024, 14:47

El álbum Lovedrive de 1979 supuso el debut de Scorpions en el mercado estadounidense, tanto en las listas musicales como en conciertos. El gran sueño de la banda ya se había concretado, pero la intención ahora era mantenerse. El nuevo management de la banda sabía que podían meterse en los Estados Unidos aún con más fuerzas con el inicio de una nueva década y su confianza era tal, que antes de comenzar la grabación de un nuevo álbum, Leber & Krebs ya los tenía considerados para una nueva gira para el verano boreal de 1980. Con esa grata imposición, Scorpions tenía que editar lo antes posible una nueva producción y en 1980, con la misma alineación del álbum anterior, pero ahora más conectada y confiada, Scorpions nos entregó Animal Magnetism.

«Make It Real» es la canción inicial más sencilla hasta entonces en un álbum de la banda. Es un hard rock con aspiraciones de arena rock y si bien lo consigue, es hasta por ahí nomás. Cuando la banda la toca en vivo siento que es donde el tema muestra su potencial, porque la versión de estudio es apagada. «Don’t Make No Promises (Your Body Can’t Keep)» es comparable a «Another Piece of Meat» del disco anterior: un metal tradicional rápido y con una letra sucia, pero la diferencia está en su estribillo estilo punk. Matthias Jabs se ve más relajado y se jacta de su talento sobre todo en los minutos finales, compitiendo con la voz de Klaus Meine. El tempo baja de velocidad con «Hold Me Tight», cuyo ritmo es pegadizo, pero no es para nada motivante. Lo destacable eso sí es la interpretación de Meine, porque mantiene los tonos agudos y ásperos a lo largo del tema. «Twentieh Century Man» y «Only a Man» parecen dos rebanadas cortadas por la misma cuchilla, puesto que tienen una vibra un tanto similar, aunque el riff y la letra de la última es más ganchera.

«Lady Starlight» es una power ballad donde la banda incursiona con el ambiente orquestal, otorgándonos una breve ópera. Meine se vincula con la sección de cuerdas bastante bien. Casi al iniciar el minuto cuatro, la guitarra de Jabs presenta unas notas básicas para que la sección rítmica de Herman Rarebell y Francis Buchholz diga presente; toda esa parte es sensible, emotiva y afectiva. Me gustó que la banda haya puesto a prueba su capacidad de innovar, porque el experimento dio positivo. Eso sí, no es una canción que le vaya a gustar a todos, pero al menos denle una oportunidad. Por su parte, «Falling in Love» es un rock más sólido con una vibra estadounidense, creada con la intención de sonar en las radios.

La mejor canción del álbum y uno de los más grandes clásicos es sin dudas «The Zoo», con una letra recordando su primera visita por Nueva York, en especial la calle 42. Las guitarras otorgan un tono agresivo, pera a la vez sensual, una canción que incluiría en la lista de reproducción si fuese el dueño de un night club. La idea de Jabs de incluir el talk box es totalmente acertada, un elemento que si bien figuraría en composiciones posteriores, ninguna de ellas se compara a esta. No hay como la primera vez, se dice por ahí. Para asombro de muchos, el álbum culmina con «Animal Magnetism», un giro de tuercas astuto. Las guitarras suenan increíble, la sección rítmica está tope, mientras que la voz sorprende con esta atmósfera tenebrosa. Aunque la letra parece provenir de un hombre enamorado, el aire siniestro hace que no resalte cualidades amorosas, sino mas bien tortuosas. Un heavy metal fúnebre, al borde de un doom metal. Excelente final.

Animal Magnetism se hizo de manera apurada. Su grabación tuvo que hacerse en la sala dos de los estudios Dierks porque la principal estaba en remodelación. Como poseía un equipo más pequeño, ese detalle se vio en la producción, porque en determinadas canciones las guitarras suenan como apagadas y regulares, pero eso ya no es problema de Scorpions porque, a pesar del poco tiempo, la calidad compositiva se mantuvo. El álbum no persigue el mismo fin de Lovedrive, porque como comenté al principio, lo que busca es simplemente mantenerse. Un disco que presenta algunos de sus clásicos, como «Make It Real» y «The Zoo», y sorpresas como «Lady Starlight» y «Animal Magnetism». Visto de la perspectiva actual, Animal Magnetism quedó bloqueado por dos mejores discos, Lovedrive de 1979 y Blackout de 1982, por lo que a veces se pasa por alto. Sin embargo, es un álbum que vale la pena recordar, absolutamente.

Portada de Scorpions - «Animal Magnetism»
Portada de Scorpions – «Animal Magnetism»
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