En casi 9 años, la base de fans de Black Veil Brides en Chile ha crecido y sumado adeptos. Su última visita el año 2015, se veía ya demasiado lejana. Por eso, con solo dos meses de anticipación (algo bien extraño si lo comparamos, por ejemplo, con la próxima visita de Iron Maiden al continente), el Teatro Coliseo vio cómo aproximadamente 2.500 personas se abalanzaron a las rejas, literalmente, para ver el regreso de Andy Biersack y sus amigos. Vamos a lo que vinimos.
Con una efervescencia que al menos este redactor solo compara a la obtenida por los Backstreet Boys, la fanaticada llegó desde temprano y si bien el recinto no estaba hasta las banderas, esto con el pasar de los minutos se agradeció en parte. Antes del caos, CHANCES con Tamara Rivas en las voces y un sonido bien particular, entretuvieron a varios durante media horita. La banda nacional de a poco se hace un nombre en la escena de este subgénero y se agradece su participación con temas como ‘Condena’, ‘Panóptico’ y ‘Pasado Oscuro’. Si bien hubo algunos yerros sonoros, el grupo se bajó del stage con su hit ‘Sendero’ y dejando bien en claro que tienen méritos de sobra para presentarse en este tipo de conciertos.
Black Veil Brides, desatando más que solo euforia
Y ahí, desde las 21 horas, comienza el show de Black Veil Brides. ¿Se acuerdan de la Beatle manía? Ya, tengan eso en mente para imaginar lo que fue el inicio con ‘Crimson Skies’. ‘Wake Up’, medio tono más abajo que en su versión de estudio, puso a saltar a todos los presentes. Se valora también el juego de luces y el sonido, que si bien a veces la voz se perdía, también se puede añadir el hecho de que este es un público que es conocido por ser más ruidoso que el PA.
Lamentablemente, aparte de ropa interior muy sexy lanzada al escenario y piropos varios para Andy, el show tuvo que parar por aproximadamente 10 minutos. Ya, es normal que en este tipo de conciertos algunas personas se desmayen en primera fila, pero acá, la cosa fue mucho peor. La barricada estuvo a punto de ceder después de ‘Scarlet Cross’ y ahí sí que no habría sido solo una pausa; con eso, el show se acababa. Pese a varios esfuerzos de producción, al principio la gente no entendía lo de dar dos pasos atrás. Ya después de muchos intentos, se logró continuar. Y eso es una crítica constructiva para todos: necesitamos tener una mejor cultura de conciertos. No sacamos nada con decir que somos el mejor público del mundo si seguimos tropezando en la porfía solo por la ley del más vivo o que ‘nos van a ganar el puesto’.
Un solo de batería de Christian Coma seguido de ‘The Legacy’ y varios solos a dos guitarras de Jinxx y Jake Pitts demostraron que asistir a un concierto de BVB no es solo ir a mirar a Andy y listo. Es una banda virtuosa, con músicos que están ahí para puro hacer la pega y nada más. Punto aparte para los coros y el bajo de Lonny Eagleton, el ‘nuevo’ que hizo su debut en el país y su potente sonido en las cuatro cuerdas lo hicieron notar en todos los pisos del Coliseo. La presentación terminó con ‘Lost it All’, ‘Fallen Angels’ e ‘In The End’, con miles de almas entregando hasta sus últimos alientos.
Puede ser que no haya sido perfecto. Puede también ser que no se apreciara de la mejor manera debido al ruido de los mismos fans, pero Black Veil Brides hace conciertos donde su entrega es total. Un canto al metalero en la pubertad con letras que van mucho más allá de ese rango etáreo con una crítica social escondida entre en las calugas de Andy Biersack. Ojalá vuelvan en menos tiempo que nueve años.
Samuel Víctor Acevedo
Fotos por uno más guapo que Andy, Diego Pino

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