🔄 Actualizado: 08 febrero 2024, 14:19
Como muchas agrupaciones con jóvenes talentosos, Metal Church tuvo que forjar su carrera desde abajo. Formados en 1980 en San Francisco y parte fundamental del naciente movimiento Bay Area thrash metal, las cosas no fueron las esperadas y su guitarrista y líder Kurdt Vanderhoof volvió a su natal Aberdeen. Dos años después, luego de varios músicos y un cambio de nombre a Shrapnel, la iglesia de metal finalmente retomó su apelativo original y congregó a sus reales feligreses: David Wayne (voz), Vanderhoof (guitarra), Craig Wells (guitarra), Duke Erickson (bajo) y Kirk Arrington (batería). Gracias a dos maquetas editadas independientemente en 1983, los estadounidenses pudieron llamar la atención y debutar en grande con Metal Church de 1984.
La lúgubre introducción de «Beyond the Black» sirve como un llamado infernal para congregar a los creyentes. La percusión y la distorsión de las guitarras son como la versión metalera de las trompetas de Jericó, antes de que el riff principal te vuela la cabeza. Como un capellán, Wayne te sermonea poderosamente con su voz. El cambio de ritmo y juego constante de los instrumentos establecen el thrash metal como debe ser, una canción inicial perfecta. Con un sample de un viento de montaña, la batería de Arrington y el bajo de Erickson nos introduce en «Metal Church», un relato sobre este apartamento en donde se reunía una variedad de metaleros y que sirvió de inspiración para el nombre de la banda. La interpretación de Arrington es exquisita, bateristas tomen nota. Luego de dos excelentes canciones, «Merciless Onslaught» nos relaja de la voz de Wayne para dar paso al talento del cuarteto instrumental. Esto es heavy metal del bueno, una unión perfecta de speed metal y thrash metal. Después de esa rápida y agresiva pista, «Gods of Wrath» nos sorprende con una introducción amena y un Wayne totalmente calmado. Pero todo ese toque cálido se quiebra una vez que el vocalista nos demuestra su vozarrón y la distorsión toma el control: sublime. «Hitman» es como el hijo bastardo de la nueva ola del heavy metal británico, con un estribillo curioso, porque es bastante melódico en contraste a los versos.
«In The Blood», la encontré plana en comparación con lo que venía siendo el álbum. No obstante, tiene sus momentos de poder, por ejemplo la batería y el palm muting se mezclan de manera óptima. «My Favorite Nightmare» tiene parajes musicales «thrasheros» interesantes, como los cortes de la batería (otra vez Arrington la rompe) son geniales y precisos, y los tonos agudos de Wayne; Rob Halford encarnado en un estadounidense. «Battalions» también tiene ese estribillo melódico dentro de una estructura pesada y veloz. La mejor canción de la segunda parte del disco, porque replica la calidad de la primera sección. El solo de guitarra al estilo twin guitars es magnífico. La cátedra religiosa termina con la versión de «Highway Star», con un metal elevado al cubo. En la reseña a Phantomime, comenté que existen dos tipos de covers: la con identidad propia y la emulación a la original. Lo que hace Metal Church acá es darle precisamente identidad propia, llevándola de su heavy metal primitivo hacia un speed metal con huevos, para desnucarse con el headbanging. Me sorprendió que Wayne no copie la voz de Ian Gillan en los lugares que de por sí hay que dar notas altas, considerando que tiene la capacidad de lograrlas. Eso es precisamente el concepto de identidad propia, porque lo lógico era hacerlas.
Metal Church es un álbum debut exquisito, donde los estadounidenses toman sus influencias y las incorporan de una forma inteligente. Hay espacio para la agresividad, rapidez, melodía, pero sobre todo, talento. Los músicos fluyen como un todo en todas las canciones de una manera no forzada. La interpretación de David Wayne, con sus tesituras, tonos, el manejo del aire y los arreglos armoniosos en determinadas partes, es increíble. Se si tomara a Udo Dirkschneider y a Rob Halford para crear a un vocalista, el resultado sería Wayne. Aunque todos los intrumentistas hicieron un excelente trabajo, la interpretación de Kirk Arrington es notable, porque su manejo del tempo y la capacidad de adornar es brutal. Siempre he considerado que a Arrington nunca se le dio el valor que merecía y la industria lo subestimó. Sobre el álbum ocurre lo mismo, no se apreció, pero ya es momento de valorizarlo, porque Metal Church es uno de los mejores álbumes debut del thrash metal, uno de los mejores de 1984 y lo postulo como uno de los debut más poderosos de ese año.
https://www.youtube.com/watch?v=ty1rg2hSvoI
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