Cayetano Santos Godino: la historia del asesino detrás de "El Petiso Orejudo" de Morferus
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Cayetano Santos Godino: la historia del asesino detrás de “El Petiso Orejudo” de Morferus

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Con su álbum debut Argentina Psicópata, los deathmetaleros Morferus decidieron rendir tributo a algunos de los crímenes más resonantes de la historia argentina, con especial énfasis en los asesinos seriales pero también dándole lugar a otros crímenes más particulares.

No hay ninguna novedad con hacer canciones sobre asesinos seriales (bandas como Dahmer y Church of Misery se hicieron una carrera hablando acerca del tema), pero casi siempre se centran en los casos ocurridos en EEUU e Inglaterra, y de vez en cuando casos más particulares si es que estos llaman la atención de los periodistas del primer mundo, como los de los colombianos Pedro Alonso López y Luis Alfredo Garavito, pero no mucho más. Y eso no es justo: todos los países merecen poder dar a conocer sus historias más horribles y morbosas, no sólo los más importantes.

Con esto en mente, este álbum da una gran oportunidad para dar a conocer algunas de las historias más impactantes de la criminología nacional, empezando por el que muchos consideran como el primer asesino en serie de Argentina: Cayetano Santos Godino, más conocido por el apodo de Petiso Orejudo. Aunque en realidad haya casos de asesinos seriales previos a él (siendo uno de los más relevantes el del italiano Cayetano Domingo Grossi), El Petiso Orejudo bien puede considerarse el primero nacido en Argentina.




INFANCIA

Cayetano Santos Godino nació el 31 de octubre (una fecha bastante certera) de 1896 en Buenos Aires, hijo de inmigrantes italianos provenientes de la zona de Calabria. Por esa época, la enorme inmigración española e italiana había cambiado por completo la composición poblacional de las zonas urbanas en Argentina, y muchos de esos inmigrantes solían vivir hacinados en “conventillos”, tal era el nombre dado a las enormes casas que en décadas anteriores habían pertenecido a las clases altas de la ciudad, pero que habían sido abandonadas como consecuencia de la epidemia de fiebre amarilla.

Su padre, Fiore, era un empleado municipal alcohólico que contrajo sífilis tiempo antes de concebir a Cayetano. Se cree que pudo haber sido el causante del severo retraso madurativo de su hijo, que pasó sus primeros años de vida batallando con sus graves problemas de salud, sobre todo la diarrea.

Además de esto, Cayetano solía ser golpeado por su padre y sus hermanos, al punto tal de que años más tarde la policía le detectó al menos 27 cicatrices en la cabeza.

Con el tiempo, Cayetano fue desarrollando un comportamiento extremadamente violento, lo que provocó que lo echaran de cinco colegios, aunque no hubiera importado siendo que nunca mostró el más mínimo interés en el estudio, prefiriendo vagar por las calles de aquel Buenos Aires de principios del siglo XX y desarrollar su gusto por la tortura de animales pequeños y el fuego, ambas características que suelen considerarse como señales tempranas de psicopatía.

INICIO DE LA VIDA DELICTIVA

Mucho se ha escrito (e incluso inventado) acerca de los crímenes del Petiso Orejudo, tal cual el apodo que se ganó Cayetano por su baja estatura y sus prominentes orejas, así que no nos vamos a extender mucho acerca de este tema, más allá de centrarnos en lo que las investigaciones determinaron como 100 % seguro. Si algún lector quiere leer más acerca del caso, recomiendo Petiso Orejudo: Documento Final de Leonel Contreras, uno de los libros más completos al respecto y que analiza algunos de los datos más dudosos acerca de la historia, además de ser la mayor fuente de lo escrito aquí. Pero trataremos de mencionar los más resonantes.

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No pasó mucho tiempo hasta Cayetano trasladara sus actitudes violentas a los seres humanos: su primer delito confirmado se dio el 28 de septiembre de 1904, cuando con apenas 7 años Cayetano secuestró al pequeño Miguel de Paoli, de un año y nueve meses, y lo llevó a un terreno baldío, donde comenzó a golpearlo y lo dejó tirado encima de un montón de espinas. Un vigilante que justo pasó cerca rescató al niño. Cayetano fue arrestado, pero su madre lo retiró de la comisaría ese mismo día y no se levantaron cargos porque se consideró que todo era “un juego de niños”.

En 1905, Cayetano secuestró a la pequeña Ana Neri, vecina suya, y la llevó a otro terreno baldío, donde la golpeó repetidas veces con una piedra que había encontrado en el lugar. Al igual que en el caso de De Paoli, un vigilante que coincidió en pasar por ahí vio todo y lo detuvo. Cayetano liberado ese mismo día, mientras que Neri sobrevivió pero pasó seis meses en el hospital.




¿COMETIÓ DE VERDAD TODOS LOS CRÍMENES?

