Su paso por Colosseum II, Thin Lizzy, Skid Row (la banda irlandesa, no la estadounidense) y sus colaboraciones con Greg Lake o Cozy Powell, convirtieron a Gary Moore en uno de los más populares guitarristas europeos del circuito continental del hard rock. Sin embargo, su interés de buscar su propio estilo lo llevó a tomarse en serio su carrera solista en 1978 y por más de diez años publicó varios discos orientados al hard rock y heavy metal, antes de irse por el camino del blues, su gran pasión. Una de estas producciones roqueras fue Wild Frontier de 1987.
La introducción percusionista de «Over the Hills and Far Away» da el puntapié a un viaje por la «tierra verde esmeralda». Los arreglos de los teclados y el riff principal de guitarra son casi culturales, donde se siente ese espíritu nórdico gracias a la inclusión de gaitas y violines; hasta cierto grado un precursor del viking metal. «Wild Frontier» sigue esta misma lógica compositiva, pero es más melódica y en determinados parajes hay recuerdos a Thin Lizzy, en especial en el intermedio. «Take a Little Time» es otra pista de hard rock, pero con un riff que podría considerarse como un proto-power metal. Lo llamativo de esta fue esa pequeña sección acústica antes de comenzar el solo de guitarra, una propuesta interesante de las cuales no nacen de la nada. «The Loner» es una de las instrumentales más emotivas de la carrera de Moore, que demuestra que siempre su alma y talento estuvo ligado al blues, mucho antes de la llegada del exitoso Still Got the Blues. Moore es uno de los pocos guitarristas que transmitió por medio de la guitarra una sensibilidad tan fuerte y «el solitario» es la prueba tangible de ello.
«Friday on My Mind» es un cover de la banda australiana The Easybeats, que si bien sigue la misma estructura que la original, sorprende con un solo de guitarra increíble. Si tienen la oportunidad de escuchar la versión de doce pulgadas, oigánla, porque es mucho mejor. «Strangers in the Darkness», a mi parecer, fue la gran sorpresa porque Moore se acerca al adult oriented rock con un ritmo relajado, al estilo de Joe Cocker o de U2 por ejemplo. Aunque es algo melodiosa, la punzante guitarra no desaparece del todo. La energía y potencia del metal se hace visible en «Thunder Rising», en que la melodía y el vigorosidad de la guitarra juegan constantemente entre un ir y venir de quien tiene el poderío. Desconozco si Neil Carter, el tecladista y colaborador de Moore por esos años, es quien canta el estribillo en el disco, porque sí lo hacía en los conciertos en vivo. El álbum culmina con una preciosa power ballad con aires irlandeses, «Johnny Boy», la que sin problemas podría haber aparecido en una banda sonora de alguna película. Aunque el formato disco compacto incluía tres canciones más, entre ellas las versiones de doce pulgadas de «Wild Frontier» y «Over the Hills and Far Away», la mejor es «Crying in the Shadows». Una power ballad estructurada bajo la línea de los teclados, cuya letra relata en cada verso una relación quebrada desde ambos puntos de vista, tanto de la mujer como del hombre. Musicalmente se siente la vibra del blues, particularmente en la interpretación de Moore, ya sea vocal o guitarrísticamente hablando.
Wild Frontier lo sentí como un álbum íntimo y personal, donde Moore en cada canción, ya sea en la música como en la letra, pone como fuente de inspiración la cultura, tradición y el folclore de Irlanda, en especial de la música celta. No por nada fue un éxito en los países nórdicos. La única queja es esa batería creada en una caja de ritmos, porque se nota lo artificial y en determinadas canciones, por ejemplo en «Thunder Rising», es muy evidente. No obstante, es una producción con una propuesta diferente, que solo un europeo podría haber realizado en esos años imperantes por la laca para el cabello. La prestancia en la guitarra nunca decae, las constantes técnicas como el palm mute, tapping o el uso del trémolo son exquisitas. Wild Frontier es uno de los álbumes más influyentes para las bandas nórdicas del metal sinfónico o de viking metal, y el que diga lo contrario, que se haga ver.


