🔄 Actualizado: 17 enero 2024, 15:19
Para mediados de los años 2000, Scorpions podía regodearse de haber hecho de todo. Su estilo estaba consolidado en el hard rock y el heavy metal, pero entremedio tenían canciones de diversos subgéneros y habían tratado una infinidad de tópicos, desde el amor a la paz, de la antidiscriminación al abuso sexual. Entonces, ¿qué más se puede hacer? La respuesta vino en un álbum conceptual, cuyo tema principal sería hablar de una humanidad post Apocalipsis, inspirados en las obras de autores como Isaac Asimov y Philip K. Dick. Pero a diferencia de los tradicionales, en donde se toma un concepto y todo el álbum gira entorno a él, los alemanes decidieron que cada canción esté conectada entre sí no por instrumentales cortas sino por sus mensajes. En esencia, el concepto era tomar los valores de la sociedad y relatar como estos tenían que sobreponerse al fin de los tiempos para que la humanidad comenzara un nuevo curso, pero sin repetir los mismos errores. Esa es la premisa de Humanity: Hour I.

Con una introducción de batería por parte de James Kottak y un riff de guitarra clásico de Rudolf Schenker, el álbum inicia con la pesada «Hour I». Su letra nos cuenta una breve historia de los sobrevivientes de un apocalipsis autoinflingido, al más estilo de Terminator. A pesar de la colaboración de los productores James Michael y Desmond Child en la letra y de John 5 en la música, el tema no sale de las características habituales de Scorpions. Tal vez Schenker, el otro compositor, fungió como intermediario. «The Game of Life» presenta como coescritores a los futuros productores de Sting in the Tail, Mikael Frederiksen y Martin Hansen. La canción trata sobre eso, el juego de la vida, en que vivimos y morimos; al parecer trata sobre estos nuevos humanos nacidos de manera figurativa pero también literal tras el fin de los tiempos, donde solo los fuertes sobreviven. Una de las mejores canciones del álbum. «We Were Born to Fly» es más alentadora, como un empuje a seguir adelante y enfrentar lo que viene, al final sobrevivir al desastre. Los tonos de la guitarra de Matthias Jabs son agradables. Por su parte, «The Future Never Dies» posee una primera sección parecida a «Maybe I Maybe You» de Unbreakable por la relación voz-piano. Es una power ballad apoyada por una sección de cuerdas, cuyo estribillo es tan emotivo que puede sensibilizarte si te pilla con las defensas bajas. Sin dudarlo, se postula al podio de las mejores canciones del disco.
«You’re Lovin’ Me to Death» es similar a un rock alternativo de los noventa; no llega al nivel de las antecesoras y más bien es una bajada un tanto pendiente de calidad. «321» es otra de las pistas pesadas, el riff «schenkeriano» es obvio, aunque opino que el estribillo de are you ready to rock? es un tanto dispar con el resto de la letra. Siguiendo el concepto del álbum un are you ready to die? me hubiese parecido más adecuado, gustos nomás. No obstante, es otra de esas composiciones destinadas para ser tocadas en vivo. «Love Will Keep Us Alive» es otra balada que pretende emocionarte, pero en esta oportunidad funciona como una canción americanizada para una fogata, con un estribillo para cantar abrazado con el ser amado. «We Will Rise Again» posee unas partes prestadas del nu metal, al menos en el riff inicial, mientras que los versos son más parecidos a una pista de música alternativa. Un tema que no tendría problema en estar en el catálogo de aquellos grupos que la rompían para entonces, como Evanescence, por ejemplo.

«Your Last Song» sigue la misma línea de «Love Will Keep Us Alive», aunque consigue un mejor resultado. Los versos de «Love is a War» son suaves y me gustó esta dicotomía de amor y luego desamor en la letra. Por otro lado, «The Cross» es más moderna, una canción adaptada totalmente a la época. Esta hora uno termina con la mejor composición de Scorpions en la década de los 2000, «Humanity». Si en 1990 la banda nos hablaba de una nueva esperanza luego de severos encontrones políticos en «Wind of Change», en esta ocasión nos dice que lo hicimos mal. La parte de «nada nos puede cambiar ni nadie nos puede salvar de nosotros mismos» es el mejor ejemplo del concepto general del álbum. Absolutamente todo en esta canción está bien realizado y ejecutado, inclusive esa parte final como breve pista oculta del tema en versión música de los años veinte o treinta. El «es hora», con voz de niño, sirve como una luz al final del camino, un golpe directo al orgullo y reconocer los errores.
Humanity: Hour I es un excelente disco con un ritmo fluido y coetáneo. El concepto de hablar sobre los restos de una humanidad autodestruida, similar a una película o un libro de ciencia ficción, es acertado e interesante. La participación de compositores externos no repercute en el sonido clásico de la banda y en realidad los ayudó a tratar temas que ellos ya estaban acostumbrados a contarnos, pero con un punto de vista moderno. Un álbum conceptual que no está al nivel de otros clásicos de esta índole, con relación a la trascendencia en la industria, pero a diferencia de algunos de ellos, sus letras son atemporales, es decir, pon en tu reproductor determinadas canciones y coinciden a la perfección con el ambiente actual. Estoy muy seguro de que en diez o veinte años más, sus canciones encajarán con la sociedad venidera, porque como dice la letra de «Humanity», nada nos puede cambiar.
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