Antes de comenzar, podríamos perfectamente preguntarnos: ¿qué estilo de metal toca Avatar? Y la respuesta sería; bueno, un poquito de esto, un poquito de aquello. Con más de 20 años dando vueltas dentro de su circo itinerante, Johannes Eckerström y compañía por fin se dieron una vuelta a Sudamérica más allá de Brasil y fuimos testigos de los celulares que grabaron su impactante debut en tierras chilenas, en un Cariola que sonó muy potente.
Por qué hacer hincapié con los teléfonos, se preguntarán ustedes. A ver, nosotros como medio, estamos prácticamente obligados a grabar algo de registro para redes sociales y obviamente para que la productora sepa que hacemos nuestra pega. Pero enojarse porque personas les mueven los brazos en un show de metal mientras tratan de encontrar el mejor ángulo para grabar durante más de una hora sin descanso… hubo decenas de estos casos, no importa para dónde se mirara en la cancha del Teatro. Igual, cada uno disfruta a su manera… ¿pero no será mucho? A estas alturas, estamos del lado de Tool y Placebo.
Hablemos de música mejor
Ya, si no todo fue malo y tampoco es que de hecho, no haya sido bueno. We Are The Monster parecían caer de cajón al cartel para abrir este show. La banda con su propuesta moderna tiene una buena base de fans que por cierto, también gustan de Avatar así que estaban pero más que pintados para este Cariolazo. La banda formada en 2020 tuvo algunos problemas de sonido al principio, con la batería ‘comiéndose’ toda la mezcla y la guitarra haciendo solo unos ruidos inentendibles. Qué bueno que se arregló, porque al principio, a pesar de toda la actitud de los nacionales, no había más que un ritmo, ideal para moshpits, pero no muy agradable.
A base de buenos sencillos, el grupo ha conseguido que mucha gente los escuche y los siga. Y eso quedó plasmado anoche, con -de verdad- cientos de personas coreando sus temas como ‘Revolution’, ‘Fearless’, ‘My Nightmare’ y por supuesto ‘Fire’, encargada de cerrar el efectivo set de We Are The Monster. Quizás, no es una banda para todos los fans del metal, pero los que gustan de esta ‘nueva ola’, están más que felices con la entrega de este conjunto que recién lleva algunos añitos en la palestra, pero ha logrado cosas más que destacables.
Bienvenidos al país de Avatar
Como dijo en una entrevista que tuvo Johannes con este servidor, el país de Avatar partió como una broma y terminó casi siendo un lugar soberano, con bandera y todo. Y se nota que van solo clavando su estandarte y reclamando territorio sin importar dónde toquen. Pasaditas las 21:30, las luces del Cariola vuelven a apagarse para dar paso a un espectáculo buenísimo. ‘Dance Devil Dance’ es la que abre el mosh violento pero amigable en la cancha casi repleta del coloso de San Diego. Y así mismo, sin parar, el águila ya había aterrizado en el valle de las enfermedades ubicado, solo por esta noche, en Santiago de Chile. A estas alturas, con solo tres cortes, ya se echaron al país entero al bolsillo, con un carisma incomparable. No solo Johannes, sino que todos en la banda.
Es difícil ver shows de este calibre en lugares íntimos, pero Avatar se las arregla. Tremendo juego de luces, maravillosamente sincronizado con lo que va ocurriendo en lo musical, instrumentistas preparados para lo que sea y de repente… JOHANNES ESTABA EN UN PALCO. Sí, el frontman aprovechó los pasadizos del histórico recinto para darse el lujo de escabullirse y subir a uno de los palcos a tocar bronces e inflar globitos. Sí, multifacético le queda corto al hombre. ‘Black Waltz’, ‘Puppet Show’, ‘Tower’ y ‘The Dirt I’m Buried In’ siguen animando un concierto que a veces hasta se hacía largo, porque en estos tiempos donde todos tocan 90 minutos y se bajan del escenario, es raro encontrarse a Avatar tocando dos horas y con energía para seguir toda la noche.
Pero todo tiene un final. ‘Colossus’, ‘Let It Burn’, ‘Smells Like A Freakshow’ y ‘Hail To The Apocalypse’ marcaron el cierre de un show que esperemos, no demore otros 20 años en volver. Posiblemente, dejando de lado los celulares que en serio molestaban incluso para ver el escenario en varios puntos de la cancha, este es el estreno más poderoso que se ha visto en el país en muchos años. Avatar, con rey, trono, reina y plebeyos, avanza a pasos agigantados a hacerse un nombre en el Metal de estos tiempos. Con nueve álbumes a su haber y mucho terreno por explorar, la banda tiene el material, el carisma y la expertiz para hacerse de encabezar festivales aquí, y en la quebrá del ají. Un correctísimo show para llevarse en la retina, o en el caso de varios, en la tarjeta de memoria.
Samuel Víctor Acevedo
Fotos por Antonia Bisso Cárdenas
![]()
