Luego de una venta considerable de su disco debut, editado inicialmente por un sello independiente, Metal Church logró un acuerdo con Elektra Records que lo relanzó en 1985. Gracias a este contrato, la banda se codeó en los escenarios con muchas agrupaciones debutantes, como Anthrax, Megadeth o Exodus, en realidad, con gran parte de la escena formativa del thrash metal. Con el apoyo de una discográfica grande, Metal Church tuvo los recursos para un álbum más elaborado que salió al mercado en 1986 con el título de The Dark.
El inicio es fuerte con «Ton of Bricks», un thrash simple, pero belicoso, tremendo y clásico. Siempre he tenido la curiosidad si el tom de la batería que se oye al final es porque quedó mal cortada la cinta o es intencional, pero me voy por la primera opción. Una de sus mejores canciones es «Start the Fire». Siguiendo el mismo pavimento de Judas Priest, esta canción es espeluznantemente buena gracias al riff de metal tradicional, el duelo de guitarras y el estribillo ganchero. Aquí el headbanging está garantizado. «Method to Your Madness» tiene un toque comercial en el sentido compositivo, puesto que presenta melódicas subidas y bajadas de ritmos. Un punto sobresaliente es que el riff del minuto 3:16, después del solo de guitarra, tiene una estructura setentera, entre lo psicodélico, el hard rock y un relajado metal neoclásico. La canción con la que me hice creyente de la iglesia de metal fue la semibalada «Watch the Children Pray». La oí por casualidad hace años y hasta el día de hoy me fascina, son sus riffs, los puntuales arreglos de teclados, la sección rítmica y el solo los que se escribieron para quedarse. Si a esto le aliñas con una letra emotiva, oscura y desgarradora, obtienes una pista atemporal y destacada. Más aún con la impecable interpretación de David Wayne; es su tono, su capacidad de ir de la calma al gruñido, pero sobre todo, es su vibrato y la manera como lo mantiene por varios segundos. Por eso este señor es uno de mis cantantes favoritos que dio la escena ochentera.
«Over My Dead Body» es veloz, técnico y ensayado a más no poder, aquí se nota que Metal Church no se venía con cuentos y se tomaba en serio su labor. Wayne nuevamente se luce con notas agudas. La introducción de «The Dark» es sombría, como para ambientar la entrada a la casa de la portada. Más cercano a las composiciones de su álbum debut, es intenso y se mueve con astucia entre el metal tradicional y el thrash metal. Cuando leo u oigo a la gente decir que Metal Church no toca thrash, uno de los ejemplos que propongo es «Psycho». Un tema para arrancar cabezas con velocidad, cambios de ritmos, poderosos riffs y voces sucias y agudas. «Line of Death» va por ahí mismo, aunque la guitarra en el estribillo y el solo presenta una armonización digna de Accept, una de sus influencias, dicho por el propio Kurdt Vanderhoof. La introducción de «Burial at Sea» es como para presentar al antagonista de una película slasher, pero a pesar de que su desarrollo no es tan mortuorio como pretendía ser, al menos golpea duro. Para despedir el álbum la banda escogió a «Western Alliance», una pista directa, fuerte y con la porción justa de melodía y aceleración que deja un grato gusto.
A pesar de que su producción contó con más recursos, The Dark no iguala la sonoridad bruta de su álbum debut, aún así es una increíble continuación. Energía, técnica, velocidad, actitud, pesadez, pero también melodía, ganchos y ritmos cuidadosos, son parte de una obra que presenta un heavy metal tradicional y un thrash metal de la vieja escuela. Es un segundo álbum acertado pero con leves falencias, evidenciable en el sentido de que su primera parte es muy superior a la segunda. En efecto, salvo «The Dark», ninguna canción de la segunda sección iguala en potencia a «Ton of Bricks», «Start the Fire» o «Watch the Children Pray». No obstante, no quiero decir que no haya calidad, simplemente es que la primera parte se sostiene mejor en su conjunto. Es lamentable que Wayne haya dejado la banda después de este disco, porque el grupo con él en su alineación prometía. Siempre he considerado a Wayne como un cantante superior a sus contemporáneos, incluso de aquellos que lograron más atención mediática, pero el tipo se despide de Metal Church con la frente en alto y luciéndose con gracia. En resumen, The Dark es un tremendo álbum y que, al igual que Metal Church (tanto la banda como el disco) merecieron y merecen más atención por parte de la comunidad metalera.
¡Sé el primero en romper el silencio!
Comentar te da +5 puntos. Reaccionar, +1.
Escribir comentario