Destruction es una de esas bandas que todos los metaleros quieren ver en vivo, no importa cuántas veces vengan. Schmier y sus amigos muestran exactamente eso en el escenario; amistad. Y por eso mismo, la conexión con sus fans es envidiable. El Coliseo fue testigo de eso y mucho más, en una jornada que resumiremos en las siguientes líneas. Agárrense, que los mosh vienen en cantidades industriales.
El cada vez más recurrente recinto de Nataniel Cox ahora es digno de cualquier show. Hace un tiempo, que anunciaran algo en el Coliseo era motivo suficiente para enojarse, porque el sonido era, en términos simples, deplorable. Sin embargo, tras una ‘manito de gato’, el ex templo de Pare de Sufrir es un deleite sonoro y visual, para cada uno de los asistentes. Y Cianuro, desde Concepción para el mundo, demostraron exactamente eso. Con cientos de personas en la cancha, lograron una buena comunión y varios aplausos en una presentación de casi media hora. Un thrash en español correctamente ejecutado quedó como un gran número de apertura, con cortes como ‘Resistencia’ y ‘Rechazado’. Un ‘Odio a la Sociedad’ gritado de manera clara dio a entender a todos que el Metal Chileno ‘Es La Ley’ ahora y siempre. Jumbito para ellos por tremendo show.
Destruction, 40 años de poder
Y no solo poder, estamos hablando de una institución del Metal Alemán. El ahora cuarteto mejora cada vez más sus presentaciones en vivo, algo que se agradece. Y así, tan pronto como se apagan nuevamente las luces del Teatro, Destruction aparece en escena para desatar el vendaval con ‘Curse the Gods’. Podríamos escribir ‘y aquí comenzó un mosh enorme’ y de ahí para abajo hacer copy paste de la frase hasta aburrirnos. Porque así fue, no hubo pausa en la mitad de la cancha para cuando de pogo se trata. ‘Deathtrap’ y ‘Nailed to the -f*cking- Cross’ le siguieron, en un recinto que ya explotaba, pero esta vez, sin bengalas de por medio. Menos mal. No queremos que nadie se queme, solo que arda el mundo mientras somos felices gracias al Metal.
Un sonido bestial que roza la perfección es sinónimo de buena llegada a todos en un espectáculo. ‘Thrash Attack’, ‘The Antichrist’ y el ‘Carnicero Loco’ se dieron cita en una jornada de ribetes mayores. Obviamente, hubo solos y vítores para todos, pero aquí este redactor quiere quedarse con algo. Damir Eskic, guitarrista principal, brilló con luz propia en el show, estando lesionado. Sí, por esos azares de la vida, se compartió un rato con él a la mañana siguiente, estando en muletas. Eso, debido a un fuerte esguince antes de esta gira. Así que felicitaciones para él por aguantar y dar todo de sí, a pesar de las circunstancias. El concierto sigue con ‘Tormentor’ y ‘Bestial Invasion’, con, como ya se mencionó, mosh y crowd surfings inagotables.
Todo tiene un final. Bueno, casi. El problema es que este show sí lo tuvo. Y este llegó de la mano de ‘Total Desaster’ y ‘Thrash ‘Till Death’, coronada con un mosh incluso MÁS grande que sus predecesores. Schmier sonriendo entre canciones dice que todo esto vale la pena. Que mire al público y encuentre alegría, satisfacción, euforia y hasta un poco de rencor y envidia en un frasco diminuto, dice muchísimo. Destruction es una institución del Thrash y se agradecen sus cuatro décadas de perseverancia en una escena que parece nunca morir. La violencia amigable del Metal es una virtud que pocos saben valorar y los alemanes (junto a nuestro hermano argentino Martín Furia) lo demuestran de gran manera. Un show que, quizás, se ve varias veces por estos lados, pero que cada uno de ellos, deja algo especial. Esa es la gracia de la música, que cada vez que uno se reencuentre con ella, se vaya a casa con el corazón llenito.
Samuel Víctor Acevedo
Fotos por Francisco Aguilar
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