Los vikingos de Amon Amarth, realizaron una exitosa serie de conciertos por Sudamerica, y cerraron su gira en México en la imponente Arena CDMX el seis de noviembre. Esta era la primera vez que el conjunto tenía una fecha en solitario en un lugar tan grande y ademas con su producción completa.
La Arena CDMX, se transformó en una versión moderna de Valhalla, al recibir a los suecos Amon Amarth, quienes ofrecieron un concierto épico de death metal. Cerca de nueve mil fanáticos del metal hicieron la peregrinación para disfrutar de una velada magistral. Entusiasmados por presenciar lo que muchos consideraron y aceptaron como uno de los mejores conciertos del metal del año.

Amon Amarth, los auténticos guerreros vikingos del death metal. Con estatuas de treinta pies, barcos y serpientes marinas, la banda transportó a los asistentes a una era de guerreros y mitología nórdica. Canciones como “Shield Wall”, “Put Your Back Into the Oar” y “Guardians of Asgaard” fueron verdaderos gritos de batalla que unieron a la audiencia en una barricada humana impenetrable. Johan Hegg, el carismático vocalista y dueño de la marca de accesorios vikingos Grimfrost, elevó aún más la emoción con “Raise Your Horns”, brindando con cuernos llenos de la «mejor hidromiel» (también conocida como, cerveza mexicana. Johan, dió la bienvenida en el tercer tema, luego de una lluvia de llamaradas, para hablar en perfecto español y agradecer al público mexicano por asistir ese día.

La energía en la Arena CDMX y sus fanáticos del metal quedó clara. A pesar de que la noche no fue un sold out para cuando Amon Amarth subió al escenario, se veía una multitud. El mosh pit se apoderó del lugar mientras los “vikingos” sin camisa golpeaban sus pechos y rugían en defensa del dios del trueno.
El metal tiene un lugar especial en Ciudad de México, y haberle permitido a sus fieles seguidores un lugar como la Arena CDMX, fue todo un regalo, por las prestaciones y amenidades con las que cuenta el lugar, principalmente la calidad sonora del lugar, combinada con un audio, que se escucho con la más alta fidelidad, un gran escenario que de cualquier parte de las secciones se podía apreciar sin problemas. Baños, seguridad, etc. Al final, Hegg proclamó: “¡México! ¡Todos ustedes son unos vikingos!”, cerrando una noche que permanecerá en la memoria de todos los presentes.

