Cerrando la semana, el domingo no podría tener más sabor a viernes, olor a lúpulo, y un picor de garganta que pide algo para aclarar. Llegando a la Blondie el ambiente chelero prendía la previa como si no hubiese Lunes.
La velada cervecera inicia con los nacionales Disaster, con un repertorio cargado de Thrash metal iracundo y frenético, encendieron al público de la Blondie con una descarga de rabia y mosh acompañada de riffs frenéticos, solos imposibles, y motosierras a todo motor azotando las cabezas de quienes poco a poco iban llenando la pista de Blondie.
Con un público ya entonado para la ocasión, suena la introducción que pondría en el escenario a Tankard con “One Foot in the Grave”, declarando su postura como veteranos del Thrash, nuestros lolosaurios favoritos no dejan a nadie indiferente y desde el primer riff la noche se curte entre mosh, cerveza y una energía joven que desata toda la potencia en una sola partida. “The Morning After” continuaba reventando cabezas advirtiendonos que mañana era Lunes! pero qué más daba, ya estaba todo el público a tono con el Thrash de la vieja escuela. “Rapid Fire” y “Ex-Fluence” continuaban encendiendo el mosh, con una muestra de que lo nuevo también puede saber a buen añejo. En cuanto hubo un momento para tomar un sorbo seguido de un respiro, Gerre advertía más energía y volviendo a la vieja escuela, con ganas de portarse mal y salvando el dolor de rodillas propio de más de 40 años de Thrash etílico, “Need Money for Beer” , “Rectifier” y “Rules for Fools” mantenían la fiesta chelera con sus riff y ritmos vacilones.
El Mosh fue la principal tónica de la noche, destacable, imparable e incansable, el público sólo tenía tiempo para un par de sorbos, unos abrazos con los amigos, y para encontrar una que otra zapatilla extraviada. “Time Warp” y “Barbarians” fueron quizá el momento en que el público tomó aliento, el poco que le alcanzaba porque era imposible detener al cuerpo embriagado del bueno y viejo Thrash Metal. “Die With a Beer in your Hand” volvería a reventar a un público aún sediento, aún enérgico, sin atisbo alguno de detener el festejo chelero, de celebrar la vida con una buena helada. Luego de repasar “Octane Warriors” y “A Girl called Cerveza”, con fan incluida, Gerre presenta uno de los clásicos más entretenidos para el mosh, de aquellos que ningún thrasher podría dejar pasar, “Chemical Invasion” se alzaba como uno de los más grandes clásicos de la banda y seguido por la tremenda “Zombie Attack”.
Ya finalizando, con el público totalmente entregado y sin ganas de parar, “R.I.B (Rest In Beer)”, “Alien” y la potentísima “(Empty) Tankard” terminaban de exprimir la energía de los asistentes, con una clase Magistral de Thrash Metal Alemán con sabor a lúpulo y cebada.
La vuelta de Tankard siempre es bienvenida y destacable, con una energía muy joven, que hace olvidar los años, el dolor de rodilla, y que revive las pasiones de todos los amantes del buen y viejo Thrash Metal.
Reseña por: Bastian Fernandez
Fotos por Rubén Garage

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