Por Darío Aguirre Valdés.
Todos ya sabemos que una década no pasa en vano. Y vaya sí lo saben los fans de la banda, que ya tienen claro que cada lanzamiento demora. Desde el 2002 y contando el presente hemos tenido tan solo 4 discos de estudio de material original de la banda. Cada uno de esos fans eran personas radicalmente diferentes a lo que son hoy en día. Se puede afirmar perfectamente que cada uno de estos discos salió en medio de eras muy diferentes y eso es algo que se refleja bastante en cada uno de ellos y en particular por supuesto, en la banda en sí.
Partamos por lo obvio: el título mismo. “Cursum Perficio”, que en latín se traduce más o menos como “Mi viaje termina”. Esto es especialmente relevante en el contexto de este nuevo álbum ya que lo que podemos escuchar es un retrato del estado mental en el que se encuentran cada uno de los integrantes. Todos ellos se mostraron súper confiados en el material que estuvieron todos estos años cocinando en los meses previos al lanzamiento y ahora con el material en mano, razón no les falta.
El disco exuda una tremenda determinación, y eso es resultado de todo el excelente y sobre todo consistente trabajo que ya lleva este núcleo de la agrupación por ya largos 15 años. Lo que ofrecen Benante, Ian & Cia. es experiencia pura, un eco distante del tumulto que representaba la banda en los 90’s y en particular en los 00’s. Muy por el contrario, estamos frente a un conjunto perfectamente aceitado y que se las ha arreglado para tener un sonido moderno y fresco con cada publicación y este LP no solo sigue con la tendencia de alta calidad, si no que logra destacar de una manera bien particular.
Eso ya que el disco evoca una madurez propia de todo lo anteriormente mencionado; musicalmente se podría decir que le baja un cambio al acelerador y se enfoca más en la parte expresiva de la composición y de manera individual cada uno de los integrantes lleva a cabo su cometido de una manera encomendablemente elocuente. De inmediato se hace evidente lo bien que suena la banda y la producción, que logra darle luces propias a cada uno de los cinco. Harto énfasis en la parte rítmica, donde Benante sinceramente se luce a lo largo de todo el disco y Bello retumba más como cañón que nunca. Las guitarras suenan con tremendo filo, destacando el lead de Jon Donais que logra desmarcarse de sonar simplemente como “guitarra de Anthrax” y logra adueñarse del puesto con todas las de la regla.
Lo de Belladonna merece su propia mención aparte y es que su caso me recuerda mucho al de Bruce Dickinson, como un cantante que sabe perfectamente que no puede hacer los agudos de antaño y en vez de eso se ha ido perfeccionando en los demás aspectos de su voz. El menudo vocalista hace rato viene sonando bien, y en esta edición 2026 de la banda nos entrega lo más pesado que tiene su repertorio vocal para ofrecernos.
Pero ya, hablemos de la música. La intro, Persistence of Memory, abre con un instrumental ambiental muy en la misma onda de algo como Worship (del ídem Music), que da paso al primer tema como tal: The Long Goodbye. Una canción mucho más melódica, más heavy que thrash, algo alejada de los opener de los discos anteriores, pero por eso mismo también logra destacar, donde el recién mencionado vocalista tiene una participación estelar. A este le sigue It’s for the Kids que fue el primer single y es un golazo de entrada. Un tema rápido, afilado y sobre todo enojado; enojo que se ve especialmente en la letra que derrocha un honesto hartazgo con respecto a ciertos importantes aspectos de la sociedad actual, de los que no estamos acá para hablar (para qué amargarnos, no?).
Esta misma línea la sigue Everybody’s Got a Plan, el tercer single hasta el momento. Un tema inspirado en una frase famosa del siempre polémico pero nunca olvidable pugilista Mike Tyson (“Todos tienen un plan hasta que les llega un golpe en la cara”) y nos sigue mostrando al Anthrax rápido y enojado, con un lead guitar estelar por parte de Donais.
Con esto llegamos al segundo single, quinto track y absoluto punto alto del disco. Y es que The Edge of Perfection es, en la opinión personal de quien escribe, el mejor tema que la banda ha compuesto desde que Joey Belladonna se reincorporó y se sienta tranquilamente entre lo mejor que la banda ha compuesto en toda su trayectoria. Un tema cuyos primeros acordes empiezan de manera lenta y limpia para de repente explotar en una muralla de sonido, con blast beat y todo incluído, que no suelta un solo segundo en los aproximados 7 minutos que dura. El bajo atronador y la batería agresiva logran darle una densidad de verdad envolvente, y la letra destaca como puñal ya que trata con las expectativas que el resto y uno mismo imponen sobre llevar una vida que trata de ser, o al menos parecer, perfecta. Suave.
Infectious nos cambia el tono y nos entrega un tema bien groove y pegajoso que recuerda en el mejor sentido al Anthrax noventero, mientras que la que le sigue, NYC 93 nos entrega a una versión más punkie cuyo riff y coro no suenan fuera de tono en un disco de Stormtroppers of Death.
El tema homónimo del disco nos devuelve a una atmósfera más lenta y densa, con un sonido de guitarra pesado que no está tan alejado de la era del Persistence of Time, o del Sound of White Noise, y cuyo coro nos vuelve a entregar a un Belladonna sobresaliente.
T.O.M.B (Target on My Back) nos devuelve al Anthrax más groove, en un tema me pasó más inadvertido de primeras, pero que luego de un par de vueltas se ha convertido en uno de mis momentos favoritos del disco, con Benante y Bello robándose la película. Watch It Go nos regala a la banda sonando lo más thrash y caótico del disco, con un tema que invita cordialmente al mosh más cercano. Cerramos el disco con My Victory donde la banda nos sigue regalando un sonido directo y estruendoso, cuyo coro se siente como el cierre perfecto para el que es, hasta el momento (y posiblemente), el único disco que Anthrax ha sacado en esta década.
Y es que justamente logran plasmar un poco de lo que son los “Greatest hits” de la banda en cuanto a composición se refiere, incorporando de excelente manera los sonidos que caracterizan a la banda, mezclando la variedad de influencias que cada uno de los integrantes han adquirido en la más que interesante participación en otros proyectos, y vaya sí logran tejer estos elementos en algo que se siente fresco y que se aprecia aún mejor con cada escucha.
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