El 10 de junio, regresó al Anexo Independencia el nacido en Nueva Jersey, Michael Graves. El personaje que atrajo el interés de un nuevo público y la generación sobre Los Misfits en la última mitad de la década de los 1990, que con tan solo 20 años, ingresó a la agrupación en 1995, y en conjunto crearon dos joyas del punk: “American Psycho” de 1997 y “Famous Monsters” de 1999. Estos discos marcaron un renacimiento para la banda, con un sonido renovado que combinaba el horror punk clásico con una energía moderna y melodías pegadizas.
El gusto por la agrupación revivió y se encontraban en todos lados, incluso en los programas semanales de la WCW, la empresa de lucha libre que fue la rival de la WWF, ahora WWE en aquel entonces, teniendo como compañero al Vampiro Canadiense. En punto de las 10 de la noche, 400 personas esperaban al señor Graves, que salió pintado con la clásica calavera y un sombrero vaquero y guantes deportivos, listo para la acción. Iniciando con «Abominable Dr. Phibes» y continuando con «American Psycho», el público explotó, naciendo un pogo. Graves, con una voz intacta y un físico cuidado, sin problema alguno interpretó cada uno de los temas. Un recital de 25 temas, llenos de energía y evocación, entonando clásicos como «Dig Up Her Bones», «Scream!», «Living Hell», y cerrando con «Helena» y un cover de Black Sabbath, «War Pigs». Mucho se le ha cuestionado a Michael Graves por sus inclinaciones políticas a Donald Trump y sus supuestas ideas racistas, pero al finalizar el recital, Michael se dio la oportunidad de firmar autógrafos y tomarse fotografías con varios de sus seguidores por voluntad propia.


