In Flames, la banda sueca pionera del death metal melódico, desató un fervor inigualable durante su reciente visita a Santiago de Chile. Más de 2500 fanáticos se congregaron en el Teatro Coliseo para presenciar un espectáculo que combinó éxitos antiguos con temas de su último álbum.
Desde las primeras horas de la tarde, los alrededores del recinto se impregnaron del entusiasmo de los seguidores, algunos ataviados de negro, creando un ambiente festivo que incluso acogió a familias completas. La participación del ex guitarrista de Megadeth, Chris Broderick, añadió un toque especial a la velada.
Con gran paciencia, la audiencia esperó el inicio del show, que arrancó a las 9:15 pm con la cautivadora introducción de “The Beginning of All Things That Will End”. In Flames, en sintonía con su público chileno, interpretó una selección especial de su repertorio, abriendo con la electrizante “The Great Deceiver” de su último álbum “Foregone”, seguida de “Pinball Map”, que avivó los primeros moshpits de la noche.
El carismático frontman, Anders Friden, no perdió la oportunidad de interactuar con la audiencia, bromeando y exigiendo más energía “o de lo contrario, lo contaré en Argentina”, próxima parada de la banda. Vistiendo la camiseta de la selección nacional con un diseño alusivo a la banda, Friden logró crear una conexión íntima con los seguidores.
La velada transcurrió entre temas de su último disco “Foregone”, clásicos como “A Sense of Purpose” y el emblemático “Clayman”, e incluso algunas piezas del icónico “Jester Race”. Entre las destacadas interpretaciones estuvo “Only for the Weak”, que desencadenó una explosión de emociones y “The Hive”, que dejó sin aliento a los asistentes.
Mientras se acercaba el final del concierto, Friden bromeó aludiendo a su visión borrosa, antes de deleitar a la audiencia con “Foregone Part 1”, la pista homónima de su último álbum. Antes de concluir, un momento inesperado de humor se desató cuando un limón fue lanzado al escenario y fue recibido por Friden con asombro y una sonrisa.
El espectáculo culminó con un bis de dos canciones, “I’m Above” y “Take This Life” de su álbum “Come Clarity”, dejando en claro que, más que una mera promoción de su último LP, este concierto fue un viaje a través de los éxitos más emblemáticos de la banda. La audiencia del Teatro Coliseo se retiró plenamente satisfecha, tras una velada colmada de riffs y baterías aceleradas, un sello distintivo de In Flames, que deja en suspenso la espera por su próxima visita.
Agustín Morales Pérez
Fotos: Pedro Ateaga Ateaga






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