Si hay una banda actual que se puede mofar de que «la lleva» hoy en día es la sueca Ghost. Llena sus conciertos, vende discos y logra buenas posiciones en las listas musicales, que están dominadas, para mal, por la música urbana. Ya se ha vuelto tradición de que cada tiempo editan un extended play para, en cierto modo, relajar la espera entre sus álbumes de estudio. En esta ocasión, el grupo liderado por Tobias Forge, versiona cinco canciones de cinco artistas y el resultado no convence demasiado.
La primera es «See No Evil» de los estadounidenses Television, cuya obra original se puede clasificar entre un post punk y art punk; por ahí va la cosa. En esta oportunidad, los suecos le ponen más distorsión a las guitarras, pero el resultado le quita su esencia natural para asimilarla a un rock promedio actual, casi desinteresado, donde Forge suena muy parecido a David Bowie. «Jesus He Knows Me», de los británicos Genesis, es un rock, aunque diría que está más tirado hacia el pop eso sí. Esta si siento que encaja más con el concepto de Ghost, inclusive al darle un tempo levemente más rápido parece ser una composición de los suecos en vez de una versión. «Hanging Around» de The Stranglers está en el punto medio entre un punk y el consiguiente new wave. Acá, Ghost la trata casi de la misma manera, y digo casi, porque en leves momentos hay una identidad, pero nada que tome el control o destaque demasiado. Tal vez una de las más esperadas era «Phanthom of the Opera» de Iron Maiden, por lo que generaba esa curiosidad de que podía hacer la banda con ella, pero en realidad no hizo nada; salvo una modificación en la letra, la versión es la misma, apagada y sin la fuerza de la original. Puede ser respeto, pero creo que fue más temor a que dirían los demás. La que si me gustó fue «We Don’t Need Another Hero» de la reina del rock Tina Turner, porque la banda si la adapta bien, transformándola de su pop sofisticado a un actual pop rock.
En los años que me he dedicado a la musicología de manera aficionada y autodidacta, he llegado a la conclusión de que, cuando se hacen versiones, hay dos tipos: la que le pones tu identidad propia y la que emulas las cosas tal cual como se compuso originalmente. El primer ejemplo de versión con identidad propia que se me viene a la mente es «(I Can’t Get No) Satisfaction» de Devo. Póngale atención y entenderán mi punto. Es por ese motivo que Phantomime está al medio de ambos criterios, porque la banda en tres canciones no hizo nada destacable, simplemente tomaron el plano e hicieron la casa tal cual; mientras que en «Jesus He Knows Me» y «We Don’t Need Another Hero» si sentí su identidad, pero tampoco fue un puñetazo directo a la cara, sino más bien un toquecito por aquí y allá. En resumen, Phantomime es un viaje corto y divertido, pero para nada del otro mundo.

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