Rotting Christ es una de esas taaaantas bandas controversiales dentro del mundo del Metal. Han sido perseguidos, criticados y todo lo que se les pueda ocurrir durante más de tres décadas. Eso, más que algo malo, para el conjunto ha sido beneficioso, puesto que están celebrando ya 35 años de existencia con shows que exhiben la gran calidad de este Cristo pudriéndose. La velada en la Sala Metrónomo, fue una muestra de ello y aquí les contamos lo que se vivió.
Al menos para este redactor, este show fue una dulce venganza. La vez anterior donde había tenido la oportunidad de ver a Rotting Christ, fue bajo otras circunstancias totalmente distintas. Promotores prepotentes y el infame Bar Óxido -que sonó increíble, no se niega eso- incluídos. Ahora, todo era con sonrisas, aunque la música fuera tan oscura como la penumbra.
Sikario, aprovechando la celebración… con buenos motivos
Desde temprano la gente se puso a hacer filas en el recinto cada vez más recurrente, que también hay que mencionar, suena cada vez mejor. Sikario inició la velada con un set que se convirtió en una celebración previa. La banda nacional cumple 15 años y de la mejor manera, manteniéndose vigentes pese a todas las adversidades y con un potente set que recorrió de gran forma su trayectoria. ‘Rotten Head’, ‘Mother Wake Up’ y hasta una en español, ‘Odio Engendrado’, mostraron a Alberto Arenas y compañía felices sobre el stage. Agradecimientos a Spider (la productora), y a los presentes y un set potente, marcaron un tremendo comienzo para esta jornada.
Rotting Christ, epítome de una alegre oscuridad
A Sakis Tolis se le nota la alegría. Al menos en ese recuerdo de hace ya ocho años, la banda no se veía así de feliz. O sea, hay que dejar algo claro, tampoco es que estemos viendo a Cachureos como para estar contentos todo el rato cantando ‘Yo Soy Juanito’, pero se entiende hacia donde va la cosa. Con una ‘Chemical Warfare’ de Slayer interrumpida al minuto de apagarse las luces, el cuarteto sube al escenario de la Metrónomo con un estamento inmediato; ‘666’. Sí, así de rápido dejan en la palestra todas sus intenciones paganas.
El frontman de Rotting Christ es un caso particular. ¿Cómo explicamos que alguien que hace música así de oscura tiene un carisma tan bombástico? El vocalista se dio el tiempo de hablar en escueto español, hacer caras a la gente que estaba grabándolo en primera fila y de tocar con una cuerda de guitarra cortada. Esa onda. Tampoco es que Themis, Kostis y Kostas se queden atrás, pero lo de Tolis es algo para destacar. El show tuvo como protagonista al undécimo disco de la banda, «Kata Ton Daimona Eaytoy«, lo que dice mucho, puesto que el conjunto sigue ‘fiel a su propio espíritu’ tras todo este tiempo.
Si hablamos del setlist, además del disco recién mencionado, estuvo bien variado. ‘The Sign of Evil Existence’, ‘Noctis Era’, ‘In The Name of God’ y hasta el cover de Thou Art Lord ‘Societas Satanas’ se dieron cita en el show, con esta última canción armando un moshpit feroz que dejó a varios extasiados. Es cierto, tampoco es que este tipo de Metal sea para armar pogos por cualquier cosa, pero hay ciertas excepciones que se agradecen sobretodo en los chascones con alma de Thrasher.
Hora y media de show y, tras diecisiete cortes coronados con ‘Fgmenth, Thy Gift’, Rotting Christ se baja del estrado. El recinto de la calle Ernesto Pinto Lagarrigue vuelve a prender sus luces para no ser el mismo nunca más. Más que sangre y lágrimas, lo que más se ve es sudor y sonrisas. Centenares de personas se acercan a los baños y la barra buscando hidratarse y reponerse de tremendo espectáculo. La banda promete un meet and greet gratuito que, por más que sea un caos, es un buen cierre para una jornada como esta. Gracias a Sakis Tolis y su Metal controversial pero exitoso, quedamos atrapados por 90 minutos en Xibalba.
Samuel Víctor Acevedo
Fotos: Francisco Aguilar


