🔄 Actualizado: 04 diciembre 2023, 19:52
En 1986 Racer X hizo su debut con Street Lethal y al poco tiempo la banda estadounidense se reestructuró y sumó a dos nuevas caras: Bruce Bouillet y Scott Travis. El primero no solo tenía que cubrir la labor de guitarrista rítmico, sino que además debía ir a la par con Paul Gilbert. Su elección no fue un asunto al azar, ya que era uno de los alumnos de Gilbert en el Guitar Institute of Technology de Los Ángeles (actual Musicians Institute). Por su parte, Travis, un baterista virtuoso de Virginia, llegó a la banda para suplantar a Harry Gschoesser, quien tuvo que regresar a Austria después que de que su visa caducara. Ahora como un quinteto, la banda grabó una segunda parte digna de admirar.

El álbum parte sin adornos introductorios excesivos porque la pista inicial, «Sacrifice», es un golpe directo en la cara; un speed metal que deja claro a que nos enfrentaremos durante los próximos 35 minutos. Después de una regular «Gone Too Far», aparece la mejor canción del disco, la instrumental «Scarified», donde los cuatro músicos se lucen con un metal neoclásico de lujo. El control de las guitarras, la batería y el bajo, de Juan Alderete, es increíble, porque los instrumentos trabajan al unísono, con la línea de bajo y el bombo doble congeniando perfectamente con el shred de las guitarras. El fraseo de Gilbert y Bouillet nos recuerda a una obra clásica ¿Mozart tal vez?, con un duelo constante y vívido en que hacen relucir todas sus facultades. Con pretensiones de power ballad -aunque sin serlo del todo- «Sunlit Nights» relaja el álbum con un tempo medio; muy ochentero con sus sintetizadores dando una atmósfera calmada. La velocidad y la precisión la retoman en «Hammer Away» y en «Motor Man»; el primero con una letra que invita a ser perseverante y el segundo a ser un velocista extremo.
Aunque la escribió Glenn Tipton, K.K. Downing y Rob Halford, «Heart of Lion» es quizás una de las más recordadas del disco. A pesar de que sería incorrecto tratarlo como un cover, porque Judas Priest no lo publicó hasta 2004 como parte de la caja recopilatoria Metalogy (en su versión demo, por cierto), el tema sigue siendo una de las favoritas de los fanáticos de Racer X. Seguidamente la banda nos sorprende con una de las mejores versiones de «Moonage Daydream» de David Bowie que se hayan grabado, porque no es solo una adaptación nota por nota sino una transformación total del clásico del glam rock. Para finalizar, «Living the Hard Way» y «Lady Killer», bajan las revoluciones con un tono un tanto genérico y con un estilo que hacen recordar la abarrotada escena del Sunset Strip de Los Ángeles. Aunque los guitarristas mantienen sus cualidades vigentes, con una facilidad para controlar las seis cuerdas, al final terminan siendo las más débiles del álbum, pero ojo, no malas.
Second Heat es en definitiva una buena continuación de Street Lethal, una mezcla de heavy metal, speed metal y metal neoclásico impulsada por una sección rítmica bien elaborada. La ejecución de los solos de guitarra es intensa y en ningún momento decae, y los duelos de las twin guitars es increíble. Un punto a favor extra es la impecable producción de Steve Fontano y Mike Varney, porque los instrumentos suenan claros, nótese el bajo por ejemplo en «Scarified». Si Gilbert y compañía te sorprendió con su debut, no dudes un segundo en darle más de una escuchada a este disco, porque viéndolo de algún modo, Second Heat es el Terminator 2 de Racer X.

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