A poco más de un mes del debut en Chile de la banda Death Doom por excelencia, Swallow The Sun, tuvimos la chance de conversar con su baterista, Juuso Raatikainen. Hablamos un poco sobre cómo ha sido todo lo relacionado a su último disco y también, su vida detrás de los tarros. Aquí les dejamos el resultado recordando que la banda se presentará en el país el próximo 23 de febrero y pueden conseguir sus tickets pinchando aquí.
Cuartel del Metal: Bueno, Jusso, ¿cómo estás? ¿cómo ha sido la promoción y gira de »Moonflowers»?
Jusso Raatikainen: ¡Estoy muy bien, gracias! Bueno, ha sido un poco extraño, con cancelaciones debido al COVID, así que por ejemplo no pudimos hacer la gira por Estados Unidos que teníamos agendada o todo el tour europeo. Es una pena. Pero al menos, los shows que tocamos, fueron geniales. Y ahora estamos totalmente enfocados en lo que se viene por esa parte del mundo (Latinoamérica).
C.M: Hablando de »Moonflowers», ¿qué tal fue el proceso de composición del álbum?
J.R: Si hablamos directamente de composición, casi todo el trabajo es de Juha (Raivio), él se encarga de escribir la mayoría de nuestras canciones y luego viene el resto. La verdad, para este disco solo fueron dos semanas de grabación, sí, muy poco. Y para mí al menos, fue el álbum que se me ha hecho más fácil de grabar. Esto igual es gracias a que, como estábamos en medio de la pandemia, no había mucho más que hacer aparte del álbum.
C.M: ¿Y qué piensas acerca del resultado? ¿Te gusta el disco?
J.R: Pienso que es mucho más oscuro que el anterior (»When a Shadow is Forced Into The Light», del 2019), es más compacto también. Siento que va mucho más ‘al grano’ que su antecesor y por eso me gusta mucho. Sé que es muy cliché decir ‘este me gusta más que el que hicimos anteriormente’, pero en este caso, es verdad.
C.M: Ahora hablemos de ti… ¿Cuáles fueron tus primeras influencias para tocar batería?
J.R: Uf, es una pregunta difícil. Porque lo primero que empecé a tocar fue guitarra de aire, mi familia es muy melómana así que siempre había música sonando. Yo creo que mi primer acercamiento a la batería fue a los 5 o 6 años, en la cocina, golpeando ollas y platillos, como casi todo el mundo. También sé que parece algo repetitivo, pero es la verdad, así inicié, no recuerdo otra manera de haber empezado con eso. Si hablamos directamente de influencias, obviamente dependía de la edad, todos quisimos ser Lars Ulrich en su momento, luego otro y así.
C.M: Has tocado en varios proyectos aparte de Swallow The Sun. ¿Cuál ha sido, a la fecha, tu disco favorito en el que has participado?
J.R: Es complicado, pero me quedo con el disco triple de Swallow The Sun (»Songs From The North I, II, III», del 2015). Ese era el disco más grande que había grabado a la fecha. Si me pongo a hilar más fino, hay cosas que no me gustan de ese álbum, sobretodo si nos ponemos a hablar de producción. Sin embargo, como experiencia, y al ser también mi llegada a la banda, es mi favorito.
C.M: Debes tener muchos recuerdos buenos de conciertos, pero… ¿Cuál ha sido el peor show que has tenido?
J.R: ¡Wow! ¿El peor? Sí, he tenido algunos bastante malos como recuerdo. Para mí, lo peor es no poder tocar y eso nos ocurrió en China. A solo una hora del show, nos avisaron que había un tifón que estaba destruyendo todo a su paso y realizar el concierto era imposible. Fue muy triste porque viajamos mucho para llegar ahí y que a última hora, algo como un tifón nos privara de tocar… también recuerdo otro, en Dubai. Una semana antes del concierto, nos llegó información de que no podíamos ir, porque éramos satánicos (risas). Luego nos enteramos que era un rumor que había impuesto un promotor de la competencia al que nos llevaría al país. Un tiempo después pudimos ir, pero eso no quita que seamos algunas personas sigan diciendo allá que adoramos al diablo (risas).
C.M: Pero ¿quién no quiere al diablo en su alma?
J.R: ¡Es verdad! jajaja.
La banda está preparándose para su gira latinoamericana que por fin los traerá a Chile el próximo 23 de febrero. Ya lo saben, Swallow The Sun junto a Mourning Sun en el Club Blondie.


