CD Review

Reseña: The Mission – «God’s Own Medicine» (1986)

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El rock gótico tuvo su apogeo en la segunda mitad de los ochenta, aunque su éxito se limitó principalmente en el Reino Unido y uno que otro mercado europeo. En los Estados Unidos pasó casi desapercibido, mientras que en Latinoamérica, por lo que estuve leyendo, tuvo cierta repercusión. En medio de la segunda ola de artistas del subgénero, hubo dos bandas que terminaron de moldearlo: Sisters of Mercy y The Mission. Aunque soy fanático de ambas, en esta ocasión voy a reseñar a aquella que fue formada por los exintegrantes de Sisters of Mercy, Wayne Hussey y Craig Adams. Haber sido parte de las «hermanas», en cierto punto ayudó a que Hussey y Adams partieran con el pie derecho, ya que su trayectoria era suficiente para que en cuestión de meses las discográficas se interesaran en ellos y debutaran con God’s Own Medicine en 1986.

Con la breve plegaria i still believe in God and God no longer believes in me (como para añadirlo en un epitafio), el álbum parte con «Wasteland», un inicio fuerte y bueno para un debut. La pegadiza línea de bajo, los arpegios de la guitarra y los teclados tienen la oscuridad precisa y se volverían en firmas obligadas para la banda. «Burning Bridges» es en cierta forma la canción piloto del sonido de The Mission, un rock gótico más «blanco y melódico» en comparación a sus coterráneos. «Garden of Delight (Hereafter)» es una versión reformada de «Garden of Delight», uno de sus primeros sencillos. Aunque prefiero la original, resalto que la sección de cuerdas tiene la capacidad de hacerla más lúgubre, más acorde a lo que el gótico significa. «Stay with Me» y «And the Dance Goes On», al igual que la primera canción, son estamentos destacados en el álbum, como si hubiesen sido escritas con la misma pluma.

«Blood Brother», en cambio, tiene un sonido particular y comparable a lo que hacía The Cult por ese mismo tiempo. De hecho, leí por ahí que está dedicada al vocalista Ian Astbury, precisamente de The Cult, banda con que The Mission tiene mucho en común. En la segunda parte, la banda repite la misma fórmula compositiva, pero de una manera agradable, constante, que no cansa ni aburre. «Let Sleeping Dogs Die» y «Dance on Glass» son más lentas, mientras que «Sacrilege» resalta por sus leves elementos de heavy metal en determinados segundos. Todo este viaje bajo la luz de la luna termina con otra pista obligada para cualquier amante de The Mission, «Severina», uno de los momentos altos y populares del álbum.

Cuando parte de los músicos se separa de una banda y forma otra, es de esperar que desarrollen su propio enfoque. Hussey y Adams hicieron eso, se fueron de Sisters of Mercy (a la buena o a la mala es parte de la historia) y armaron una banda diferente, aunque dentro de la misma corriente. La voz de Hussey, que siempre he considerado que tiene una cierta similitud a la de Bono de U2, es melódica, oscura y sutil cuando quiere, mientras que el arreglo de la guitarra es definitivamente el sello característico de The Mission. Ambos elementos, acompañado por letras blancas, místicas y románticas hicieron de God’s Own Medicine un álbum digno de ser posicionado entre los mejores del rock gótico.

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