En términos generales, la industria latinoamericana del rock y el metal en español es pequeña, regionalista y no ampara a un artista para que sobrepase las fronteras de un país y llegue con éxito al consciente popular continental. Salvo las industrias argentina y mexicana, las demás pecan de ser poco pujante y por eso muchas bandas quedan relegadas a un público nacional. Así es el caso de Ecuador, cuya escena musical es local, undergound y desconocida para el resto de los países. No obstante, gracias a la interconexión que nos ofrece Internet es posible descubrir a innumerables agrupaciones, aunque con escasa información proveniente de fuentes fiables. Pues bien, Mortal Decisión fue la banda que escogí para reseñar al primer artista de Ecuador. Es un cuarteto de punk rock formado en 1991 en Quito, que de manera independiente sacó al mercado su primer álbum en 1994, No Hay Cuorum.
Les soy sincero, no hay suficiente material para hacer un análisis como es habitual es mis revisiones, pues son solo un par de minutos divididos en canciones cortas y sencillas, incluida una versión de «Enanitos» de La Polla Records. Por ende, tras escucharlo en varias ocasiones, mi consenso se define en una sola palabra: amateur. La estructura musical de las canciones es básica, vaga, repetitiva y cuenta con letras clichés del punk. Por su parte, la interpretación pareciera provenir de una banda de escolares, evidenciable en todas las pistas. De hecho, en «Vamos al colegio», el cantante se queda sin aire en la parte rápida; capullo dirían algunos.
Para ser un álbum de 1994, su calidad es bastante pobre en comparación con discos de una índole similar editados en la misma época. La producción en ningún momento ayuda al sonido principiante, pues es cutre, como si lo hubiesen registrado en un sótano. No obstante, esa presentación hace que el concepto de «hazlo tú mismo» se aplique en toda su regla. Más que un álbum propiamente tal, No Hay Cuorum es una maqueta que afirma la definición clásica de garage rock con postura punk. Lo rescatable es la actitud enérgica y la honestidad por parte de los músicos pues, a pesar de la deficiencia interpretativa, eso hace que el disco sea consumible y lo posiciona dentro de los estándares primigenios y básicos del punk rock.
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