🔄 Actualizado: 17 enero 2024, 15:01
Para mediados de los noventa, la gallina de los huevos de oro se había escapado de las manos de las bandas de hard rock y heavy metal, y fue a parar a las del rock alternativo. Es por ese motivo que muchos álbumes que salieron entre 1995 y 1999 pasaron sin penas ni gloria, porque la industria estaba enfocada en otro lado y los antiguos grandes nombres parecían ser solo un buen recuerdo de un período puntual en la historia del rock; salvo algunas contadas con los dedos de las manos que si pudieron mantenerse. Scorpions fue una de ellas, porque supo orientar su música a otros mercados y con ello sobrevivir al grunge. Pero seamos honestos, con álbumes de baja calidad. Uno de estos es el en vivo Live Bites, que salió a la venta en 1995 solo porque PolyGram tenía un compromiso contractual de que tenían que publicar una producción en directo. Analizándolo se entiende este punto, porque de interesante, muy poco.
Live Bites tiene el mismo concepto que World Wide Live, es decir, toma las mejores cintas de algunas canciones interpretadas en distintos conciertos, pero a diferencia de aquel, estas se extrajeron de tres distintas giras de conciertos entre 1988 y 1994. El disco tiene trece canciones en vivo, enfocadas principalmente en Crazy World (1990) y Face the Heat (1993). Lo más interesante son «In Trance», sin Uli Jon Roth igual suena muy bien, y «When the Smoke is Going Down». Las sorpresas son «Ave Maria No Morro», un cover de un artista brasileño e interpretada en uno de los países latinoamericanos más creyentes del catolicismo (México); «Concerto in V», un solo de guitarra de Rudolf Schenker muy ochentero, y «Living for Tomorrow», una preciosa power ballad predecesora de la futura «Wind of Change» que solo tocaron en Leningrado en 1988. A no ser que tuvieras el recopilatorio Still Loving You de 1992, esta era inédita para entonces.
Además, contó con tres pistas de estudio adicionales en la versión estadounidense o dos en la europea. «Edge of Time» es una canción de rock ochentera con un muy buen estribillo, que fue un descarte del sobreproducido Savage Amusement (1988), y que regrabaron para este disco. En 2015 conocimos su versión demo con el relanzamiento de
Savage Amusement edición cincuenta aniversario de la banda. «Heroes Don’t Cry» es una power ballad acústica, musical y líricamente deprimente y reflexiva, mientras que «White Dove» es más alentadora. Siguiendo el concepto de «Wind of Change» o «Under the Same Sun», esta tiene una letra unificadora de paz y de compromiso por los niños. Originalmente es una versión de una banda húngara llamada Omega, la cual Scorpions arregló con el fin de recaudar dinero para los refugiados de la guerra civil en Ruanda, apoyando a la UNICEF. «White Dove», primeramente lanzada como sencillo en 1994, es de esos temas emocionales que la banda te obliga a pensar y cuestionar el valor de la vida y la suerte de vivir en un lugar tranquilo.
Live Bites es el disco en vivo menos eficaz de la banda debido a la falta de grandes éxitos. A pesar de que contiene al gran éxito comercial «Wind of Change», el listado carece de coherencia y se nota el desinterés de poner en la palestra un álbum bueno por parte del sello discográfico. Si bien la banda suena increíble y la grabación y la mezcla son mejores que en World Wide Live -con diez años de evolución de los equipos debía ser obvio-, el disco no tiene ese sentimiento en directo que sí tenía el de 1985. Considerando las pistas de estudio, el enfoque baladístico en su conjunto y viéndolo desde la retrospectiva, acá Scorpions nos estaba diciendo que el siguiente paso era suavizar su estilo, un presagio de Pure Instinct de 1996. Live Bites refleja a la perfección la caída comercial y de popularidad de la banda en un tiempo en que era difícil estar vigente para cualquiera, pero al menos Scorpions se mantuvo sujetándose por uno o dos dedos de la mano.
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