Llegó el día que menos pensado, un evento histórico que hace un año ni siquiera era tema y que ya se daba por sentado que un regreso no se concretaría, no sin Warrel…
Pero la voluntad quiso otra cosa cuando Jeff Loomis y Van Williams se lo propusieron. Fue un proceso vertiginoso que inició en una propuesta y que el Director, Compositor y Guitarrista Ola Eglund tuvo la oportunidad de registrar, como evidencia de lo que se gestaba, de que no fue una vuelta improvisada ni mucho menos que faltase a la honra de Warrel o la historia de la banda. Con casi de 700 audiciones para encontrar al vocalista indicado, Berzan Onën, instructor de técnica vocal, músico solista y de sesión, fue el elegido para llevar el estandarte más emocional de Nevermore, su voz. La suerte no jugó ningún papel, en Nevermore las papas queman.
A las 19:37 empezaban a sonar los primeros riff de la noche a cargo de Mariano Vergara Band. Mariano Vergara, guitarrista lider, Pablo Vargas también en la guitarra, Marco Zuñiga al bajo y Rod Leiva a la batería, tomarían cargo de dar inicio a la jornada con una presentación demoledora, atmosférica, emocional y de gran ejecución, un show instrumental que merece la pena ser visto con atención, no solo por la puesta en escena y el destacable apoyo visual, sino que por la calidad musical y compositiva de su director, Mariano Vergara.
Luego entró al escenario Hefesto, con una entrada potente, nos insertan Heavy Metal del bueno directo al tuétano, sin mediar intenciones la banda se llevó al público al bolsillo, levantando los ánimos previos a Nevermore y calentando al público con sus riff potentes, la voz desatada, con una entrega y pasión tremendas, dejando el ambiente listo para lo que se venía.
Faltando cerca de 5 minutos para las diez el público ya se agitaba, con un teatro lleno de fans de Nevermore el ambiente invitaba a esa ansiedad previa a ver a una leyenda.
con puntualidad máxima, Nevermore sale al escenario mientras suena “Precognition”, un anuncio demoledor para cualquier fan. Jeff Loomis a la guitarra, Van Williams en la batería , Semir Özerkan al bajo, Jack Cattoi como segunda guitarra, y la potente presencia de Berzan Önen a la igualmente potente voz, salían al escenario para demoler el Cariola con “Enemies of Reality”. Ningún asistente no se vio coreando, saltando, el mosh se tornaba intenso a momentos. “Beyond Within”, del aclamado disco conceptual ‘Dreaming Neon Black’ golpea con fuerza a un público enajenado, identificado con sus letras, con la introspección y el lenguaje de la fragmentación, una pieza progresiva que hizo viajar al Cariola por los páramos menos vistosos de la mente humana y siguiendo con “My Acid Words” donde la pista del teatro se transformó en una licuadora mental, con la potencia de las intrincadas y técnicas melodias de Jeff Loomis y una ejecución increible de Jack Cattoi.
Todo el público presente coreaba absolutamente todo, no hubo un momento en que no se sintiera la complicidad con quienes asistieron, la voz de Berzan se siente como un acierto redundantemente asertivo, porque no es un reemplazo ni mucho menos un tributo, es honrar con tecnica, profesionalismo y dedicación la obra de Warrel Dane, en una nueva etapa que viene a tocar la herida, pero para tratarla y continuar con el legado de Nevermore.
“Engines of Hate” y “This Sacrament” siguieron consagrando el momento histórico, una vuelta a los escenarios que todo espectador esperaba, destacando por sobre todo en este momento los increíbles solos y la tremenda ejecución de Jeff y compañía, un deleite y una clase maestra de metal difícilmente olvidable, con un toque de lujo, puesto que no veíamos a Loomis con una banda desde Arch Enemy.
Siguiendo con el clásico álbum “The Politics of Ecstasy” ‘The Seven Tongues of God” reventaba los parlantes y a un público tremendamente agradecido. La velada continuó con “Final Product”, “Narcosynthesis”, la tremenda y profunda “I, Voyager”, dando toda la fuerza y potencia de sus letras, profundamente críticas y filosóficas, luego “Inside Four Walls”, la intensa “The Heart Collector”, “The Obsidian Conspiracy”, el homónimo de “This Godless Endeavor” y la teatral “Sentient 6”.
Para el final se veía un público que pedía más, pero profundamente contento, daba la sensación de que podrían no haber dejado de tocar, pero llegado a su fin nos deleitan con “The River Dragon has Come” y el momento más brutal que consolidó la noche y terminó por convertir al Cariola en una licuadora fue con “Born”.
Ninguna canción se sintió carente de fuerza, por parte de la banda ni por parte de los asistentes. Definitivamente una presentación histórica, potente, que deja la vara altísima y esperando lo mejor para Nevermore en esta nueva etapa de su historia de la que pudimos ser parte. Nevermore no es nostalgia vacía, sino una tensión entre homenaje y recontextualización.
Reseña por: Bastian Fernandez
Fotos por Carolina Díaz





