Crónicas

Obituary en Chile: Brutalidad hasta las lágrimas

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Una vez más Obituary nos deja con la piel erizada y el cuerpo recordando a cada minuto la experiencia, celebrando 35 años del clásico indiscutible Cause of death. La noche comenzó con anuncios y un pequeño Stand Up de Chargola, quien entre chistes y respondiendo preguntas amenizó y calentó motores para lo que se venía. Nox Terror, por motivos de salud de su baterista no se pudo hacer presente, y le deseamos con toda la energía de la noche un pronto recuperó.

Cerberus encendió motores con la brutalidad del metal nacional, un repaso potentísimo de su repertorio y con una calidad y ejecución excepcionales, avivando a un público sediento de mosh y metal hasta las vísceras.

A las 21:25 se apagan las luces, con el teatro Cariola lleno y el público preparando ánimos al ritmo de la música de fondo haciendo vibrar el ambiente anunciando lo que se viene. Con puntualidad y sin preámbulos Obituary inicia con Redneck Stomp, pieza que hizo reventar al teatro Cariola con un groove increíble, dando pie así a la marcha cruda, pesada y potente de una noche intensa e inolvidable, para continuar con la maquina moledora de Sentence Day, avivando la llama de cada uno de los asistentes que no dudó en armar un moshpit memorable e intenso, seguido por A Lesson in Violence y repasando su último álbum de estudio con The Wrong Time, que sin quitar una pizca de fuerza mantuvo el headbang a punto y paso mortífero, creando una atmósfera casi de película de terror y zombies.

A paso y ritmo firme, empezaron a sonar estruendos de ultratumba para volver a las raíces más violentas y oscuras del metal con Infected, donde los guitarristas Trevor Peres y Kenny Andrews invocaron las profundas y densas notas de lo que sería el momento más esperado por el público, y dejando la cancha del Cariola como una picadora gigante de carne en la cual quienes se entregaban lo hicieron con una energía y fuerzas que hicieron notar en la banda la relación directa y casi íntima con su público, pasando por los esperados Body Bag, Dying, Cause of Death, y llegando a un momento insignia que tributa, revive y posee en clave mosh al público, Circle of the Tyrants, cover y clásico de Celtic Frost que se sintió y disfruto como si los años no hubiesen pasado por la banda ni en los asistentes, entre jóvenes, adultos y aún más longevos incluso el ritual se completó con un mosh rápido, entretenido, catártico con el cual se consolidaba la noche, el ambiente, al público, y el notorio disfrute de Jhon Tardy, dejandolo todo en el escenario e interpretando sus clásicos como si el tiempo se hubiese congelado.

Turned inside out y Chopped in half dieron el suspiro y el momento para retomar energías, las baterías de Donald y su impresionante ejecución acompañaban los ritmos y pasos de un público que casi parecía no muerto e inmortal, con un pequeño repaso a The End Complete tocando I’m in Pain y preparando un final que todos esperaron y del que no se guardó energía ni fuego con el homónimo del primer disco, Slowly We Rot, finalizando así con un mosh intenso, un público enloquecido, que por momentos se vió algo interrumpido por un aire pesado pero que no detuvo por ni un segundo la marcha fúnebre y visceral del final de una jornada llena de momentos memorables, clásicos inmortales, y un ambiente en donde las generaciones convergieron para celebrar y disfrutar de un estilo que se mantiene vivo a pesar del tiempo, con un sonido excepcional, una atmósfera oscura pero amena, y habiendo así revitalizado y encendido corazones, zamarreado cabezas, y entregado el cuerpo a esta música que nos lleva a la catarsis máxima, el death metal.

Bastián Fernández Aramburu

Fotos por Rubén Gárate

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