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Reseña: Chuck Berry – «After School Session» (1957)

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¿Alguna vez has pensado qué sería el rock sin Chuck Berry? Para cualquier conocedor de este gigantesco género musical es un sacrilegio desconocer a este guitarrista y vocalista estadounidense que ha sido una pieza fundamental en su establecimiento y desarrollo. Oriundo de San Luis (Misuri), Berry estaba influenciado por artistas de country, blues, jazz, swing y boogie-woogie, estilos musicales que fueron los cimientos del rock. Su ascenso a la fama comenzó a principios de los cincuenta con el apoyo de Chess Records; algunos de sus sencillos como «Maybellene», «Roll Over Beethoven» y «School Days» lograron posiciones importantes en las listas musicales y ventas millonarias. Pero el álbum de estudio debut tardó años en llegar, pues eran otros tiempos, así que en 1957 Chess recopiló sus grandes canciones en un disco llamado After School Session.

«School Days», también conocida como «School Days (Ring! Ring! Goes the Bell)», es la encargada de abrir este testamento musical con un ritmo alegre, el verso hail hail rock and roll podría ser una de las primeras glorificaciones al rock and roll de la historia. «Deep Feeling» es una canción instrumental de blues, tan sencilla que parece ser una improvisación de una prueba de sonido. «Too Much Monkey Business» tiene un estribillo pegadizo, un primitivo rock and roll inevitable para no mover los pies. «Wee Wee Hours» es un lento blues que Berry deja el liderazgo musical al piano de Johnnie Johnson, una pista para un bar perdido en el horizonte del medio oeste estadounidense. Después de la instrumental y planita «Roly Poly», figura «No Money Down» que presenta este riff pausado, llamado por los gringos stop-time. Por cierto, una técnica muy usada en los años cincuenta en muchas canciones, no solo de Berry. «Brown Eyed Handsome Man» relata un cuento de un hispano detenido por los policías, una historia cotidiana que se convirtió en el estandarte para la mayoría de las letras de Berry.

«Berry Pickin’» es, al igual que «Roly Poly», una canción instrumental que muestra la facilidad de Berry con su guitarra. Cabe señalar que ambas fueron las únicas que no habían sido publicadas como sencillo previamente, así que son inéditas de este álbum. «Together (We Will Always Be)» es un blues calmadito. Tal vez esté loco, pero la interpretación vocal de Berry en esta tuvo que haber mermado en la carrera de Morrisey, porque me recordó mucho al británico. «Havana Moon» por alguna razón le encontré un aire caribeño, puede ser porque no parece un rock and roll per se; no hay un ambiente bailable ni menos una destreza con la guitarra. «Down Bound Train» es curiosa porque tiene un fade in y un fade out poco usual para una pista cincuentera de rock and roll y tal vez sea la que más palabras posee en su letra. Estaba inspirado el hombre parece. «Drifting Heart» es lenta y se asemeja a una pista de cabaret de los años veinte. Si hubiera que clasificarla, la definiría como un pop tradicional, estilo que emergió precisamente en ese decenio, por eso la similitud.

La remasterización de 2004 incluyó tres pistas que por alguna razón se excluyeron del álbum original. «You Can’t Catch Me» es un clásico rock and roll de 1955 con la típica composición de Berry, mientras que «Thirty Days», también conocida como «Thirty Days (To Come Back Home)», posee influencias del country. De hecho, el guitarrista la escribió como un homenaje a Hank Williams, uno de los más grandes nombres del country estadounidense. Esta edición termina con «Maybellene», uno de los primeros éxitos de Berry, incluso años antes de la llegada de «Johnny B Goode». Su letra, una historia bien entretenida sobre carrera de autos y velocidad, fue posteriormente emulada por una infinidad de agrupaciones.

Más allá de que el título de «rey del rock» lo tenga Elvis Presley, personalmente creo que nadie pudo superar la influencia de Chuck Berry como guitarrista, compositor y vocalista. Sumado a su presencia sobre el escenario, su puesta en escena como guitarrista y su actitud como roquero, Berry fue uno de los pioneros en todo. Por esa razón, After School Session es una buena manera de conocerlo, puesto que, aunque sea considerado un álbum de estudio, recopila sus primeros y mayores éxitos editados como sencillos de 45 rpm entre 1955 y 1957. Aunque para el concepto actual el álbum podría ser sencillo y repetitivo, es entretenido y alegre con letras que relatan historias cotidianas que pueden pasarle a cualquiera y musicalmente es el estandarte para la evolución del género, desde que perdió su apellido de and roll hasta el nacimiento de su hijo rebelde, el heavy metal. Si pudiera hacer una analogía con la Biblia, After School Session sería una de los párrafos iniciales del Génesis, así tal cual. Si te haces llamar un roquero, es inexcusable que no escuches este álbum, al menos una vez en tu vida.

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