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Reseña | Wino – Forever Gone (2020)

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Scott Wino Weinrich Forever Gone
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Scott “Wino” Weinrich es toda una leyenda de la escena del doom metal estadounidense. Como cantante de Saint Vitus continuó el legado de Black Sabbath durante los ochentas acercando esos riffs lentos al mundo punk. Luego de su salida de la banda de Los Angeles, el cantante y guitarrista volvió a su banda madre The Obsessed, editando tres álbumes durante los noventas. El nuevo milenio tuvo a Weinrich formando parte de una variedad de agrupaciones pesadas como el supergrupo Shrinebuilder, Place of Skulls, Spirit Caravan (que formara durante la década anterior luego de la separación de The Obsessed) y The Hidden Hand.

Pero creo que el momento más importante durante este nuevo milenio fue el comienzo de su carrera solista, que lo llevaría por terrenos inesperados. Su debut Punctuated Equilibrium era el trabajo de metal setentoso que uno se esperaría de él, pero fue con su segundo álbum Adrift (2010) donde se dio el gran cambio. Dejando atrás la distorsión, el cantante se ponía el traje de cantautor y entregaba doce cortes acústicos, con su guitarra y su voz como únicos instrumentos en la mayoría de las canciones.

De ahí en adelante, la carrera del oriundo de Maryland seguiría por este camino más minimalista y personal, con tres álbumes lanzados en colaboración con el artista folk alemán Conny Ochs y un tributo a la leyenda del folk y el country Townes Van Zandt junto a Steve Von Till y Scott Kelly de Neurosis.

Scott Wino Weinrich Forever Gone




Scott Wino Weinrich Forever Gone

En una entrevista con el sitio Americana Highways, el cantante mencionaba que la idea de sacar una secuela de Adrift surgió mientras trabajaba en el nuevo álbum de The Obsessed. Fue así que nació Forever Gone, que toma su nombre de una canción incluida en Freedom Conspiracy, el tercero de los álbumes junto a Ochs, y que es una de varias composiciones cantadas junto al alemán que acá aparecen en versiones modificadas y en solitario. Según Weinrich, los discos junto a Ochs sólo se podían conseguir en Europa, así que decidió tomar un par de sus favoritas de aquellas colaboraciones para que estuvieran disponibles en EEUU. 

Como guitarrista, Weinrich transmite la tradición del blues, el folk, el country, la Americana, presentado de manera austera, minimalista: con la excepción de “Dark Ravine” y el cover de “Isolation” de Joy Division que cierra la placa, la instrumentación se limita a una guitarra acústica, con algunas guitarras eléctricas como en “Taken” o “Lavender and Sage”. Pero lejos del simplismo que la propuesta podría implicar, los riffs siguen estando ahí y van de la mano con las voces.

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Salvando las distancias de tiempo y estilo, recuerda mucho a una banda como Alice In Chains: incluso fuera de sus trabajos acústicos, uno se puede imaginar esos riffs tanto distorsionados y a todo volumen como siendo tocados alrededor de un fogón. Es el caso de Weinrich: aunque la guitarra no esté enchufada, la energía de las canciones más pesadas del doom todavía se sienten en sus dedos. No por nada fueron esos estilos antes mencionados los mismos que inspiraron a Black Sabbath: es un círculo que se cierra.

Scott Wino Weinrich Forever Gone




Scott Wino Weinrich Forever Gone

Hablando de las voces, con la excepción de “Was, Is, Shall Be” (con la participación de la hija de doce años del cantante), sólo se escucha la voz de Weinrich a lo largo del álbum. Su voz es de esas que uno puede sentir: incluso cuando cuenta historias ajenas como en “Taken” (según él, inspirada por el baterista de The Obsessed Brian Consentino, que nunca conoció a su madre) o “The Song’s At The Bottom of the Bottle” (inspirada por Mark Adams, el bajista original de Saint Vitus, y el grave historial de alcoholismo en su familia), su voz está cargada de sentimiento. Son vivencias que le tocan de manera personal, de alguien que terminó con un apodo que significa “vagabundo alcohólico” por el resto de su vida y que lo lleva con orgullo.

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Y es que Forever Gone es un trabajo que necesita ese tipo de voz. De vez en cuando aparece alguna luz como en la breve “You’re So Fine” y sus aires de blues eléctrico a lo Rolling Stones (al punto de sonar un tanto fuera de lugar en el panorama general), pero casi todo el resto se mantiene íntimo, oscuro, y personal. Es un álbum sombrío, con letras que cuentan historias de muerte, de olvido, de adicciones, de los aspectos más oscuros de la vida.

Scott Wino Weinrich Forever Gone




Scott Wino Weinrich Forever Gone

Si nos ponemos a destacar canciones, el rock acústico de “Dark Ravine” (ahora con una batería agregada, a diferencia de la original) y el oscuro folk de “The Song’s At The Bottom Of The Bottle” son candidatos perfectos. ¿Y quién hubiera pensado que el post-punk de teclados y batería mecánica de “Isolation” podría traducirse tan bien a un formato acústico e íntimo?

Forever Gone es, por lejos, uno de los trabajos más oscuros de la carrera de Weinrich, y un sucesor perfecto de Adrift. Incluso sin la distorsión en las guitarras o siquiera un formato de banda, estas son canciones de atmósferas pesadas que serán del agrado tanto de propios como ajenos. Weinrich es un artista completo, y lo demuestra con uno de los mejores trabajos de su discografía.

Nuestra puntuación

Periodista de música nacido y criado en Argentina. Fanático de los videojuegos. Coleccionista de remeras negras.

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