🔄 Actualizado: 17 enero 2024, 14:32
En 1976 Scorpions se echó al bolsillo al mercado japonés con el disco Virgin Killer y aparentemente la cosa iba viento en popa. Pero como era habitual ya en la banda, casi como una ironía al estilo Spinal Tap, otro baterista dejaba el grupo; ahora era el turno de Rudy Lenners que se fue en buenos términos para formar una familia como aseguró años más tarde. Su reemplazo fue el alemán Herman Rarebell, quien llegó con ideas frescas desde el Reino Unido. Por su parte, Uli Jon Roth estaba decidido en labrar su propio camino y durante las grabaciones del nuevo álbum, este despiste se vio reflejado en su último trabajo de estudio con la banda, Taken by Force.
«Steamrock Fever» empieza con un sample de un martillo neumático en una obra de construcción, para dar pie a un riff metalero. La nueva meta de la banda figuraba en el estribillo, Steamrock Fever in L.A. era una forma de decirle a los fanáticos estadounidenses: «allá vamos». Pero como la mente de Roth estaba en otro lado, este guiño tardó dos años más en concretarse. «Steamrock Fever» es una canción que no se vio ni se vería en ninguna banda anglosajona, un made in Germany con mayúsculas. «We’ll Burn the Sky» es por lejos una de las más grandes canciones de Scorpions, estaría fácilmente una hora hablando de ella porque es exquisita; no es una power ballad propiamente tal, sino que está al borde de una balada y un heavy rock, una perfecta mezcla. Escrita por la otrora novia de Jimi Hendrix y la futura esposa de Roth, Monica Dannemann, es un relato acongojado por y para el fallecido guitarrista oriundo de Seattle. Tanto Roth como Klaus Meine dejan todo en esta obra icónica para los verdaderos fanáticos de la banda.

Como lo contó Roth, «I’ve Got to Be Free» relata sus ganas de renunciar a Scorpions e iniciar su carrera solista con Electric Sun, banda que merece sus reseñas también. Personalmente, la veo como la más débil del álbum, una composición en donde Roth no hace alarde de su talento como en otras ocasiones, pero teniendo en cuenta su pensamiento, se entiende el resultado. «The Riot of Your Time», nos habla desde la añoranza del futuro ¿Qué pasaría en los años venideros con el rock después de que el rey del rock ha fallecido? Una cuestión que se lleva a cabo con una guitarra acústica al principio, para seguir con una eléctrica y uno de los últimos twin guitars que se vería en la banda. La segunda voz de Meine en el estribillo diciendo el título de la canción, es algo que no se vería nunca más en su carrera, al menos no con esa facilidad para mantener su registro.
La atmósfera oscura y tenebrosa de los primeros segundos de «The Sails of Charon» es demencial, considerando su letra, es el sonido del barquero acercándose a la orilla a buscarte. A partir de ahí, el festival de metal neoclásico es divino. Roth se despide de Scorpions con una de sus grandes composiciones de su historia, un shred que inspiró a muchos otros guitarristas. Si Scorpions hubiese tenido en 1977 la radiodifusión en los Estados Unidos que tuvo más tarde Van Halen, apostaría a que esta canción estaría en su sitial correspondiente, tal vez peleando puño a puño con «Eruption», pero como no fue así, tardó años en ser reconocida como lo es hoy en día, sobre todo por los guitarristas de thrash metal. Es aquí donde los alemanes se entrelazan al unísono para entregarnos una obra completa, donde no hay que dejar atrás la interpretación de Meine, divina, pero hay que ser realista de que es la quintaesencia de Roth. «Your Light», por otro lado, tiene elementos de hard rock pero también de funk, y una letra sobre Jesús, ¿podría considerarse como uno de los primeros metal cristiano de la historia? Sin dudarlo diría que sí. La parte media donde Meine eleva su «cosmo vocal» es de dioses, como si hubiera sido iluminado. ¡Aleluya hermano Meine! Me gustó que casi toda la parte final sea instrumental, un déjate llevar un ratito por esa guitarra al ritmo funky.

Por el contrario a este canto casi bíblico, viene uno proto-power metal: «He’s a Woman She’s Man». Rudolf Schenker se luce con otro gran riff, mientras que Rarebell pone en su lugar su estilo compositivo sucio y de doble sentido, cosa que sería habitual en la década de los ochenta. Es curioso que a pesar de que a Roth no le agradó esta canción, aún así se manda un tremendo solo; el profesionalismo por delante siempre. Su letra es la gran queja de Roth porque es una apología al travestismo (la comunidad drag-queen estaría orgullosa si es que les gustara el metal). Para finalizar, «Born to Touch Your Feelings», una power ballad en donde la protagonista es la canción propiamente tal. La idea es ridícula en realidad, ¿hablar en primera persona como una canción? y ¿añadir unas voces femeninas susurrando en distintos idiomas? Todo el concepto es absurdo y tonto, pero es el ambiente y la música los que hacen que esta intención resulte, y lo haga de una manera increíble, con un toque doloroso y afligido. Una canción sin precedentes.
Taken by Force está entre los mejores álbumes de Scorpions, no obstante, el poco compromiso de Roth es evidente en sus composiciones, porque carecen de vida en relación con lo mostrado en In Trance y Virgin Killer. Me pregunto que hubiera pasado si Roth hubiese estado al nivel habitual. Es muy probable que este álbum estaría más arriba de lo que está hoy. La calidad compositiva es magnífica, muchas de sus canciones son exquisitas. La etapa de la psicodelia y el hippiesmo de Roth termina de una manera increíble, una despedida acorde a los tiempos, donde Scorpions ahora con un nuevo compositor (Rarebell) tenía la mente enfocada en los Estados Unidos y el gigante musical estaba listo para recibir el aguijón del escorpión alemán.

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