El 24 de marzo fue la fecha en la que pudimos presenciar un pedazo de concierto de Sonata Arctica, una banda finlandesa de Power Metal que hace vibrar de emoción a más de uno. Sonata llegó a Chile gracias al tour de 25 años de trayectoria, este recital acumulaba mucha expectación, ya que había sido postergado múltiples veces previamente principalmente a causa de la pandemia. Sin embargo, las ganas de verlos en vivo en vez de decaer aumentaban, especialmente luego de conocer lo increíble que había sido la presentación en Puerto Montt y otros lados de Latinoamérica. Por otro lado, la promesa de tener un show donde cantarían grandes éxitos de su carrera musical entregaba más que una buena razón para asistir al concierto realizado en el teatro Caupolicán.
De este modo la noche comenzaba con los teloneros Austral, una banda chilena de metal étnico, fundada el año 2011 y que se caracteriza por el uso de instrumentos indígenas en su música. Está de sobra decir que estuvieron completamente a la altura del evento, en aproximadamente 30 minutos de presentación realizaron una performance increíble, en donde la influencia indígena se hacía notar en una música potente que brillaba en la cúpula del Caupolicán. Todos los integrantes de la banda se veían muy involucrados con la presentación, en especial el vocalista que logró energizar y hacer gritar al público, quienes luego de la última canción que la banda interpretó, coreaban con energía por más canciones. Lamentablemente la velada de Austral no podía alargarse más, porque la preparación para Tony Kakko y compañía ya comenzaba.

La llegada de Sonata Arctica
Cerca de la hora en que iniciaba el espectáculo, comenzó a sonar la canción “Always Look on the Bright Side of Life” canción proveniente del show Monthy Phyton, este comienzo de por sí presagiaba un concierto que fue inolvidable hasta el último minuto. De este modo entraron uno por uno los integrantes de la banda, partiendo por el gran vocalista Tony Kakko, Henrik Klingenberg con el teclado, guitarrista Elias Viljanen, el baterista Tommy Portim y bajista Pasi Kauppinen.
Sin ningún aviso nos azotaron con la poderosa primera canción que fue ‘The wolves die Young’ un temazo del disco “Pariah’s Child”. La forma en que sonaban todos los instrumentos y ese característico sonido de teclado nos llevó a un fervor inimaginable que explotaría en el solo de guitarra que solo nos preparaba para mucho más. Antes de interpretar la siguiente canción se detuvieron para saludar una primera vez al público, hay que destacar este tipo de gesto porque nunca dejaron de tener una bella dinámica con la gente, lo que nos hizo sentir queridos. Luego venia el turno de ‘The Last Amazing Grays‘ otro temón que en vivo te pone los pelos de punta al escuchar la increíble voz de Tony, que nos guiaba en las líricas.
En este punto Tony nos comenta sobre los 25 años de Sonata, para seguir con otro tema llamado ‘Storm The Armada’ de su último álbum “Talviyö”, esta canción tiene un bajo que suena muy bien, además de demostrar que la banda tiene mucho para entregar y deleitarnos con más de su música. Luego de otra pequeña interacción con la gente que ya estaba atrapadísima en el concierto, venía el turno para otro clásico del disco “Unia” creado el año 2007. La canción ‘Paid In Full‘ muestra una faceta mucho más calmada de la banda, pero que no carece de técnica musical, la cual sonó mejor que nunca en el Caupolicán. La banda no se tomó ninguna pausa, pasando a interpretar otro tema fantástico que es ‘Sing in Silence‘, del álbum “Silence”. Fue increíble ver como todos cantábamos el coro y alzábamos las manos acompañando a Tony en una emotiva canción que le llega hasta al metalero más duro.
Definitivamente este recital estaba destinado a ser uno de los mejores conciertos del Caupolicán, por que cuando pensábamos que Sonata no podía hacernos estallar más, salieron con un clásico del alma, el tema ‘Kingdom For a Heart‘ del legendario disco “Eclíptica”. En este punto se armó un hermoso mosh impulsado con la épica interpretación de la banda. Pasado el subidón de adrenalina, Henrik comenzó a interpretar en el piano otro tema del disco “Unia”, la canción ‘Caleb’ que relajaba el ambiente y nos hacía alzar las palmas para continuar guiándonos por este setlist inolvidable. Luego Tony nos anunciaba que vendría mucho más, de mano con la canción ‘Closer to an Animal‘ del disco “The Ninth Hour”. Las ovaciones a Sonata Arctica llegaban luego de la última interpretación, la gente coreaba el nombre de la banda y Tony aprovechó de jugar un poco con el público y demostrarnos una vez más su cariño hacia los fanáticos.
La interpretación de ‘Black Sheep‘, otra canción del disco “Silence”, nos puso en línea con el segundo arco del concierto, donde la tonada épica nos dejó presenciar la increíble destreza de la guitarra a manos de Elias Viljanen. Continuando enseguida con ‘Broken’ del disco “Winterheart´s Guild” y recordándonos que en el fondo todos estamos rotos por dentro, pero sin falta de ganas de disfrutar lo que quedaba de concierto. La velada siguió con otro tema ‘I Have a Right‘ del disco “Stones Grow Her Name” el cual es una demostración de su contenido más reciente, que mantiene la esencia de la banda, pero como es característico de ellos logra encender el ambiente como cualquier clásico antiguo.

Cada vez mas cerca del inminente final, un conmovedor piano anunciaba el turno de ‘Tallulah’ que también forma parte de “Silence”. Esta canción es un clásico romántico que es perfecta para dedicar a la persona amada, así mismo todas las parejas del Caupolicán se abrazaban mientras cantaban el tema con emoción. De este modo nos acercábamos al final con un tema que comenzaba con otro legendario piano, la canción ‘Full moon’ del disco “Ecliptica” y a pesar de que había pasado un buen tiempo desde que el concierto había comenzado, no faltó la energía del público para cantar el estribillo de la canción junto con Tony y revolver todo el Caupolican.
El adiós siempre es difícil y cuando la banda abandonó el escenario la fanaticada exigía el regreso de los maestros del power metal y pasado un corto tiempo Tony volvía entre ovaciones para cantar con la gente y reproducir el clásico cántico de Freddy Mercury. Luego los músicos se preparaban para interpretar la penúltima canción de la noche ‘The Cage’ perteneciente al disco “Winterheart´s Guild”. Esta tonada fue un gran cierre para bailar un último mosh en el público, el cual se potenció en honor a la recta final del concierto. Ya para finalizar, Sonata tocaba la última canción de la noche, “Don’t Say a Word” tema emblemático que dió un hermoso cierre a tan epica velada, dónde se disfrutó hasta el último minuto de un concierto a otro nivel. Pero todavía quedaba más y antes de que se acabara definitivamente todo, los chicos salieron a gritar con el público “We Need Some Vodka!” Antes de despedirse una última vez.
Cómo cierre de esta crónica debo decir que el concierto fue uno de los eventos más épicos que he asistido, todo fue impecable e incluso los detalles técnicos fueron opacados con lo impecable del espectáculo. Sonata Arctica es una banda que si o si debe ser vista en vivo, ya que el poder de su música brilla más que nunca sobre un escenario.
Nota por Javiera Jiménez
Fotos por Antonia Bisso

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