Crónicas

Undercroft en Chile: La actitud es solo para entendidos

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🔄 Actualizado: 26 septiembre 2022, 05:26

Este viernes 23 de septiembre quedará en la retina de más de 300 personas quienes vivieron una jornada variopinta como pocas. El regreso de Undercroft a Chile en una Blondie que cada día se hace más habitual, tuvo de todo, desde mosh bastante espontáneos hasta algunas… digamos, decepciones. Pero vamos a lo que nos convoca y lo que nos mueve: la música. Porque… ¿qué sería de nosotros sin ella?

Un evento que, primeramente, se destacó por lo puntual, puesto que cada banda tocó en el horario que le correspondía y eso es algo digno de rescatar. Sobernot abrió los fuegos, tal como lo hizo hace 10 días en el Festival Inferno. Un volumen ensordecedor y la caja de la batería muy arriba del resto dio paso a canciones como ‘I Recommend Amputation’, ‘Tyrant Machine’ y ‘Servants of The Yellow King’. Frente a un puñado de personas que aún se podía contar fácilmente, el cuarteto nacional entregó todo y vaya que se nota, y eso deja pensando a este humilde servidor…

¿Con qué se justifica el odio a Sobernot?

La verdad, con nada. La banda se la juega desde que suben al escenario con una propuesta de lujo y no importa si hay 30 o 3000 personas en el pit, la energía es la misma. Así que… lo mejor es que les den una oportunidad. Un set cerrado hasta con accidente (rápidamente arreglado) en ‘Vermis’ para dejar a los pocos presentes on fire de cara a lo que se venía.

Si la primera agrupación mostró tal nivel, apoyado por las pantallas recién estrenadas alrededor del recinto, esperábamos lo mismo para Diametral, segundos en el cartel. Y el hype daba para eso, si ingresan con la canción de The Mandalorian mezclada con la portentosa ‘Binary Sunset’, hermosa melodía presente en todas las entregas de Star Wars. Sin embargo… la actitud de la banda dejó mucho que desear durante su más de media hora de presentación. Quizás puedan decir que le estamos poniendo mucho color, pero si mucha de la gente se fue a sentar al fondo del recinto, no podemos estar tan equivocados.

Osvaldo López, vocalista de la banda, ataviado con una chaqueta de camuflaje y un jockey, bajó al escenario para armar un mosh que fue seguido por algunas personas ya en su último track. En su set, ‘Depredación’ y ‘Humandroide’ destacaron musicalmente con un sonido mucho más limpio que el que hubo para sus predecesores. No obstante, caemos de nuevo en lo mismo: en un show de metal no pueden estar tan quietos, porque la energía del escenario se transmite al público.

Serpentor y Undercroft: cerrando una noche incendiaria

Desde el otro lado de la cordillera, Serpentor aterrizó en el estrado entregando una correcta presentación recorriendo sus 20 años de carrera. Aparte de algunos desubicados diciendo que no apoyaban porque eran argentinos (sí, 2022 y seguimos), la banda Thrash entregó lo mejor de su repertorio en canciones como ‘El Carnicero’ y ‘Privación Ilegítima de La Libertad’. Los trasandinos disfrutaron muchísimo su tiempo sobre el stage y se notaba.

Además de los agradecimientos correspondientes por la invitación a ser parte de este festival, Serpentor cerró su presentación con un clásico seminal del Thrash Metal y que debería estar hasta en los libros de la escuela; ‘Lloviendo Sangre’, cover a la tremenda, monumental, apoteósica obra de arte que es ‘Raining Blood’ (de verdad que no le estamos agregando ningún adjetivo que no merezca este track), de los legendarios Slayer. Increíblemente, no se armó ningún mosh en su tremenda ejecución, pero de que se disfrutó escuchar este himno inmortal del Metal, se disfrutó.

Undercroft, con 3 décadas de locura en sus venas, destruyó e hizo lo que quiso con su fanaticada, que respondió a cabalidad. Tito Melín y compañía mostrando a la formación original de la banda en pleno y sonando como corresponde es lo que todos los presentes esperaban, con ‘Empire of Orgies’ y ‘I Condemn’ como primeros trallazos. Melín se da un minuto para poder agradecer a todos los presentes y contar que las caras que veía eran las mismas que había en el mítico Manuel Plaza, cuna de tanto Thrasher nacional.

El hecho de que ‘They Kill For Me’ haya sido dedicada a la gente que sufrió y falleció durante la pandemia da cuenta de que Undercroft no es una banda que se queda solamente en lo musical; es como si estuvieran presentes siempre, viviendo la realidad en la que todos hemos sido parte. Se agradece una presentación que, por más intensa que haya sido, también se muestre humana.

‘To The Final Battle’, ‘Road To Desolation’ y ‘Son of Darkness’ desataron una batalla campal en el medio de la cancha, donde decenas de personas no se cansaron jamás de moshear como el Diablo manda. Para cerrar el espectáculo, los clásicos del Metal nacional, ‘No Mercy’ y ‘Bonebreaker’ sirvieron como el broche de oro perfecto para una noche que tuvo de todo sobre el escenario y se agradece poder hacer este tipo de comparaciones y también sacar buenas conclusiones acerca de hacia dónde va nuestro tan querido Metal.

Es cierto, si ponemos todo en una balanza, termina siendo un tremendo evento. Sin embargo hay que ser honestos también y no tirar puras flores todo el día, por más que sea nacional. ¿Por qué? Porque los artistas también necesitan de un feedback que quizás los haga mejorar (u odiarnos, preferentemente este punto es más cercano a la realidad) o pensar en qué pueden hacer de otra forma de cara a un próximo evento. La actitud dentro de la música, y sobre todo dentro de un género tan pasional como lo es el Metal, debe ser siempre equivalente a las canciones que se ejecutan, y eso es algo que todos deben recordar.

 

Samuel Víctor Acevedo

Fotos por Reiner González 

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