Vader en Chile: 40 años no son nada
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Vader en Chile: 40 años no son nada




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Foto: Rubén Gárate

 

El domingo fue un día diferente a cualquier otro fin de semana aburrido, ya que en el espacio RBX de Ñuñoa se celebraba el 40 aniversario de la banda polaca Vader. Esta banda rinde homenaje al famoso villano Darth Vader, y aunque fue fundada en 1983 por Piotr Wiwczarek, él es el único miembro original que permanece hasta el día de hoy.

Este evento era muy esperado por los fanáticos, quienes ansiaban reunirse con los legendarios Vader. Además, las bandas chilenas que abrirían el espectáculo, como Resilent, Undertaker of the Damned y Diabolvs, prometían un espectáculo que generaría la expectación necesaria para la aparición de estas leyendas del metal.

La previa de la destrucción

 

La primera banda en tocar, Resilent, dio una presentación llena de energía y fuerza que dejó al público con ganas de más. Con letras que abordan temas de superación personal, lucha contra la adversidad y búsqueda de la libertad, los chicos demostraron su habilidad sobre el escenario desde su primera canción, «The Dark Room». Con un set de seis canciones, Resilent cerró con «Die by the Sword» y logró agrupar a cada vez más gente en el escenario. Una presentación que dejó en claro que Resilent es una banda que hay que seguir muy de cerca.

Continuando con el evento, Undertaker of the Damned, una banda de death metal originaria de La Serena, tomó el escenario. Desde el primer momento, el grupo demostró su carisma y las interpretaciones llenas de oscuridad y culto al demonio auguraban una gran noche. A pesar de un pequeño inconveniente cuando el bajo se desconectó, los músicos lograron mantener la compostura y hacer que la pausa no fuera incómoda para la audiencia. En resumen, Undertaker of the Damned dejó en claro que el death metal de la Serena tiene mucho que ofrecer.

La penúltima banda en presentarse, Diabolvs, no desaprovechó la oportunidad de entregarnos todo su repertorio de música pesada, mientras el espacio RBX se llenaba cada vez más. Con una experiencia que se remonta desde 2013, la banda demostró su habilidad en el escenario al brindar ritmos llenos de violencia con canciones como «Temple of Hypocrites» y «Killing my Enemies», entre muchas otras. La audiencia quedó cautivada por su poderoso desempeño y su habilidad para crear una atmósfera intensa y llena de energía que anunciaba la llegada del plato fuerte de la noche. En resumen, Diabolvs es una banda que no se puede ignorar si eres fanático del metal extremo.

 

 

 

La llegada de Vader, los dioses del caos

 

Las ansias del público no daban tregua y el tortuoso retraso de 8 minutos hacía que la espera se sintiera aún más intensa, pero eso no fue impedimento para que el local se llenara a tope. A las 9:08 de la noche, la banda apareció uno a uno en el escenario, con James Stewart en la batería, Tomasz Halicki en el bajo, Spider en la guitarra rítmica y Peter en la voz y en la guitarra.

Desde el primer segundo de la canción “Decapitated Saints” se sintió la presión en el escenario, la gente se apretaba para lograr ver más de cerca a los músicos y la fuerza de los saltos se sentía como una masa humana que se movía con el ritmo de la música. En seguída comenzaron a tocar “The Wrath” y las guitarras poderosas retumbaban por los parlantes del espacio RBX que estaba cerca de derrumbarse con el mosh que arrastraba a varios. «Chaos» solo elevó los ánimos para recibir explosivamente «Vicious Circle» y «Dark Age» canciones que aparte de mostrar la maestría de la banda, nos hablan de la decadencia humana, recordándonos que estamos condenados en el mundo.

El concierto fue una experiencia en constante mejora a medida que la banda desplegaba sus grandes clásicos. Temas emblemáticos como «The Crucified Ones», «Silent Empire» y «Sothis» resonaron con poder y precisión, liberando la energía contenida de la multitud mientras entonaban las letras con fervor. Sin embargo, la verdadera oscuridad apenas comenzaba a desatarse con canciones como «Black to the Blind» y «Carnal», golpeando al público con su implacable música.

 

Vader, maestros del death metal, afinaron sus guitarras para interpretar «Wings» y «Cold Demons». Estas canciones, típicas del género, se caracterizan por sus letras crudas y directas que reflejan la estética oscura y perturbadora que define a Vader. La audiencia fue envuelta en un aura sombría mientras los acordes pesados y las voces guturales llenaban el recinto para interpretar “Epitaph”. La muerte se hizo presente en el escenario cuando Vader interpretó «Dark Transmission», seguida por el canto violento de «This Is the War». «Helleluyah!!! (God Is Dead)» retumbó en el escenario, una canción que golpea a la religión y la deja de rodillas. Nos acercamos al último tramo del concierto, donde «Never Say My Name» pesó en el ambiente, preparando el terreno para las últimas canciones.

 

La potente canción «Triumph of Death» abrió paso al cierre del concierto de Vader, culminando con el tema «Shock and Awe». La banda polaca demostró que pueden seguir tocando música de alta calidad después de 40 años de carrera. El tributo a las influencias de Vader fue una forma hermosa de cerrar el espectáculo, con la interpretación de «Hell Awaits» de Slayer coronando el malévolo domingo. Pero la banda aún tenía una pequeña sorpresa bajo la manga: la Marcha Imperial de Star Wars comenzó a sonar como outro, este himno cinematográfico resonó, marcando un final a la altura de lo vivido para una noche de metal desenfrenado.

Aunque la voz de Peter no se proyectó de manera óptima durante el concierto, Vader logró revolucionar a todos los presentes y satisfacer la necesidad de música pesada. La audiencia salió con una buena sensación de estómago y el cuerpo acalambrado por tanto celebrar. Con su destreza y pasión inigualables, Vader dejó una huella imborrable en los corazones de los presentes, asegurando que su legado perdurará por mucho tiempo más. En resumen, el concierto de Vader fue una experiencia inolvidable que dejó a la audiencia deseando más, y demostró una vez más que el metal extremo sigue siendo un género poderoso y relevante en la actualidad.

 

Javiera Jiménez Horta

Fotos por Rubén Gárate

Locutor, adicto al fútbol y al Heavy Metal. Tiene el récord de más mosh sobrevividos mientras cubre conciertos para su querida página, Cuartel del Metal. Ha visto más veces a Chayanne que a Black Sabbath.

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