Tal vez Turbo sea la producción de Judas Priest que más opiniones divididas genera. La apuesta por un sonido comercial creado por el empleo de guitarras sintetizadoras, letras sin el poder de antaño y el uso de colores primarios decorando el característico vestuario de cuero negro de los integrantes, siguen siendo temas de discusión. No obstante, el sonido del sacerdote aún está ahí, simplemente figura opacado por la intención de hard rock y glam metal. Bueno, eran los ochenta. Por ese motivo, recordando esta particular producción, acá te ordenamos las canciones de Turbo de menos a más.
9. “Parental Guidance”
“Parental Guidance” es la respuesta a la inclusión de “Eat Me Alive” en la lista de las quince asquerosas de la organización conservadora estadounidense PMRC. Sin embargo, es una contestación comercial sin gracia ni nada de peso, pues la banda emula el glam metal de las agrupaciones estadounidenses de manera bien cutre. Una de las peores canciones de Judas Priest, porque hay demasiado pop de por medio. Lo curioso es que termina con la frase “one life, i gonna live it up”, muy similar a la inicial de “You’ve Got Another Thing Coming”: “hold life, i gonna live it up”. Un pequeño guiño.
8. “Private Property”
“Private Property” es uno de los tantos ejemplos del álbum en donde la música supera en calidad a la letra. Por orden cronológico de la lista de canciones, esta es la primera que muestra el sonido glam metal del álbum, en que el objetivo por obtener una mayor radiodifusión se cumple cabalmente, pero no de forma exitosa. El único logro que tiene es el estribillo, un arena rock a la vena con coros incluidos. Eso sí, demasiado “kissero” a mi gusto.
7. “Wild Nights, Hot & Crazy Days”
“Wild Nights, Hot & Crazy Days” sería la definición perfecta del sonido glam metal estadounidense que pretendía conseguir Turbo. Una canción que tendría más sentido si fuese parte del repertorio de Def Leppard, Kiss o Van Halen, porque el hard rock comercial huele desde lejos. Tres puntos a favor que tiene son la voz prístina y aguda de Halford, el ritmo de arena rock y el estribillo con un gancho sumamente astuto.
6. “Rock You All Around the World”
Con un poco más de sazón, la música de “Rock You All Around the World” tendría cabida en Screaming for Vengeance, en especial por el riff principal, el solo y la conclusión. La parte media en donde Halford explota su voz diciendo el título de la canción, fue pensada desde un principio para los conciertos en vivo y la prueba de ello está en Priest..Live!. Con una letra que pareciera haber sido escrita por Joey DeMaio, en el sentido de relatar la unión de la comunidad roquera o la metalera, “Rock You All Around the World” termina siendo una canción estándar.
5. “Reckless”
“Reckless” escupe y expele metal ochentero, pues los versos son melódicos, el estribillo ganchero y el solo es técnico y conciso. Estamos claros que no es la gran cosa, pero a ratos pasa desapercibida en el catálogo de Priest cuando ofrece mucho más que otras canciones.
4. “Hot for Love”
“Hot for Love” posee una de las mejores intros y también uno de los riffs más destacados del álbum. Una canción hecha sobre el límite del hard rock y el heavy metal tradicional, por eso en ocasiones es un tanto melódica, y en otras, pesada. El exquisito preestribillo da paso a un estribillo sencillo, pero seguro de sí mismo. Además, el solo es bastante bueno, merece más atención.
3. “Locked In”
“Locked In” da la sensación de continuidad después de la inicial “Turbo Lover”, principalmente por el estupendo riff principal. Aunque la letra es bien sosa y comercial para los estándares de la banda, la canción se sostiene por la calidad de la música, ejemplificada en la melodía, el estribillo y, sobre todo, el solo de guitarra.
2. “Out in the Cold”
“Out in the Cold” es una canción interesante, pues ofrece un dinamismo musical como ninguna otra. La introducción sintetizada es reafirmada por una caja retumbante, mientras que el riff de guitarra es convincente y más aún lo son la melodía y la letra. El puente y luego el silencio de la sección rítmica que anteceden el solo de guitarra, son muestras de la capacidad de la banda de componer algo fuera de su zona de confort y en esta oportunidad lo logra exitosamente. Por esa razón “Out in the Cold” queda infravalorada injustamente, porque es una pista que no sigue el característico patrón compositivo de Judas Priest. Va llegar su tiempo, se lo merece.
1. “Turbo Lover”
Creo que nadie discutiría que la mejor canción del álbum es “Turbo Lover”. Un tema que va de menos a más con galanura, desde el despegue de la intro sintetizada, pasando por el riff, el tono crescendo de Halford, el solo de guitarra, el gancho del estribillo, hasta la letra de la relación metafórica cuasi sexual entre el piloto y su motocicleta. “Turbo Lover” es una especie única en el catálogo de Priest, porque no es un metal tradicional normal, más bien es un synth metal, en donde las verdaderas protagonistas son las guitarras sintetizadoras. Además, hay que reconocer que es brava y está bien elaborada, por algo sigue siendo una de las más esperadas y coreadas en cada concierto de Judas Priest.
¡Sé el primero en romper el silencio!
Comentar te da +5 puntos. Reaccionar, +1.
Escribir comentario