Crónicas

El MEXICO METAL FEST, realizó una acción de amor y respeto hacia su público en Monterrey

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Por Marco Galván | Es fácil escuchar críticas de las personas que asisten a festivales musicales, y las críticas pueden ser innumerables por factores como los baños, la seguridad, las bandas, etc. La realidad es que, tras bambalinas, realizar un evento masivo implica un reto, un verdadero maratón. Empezando por encontrar el lugar ideal, los permisos gubernamentales que conllevan una cantidad gigantesca de requisitos burocráticos, lidiar con vividores que buscan dinero fácil y, después de eso, los compromisos contractuales con cada banda, la logística de hoteles, vuelos, catering (la lista de las amenidades que la banda pide), el equipo de sonido o PA que cada banda requiere para tener el sonido deseado, contratar la empresa de seguridad adecuada, conseguir personal médico y ambulancias para cubrir desmayos y eventualidades, y una infinidad de situaciones que se presentarán el día indicado. Sinceramente, es una labor titánica que los asistentes no suelen ver.

Se dio el aviso a quemarropa de que el festival que tendría sede en Expo Guadalupe sería pospuesto hasta nuevo aviso, lo que resultó una verdadera historia de terror para todos aquellos extranjeros y nacionales con vuelos y hoteles reservados. Pero el profesionalismo de la promotora Chamuco anunció una “catafixia” de consolación: un evento especial gratuito “para todos aquellos con boletos del festival” en el estacionamiento del Estadio Mobil, presentando a la mitad del cartel inicial. Abrió la promesa tapatía PHANTOM, seguido de los capitalinos STRIKE MASTER, los death metaleros noruegos BLOOD RED THRONE, KRISIUN de Brasil, LUCIFER, la banda del baterista de Entombed, KATAKLYSM y, como headliner, el poder brutal de NAPALM DEATH.

Sinceramente, los organizadores del MEXICO METAL FEST realizaron una acción de amor y respeto hacia su público como compensación, lo cual fue muy loable, ya que además de tener público de toda la república, contaron con la asistencia de varias personas de Sudamérica que vinieron exclusivamente al festival: colombianos, costarricenses, brasileños y otros. Por supuesto, la organización tuvo una pérdida importante, pero en la medida de lo posible, cumplieron y se ofrecieron abiertamente a otorgar reembolsos a quien lo deseara. La asistencia fue estándar, con aproximadamente tres mil personas. El lugar estuvo bien organizado, con su zona de tiendas y puestos de comida.

El evento comenzó a medio día con un sol abrasador, pero con una actitud entregada de su público rockero. PHANTOM, de Guadalajara, dio un excelente concierto con su propuesta de speed metal, mostrando actitud y juventud. Los siguientes fueron los defeños de STRIKE MASTER, quienes, como siempre, destacaron por su calidad y actitud inmaculadamente thrasher, para dar paso a las bandas internacionales.

Luego llegaron BLOOD RED THRONE con un show de poder brutal. Algo curioso fue el clon de Dimebag Darrell en la guitarra, quien, con una botella de tequila en mano, no paraba de hacer sus riffs de groove, encendiendo los ánimos del público.

Después, los death metaleros de KRISIUN, bajo un sol que comenzaba a ceder, se entregaron al máximo. Algo curioso de la banda es la similitud física de sus tres integrantes, que parecían una banda formada por clones de stormtroopers, haciendo de la máquina musical perfecta.

Dando un respiro y un poco de relajación, los siguientes fueron los señores y la bonita señorita vocalista Johanna, a cargo de manejar ese vehículo llamado LUCIFER. Con su hard rock de tintes setenteros, presentaron un show impresionante, lleno de luces, fuerza y actitud.

El evento casi llegaba a su fin, pero aún quedaban las cartas fuertes de este álbum de metal. KATAKLYSM fue una explosión de locura, creando un mosh pit semejante a un hervidero. Estos veteranos del death metal prendieron el camino para la cereza del pastel que cerraría el evento. Pero como todo en la vida, que es incierta, la noche presentó una extraña y única eventualidad: el frontman de NAPALM DEATH, Barney Greenway, enfermó y no hubo fuerza de la naturaleza que lo hiciera salir del hotel. Cosa entendible, somos humanos y vulnerables. A pesar de ello, los otros tres miembros de la banda optaron por cumplir y dar la cara, y con un gesto de generosidad, el famoso Shane Embury, conocido como “El Hongo” y también miembro de Brujería, tomó el lugar de Barney y se encargó de las vocales en un evento extraño y único. La vida es extraña, pero ese tipo de fatídicas coincidencias dejan en la memoria una marca que no podrá ser borrada.

Fotografía Isaías Alvarez.

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