Según las declaraciones posteriores de Cayetano a la policía, su primer crimen fatal se dio en marzo de 1906, cuando él tenía 11 años: atacó a una niña no identificada de un año y medio y la asfixió enterrándola en un terreno. Sin embargo, nunca se pudo comprobar este hecho más allá de los dichos del mismo Cayetano y las acusaciones se dieron pura y exclusivamente en base de ellas, lo que recuerda al caso de Henry Lee Lucas y Ottis Toole en EEUU.

Lo mismo con el caso de Reina Bonita Vainicoff (quien también suele aparecer con el nombre de “Reyna”), a quien Cayetano dijo haber matado prendiéndole fuego el vestido. Otra de las víctimas de las que se tiene nombre, Arturo Laurora, no encaja con el perfil de las demás, no sólo por ser mucho más grande que el resto de las víctimas sino también por la aparición de dinero en su ropa, que sus padres no le habían dado. Eso hizo pensar a muchos investigadores que hubo un motivo sexual detrás del crimen.

Sin embargo, sería su último crimen, y el único que podemos confirmar al 100%, el que crearía la verdadera leyenda detrás del Petiso Orejudo.

ASESINATO FINAL Y DETENCIÓN

El 3 de diciembre de 1912, con Cayetano recién habiendo cumplido los 16 años, secuestró a Jesualdo Giordano, un niño de tres años que vivía en el barrio de Parque Patricios. Fue en uno de los terrenos donde trató de estrangularlo con un piolín (o una soga, según otras fuentes), pero al fallar decidió dejarlo atado y salir un momento del lugar. Fue ahí que se encontró con Antonio Giordano, padre del niño quien se encontraba buscándolo y quien preguntó a Cayetano si lo había visto, algo que Cayetano negó. El Petiso volvió a entrar al lugar y le introdujo un clavo en la sien izquierda a Jesualdo, usando una piedra como martillo, para luego escapar del lugar. El padre encontró el cadáver del niño encontrado unos minutos después.

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Cayetano estuvo entre los asistentes al funeral de Jesualdo, con varias crónicas mencionando que le habría tocado la cabeza al cadáver para sentir los efectos del clavo.

Varios testigos vieron a Jesualdo y Cayetano juntos, y fue a través de sus testimonios que se detuvo  a Cayetano en la madrugada del 4 de diciembre de ese mismo año. Durante el interrogatorio, Cayetano confesó no sólo el crimen de Jesualdo Giordano, sino también los mencionados anteriormente e incluso un par de incendios que se extendían hasta 1907, cuando apenas tenía 10 u 11 años.

JUICIO

El juicio que siguió se extendió durante tres años, durante los cuales desfilaron jueces y se debatió extensamente acerca de la condición de Cayetano, siendo que no terminaba de cumplir los requisitos de retraso mental que requería el código penal.

El 20 de noviembre de 1915, se condenó a Cayetano Santos Godino a reclusión por tiempo indeterminado en la Penitenciaría Nacional, ubicada en el barrio porteño de Palermo donde actualmente se encuentra el Parque Las Heras. Allí pasó los siguientes ocho años, hasta que en 1923 se decidió que fuera trasladado al Penal de Ushuaia, ubicado en el sur extremo y helado del país. A partir de este punto, todo indica que su familia decidió olvidarse de él.




MUERTE

Cayetano terminaría falleciendo el 15 de noviembre de 1944, a causa de una hemorragia interna causada por una úlcera, algo de lo que había sufrido desde la niñez.

Algunos registros indican que sufrió una golpiza por parte del resto de los presos luego de que matara a un par de los gatos que tenían como mascotas en el lugar, y que incluso una de ellas habría sido la causa de su muerte, aunque esto no se puede comprobar en ningún lado.

Como habrán notado, hay tanto de verdad como de leyenda detrás de la historia de El Petiso Orejudo, algo provocado tanto por el paso del tiempo como por el amarillismo de las crónicas policiacas de la época.

La figura del Petiso se volvió parte de la clase de historias que los padres suelen contar a sus hijos para infundir miedo, de la misma manera que “El Coco” o “El Hombre de la Bolsa”, y con el tiempo esta es la que se ha impuesto acerca de él.

Pero más allá de eso, sigue siendo una historia fascinante sobre la que leer y analizar, y siendo que uno sea un entusiasta de la historia criminal, un historiador o un músico de metal extremo queriendo encontrar el tema de su próxima canción, siempre es bueno informarse acerca de ella, dando un retrato impresionante de la época y la psicología detrás del asesinato.

Director del grupo editorial El Cuartel del Metal. A los 16 años fundé El Cuartel del Metal y desde entonces no he parado de descubrir nuevas cosas que me apasionen. Programador por pasión y licenciado por obligación. Practico artes marciales mixtas. ¿El mejor concierto de mi vida? Napalm Death en el 2016.

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