Zarpando desde el puerto más grande de Austria con destino al Pacífico y más allá, Visions of Atlantis llegó con sus más grandes tesoros al Teatro Cariola, donde algunos cientos de piratas sin capitán esperaban ansiosos por algunas de las mayores travesías jamás realizadas por esta banda. Aquí vamos remando, arriba de un barco y también en el mismo recinto, a contarles todo lo que pasó en un íntimo encuentro que fue bastante especial.
Pero la nave no sólo traía a los visionarios entre sus filas; Brightstorm se unió a la tripulación directo desde el Atlántico brasileño para hacer su primer asalto en un puerto que no fuera de su soberanía. Y así, capitaneados de gran manera por Naimi Stephanie, tomaron rumbo al escenario del Cariola. Con un sonido correcto y buenas interacciones con los polizones dentro del barco, preguntando si eran parte de Colo Colo o la U, dos bandos piratas rivales de las costas chilenas, se ganaron un lugar bien especial en la velada que iba de a poco, llenando la cubierta principal de una de las naves insignes de la capital. Cantinelas como ‘Vampire’ y ‘Deep Higher Thoughts’ fueron aplaudidas por cada asistente. Eso sí, en ‘Vampire’, alguna sirena metió la cola, porque tuvieron que comenzar a ejecutarla desde un principio por culpa de un “backing track”. Como estamos en altamar, se entiende que ocurran este tipo de imprevistos. Así, la gente se preparaba cerca del muelle para la segunda llegada de unos piratas austriacos que aseguran tener visiones de la Atlántida. ¿Será verdad? Solo hay una forma de averiguarlo.
Pero antes de saber si este anterior enunciado era cierto, nos encontramos con que la tripulación era aún más grande, ya que los bandidos de Chaos Magic irrumpieron en la proa de la nave para entregar un espectáculo sin mayores sobresaltos que, quizás por culpa de la marea, no tuvo el mejor sonido. La voz de su comandante, Caterina Nix, a pesar de ser quien llevaba el mando, se perdía entre la mezcla, al igual que parte de los tambores de batalla. Eso no quiere decir que Nasson, Mario Torres, Carlos Hernández y Nix hicieran un buen número frente a sus coterráneos con cortes como ‘Furyborn’, ‘Bravely Beautiful’ y su cierre con ‘Falling Again’, quienes los aplaudieron a cada segundo.
Y así, con una puntualidad envidiable, Visions of Atlantis arriban en una eufórica calma a la bahía santiaguina. ‘Dominando huracanes’ para llegar, y sin ninguna ‘misericordia’ con sus subordinados, el escuadrón llegó con una baja entre sus filas. Herbert Glos, encargado del bajo, sufrió alguna enfermedad desconocida de la cual esperemos se recupere sin sanguijuelas ni pociones de hechicero. Así, cuatro quintos del conjunto comenzaron la batalla en el oleaje más violento del Pacífico.
Clémentine Delauney, con un carisma que ya se lo quisiera cualquiera, hace sonreír hasta al más serio de los marinos apostados en la cubierta. Su voz mágica junto a la de Michele Guaitoli, otro que se roba la película siempre, se unen para entregarle a todos los presentes una dulce armonía tales como esos cuentos bajo la luna en los puertos más ‘oscuros y profundos’
En cualquier puerto que sea digno, por más que sea de piratas, corsarios o de la mismísima Armada de cada país, el respeto es algo que debe existir. Y esto quedó al descubierto aquí, mientras Delauney se dirigía a los polizones chilenos. Un par de irrespetuosos marinos siguió su conversación muy cerca de la proa mientras ella explicaba algo muy importante. Eso detonó en la casi explosión de la capitana del barco, quien amenazó que a la siguiente falta, caminarían por la plancha y serían lanzados a los tiburones. Eso el castigo definitivo en cualquier barco pirata, así que se entendió el reto y se prosiguió con el discurso para presentar ‘Nothing Lasts Forever’, que punto aparte, era en verdad muy relevante. Clémentine explicaba que la vida es una sola, y hay que vivirla así, ya sea arriba de un barco tripulado, o en un faro, o vigilando un puerto, nunca hay que darse por vencidos en nuestros ideales. Con fe, lo imposible soñar, dirían por ahí.
Tras una corta pausa para hidratarse con el ron más barato de la isla, el grupo vuelve a abrir la escotilla para seguir su camino que tuvo hasta en el suelo, remando, a cada uno de los presentes en el medio y a estribor de la nave. Tan solo algunos a babor desobedecieron las órdenes, pero como el barco iba navegando bien debido al resto de los tripulantes, no se procedió a ocupar leyes de altamar ni castigos muy drásticos. ‘Pirates Will Return’ y ‘Legion of The Seas’ fueron los últimos cortes en ejecutarse para todos quienes disfrutaron de esta velada. Aplausos desde la proa hasta la mitad más o menos de la cubierta, pero con una emoción que podría haber desbordado cien fragatas más. Visions of Atlantis regresará a gritar tierra a la vista cuando encuentren más tesoros en otras islas y puedan presumirlos frente a sus subordinados chilenos, surcando océanos sin fin para regresar.
Si no entendió las metáforas anteriores, no está mal. Si no fue anoche al show, tampoco es algo para ser lanzado a los tiburones. Eso sí, hay que ser justos, Visions of Atlantis entregaron un show digno de un marco de público mucho más amplio, demostrando que el carisma, la perseverancia, el salir a afrontar problemas y, por sobretodo, el respeto, son fundamentales en la escena del Metal. Quizás, no presenciamos las mismas visiones de la Atlántida que los austriacos, sin embargo, nos sumergimos en un viaje de un par de horas en la tempestad más agradable al oído de los últimos tiempos.
Samuel Víctor Acevedo
Fotos por Antonia Bisso Cárdenas

Foto:
Antonia Bisso

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