Lamb of God + Parkway Drive en Chile: Masacre sin contemplaciones
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Lamb of God + Parkway Drive en Chile: Masacre sin contemplaciones




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Lamb Of God (Foto: El Cuartel del Metal)

Sí, suena a exageración. Puede sonar un poco a carnicería humana también, y eso igual tendría sentido, por más que sea hipérbole. Sin embargo, lo de Lamb of God y Parkway Drive anoche en el a estas alturas legendario Teatro Caupolicán, pinta para todos esos adjetivos y muchos más. Con esta antesala, y como dirían por ahí, vamos a lo que vinimos.

Con un recinto que desde tempranito se fue llenando, se notaba que el ambiente iba a estar bueno. El Caupolicán, un teatro que ha albergado shows tan variopintos como se les pueda ocurrir (hoy toca KC and The Sunshine Band, para que se hagan una idea), pocas veces tembló como con los riffs de la banda americana, y qué decir de Parkway Drive también, que volvieron a Chile tras largos 12 años.

Igual, para los australianos este show tuvo que ser un retorno triunfal por donde se le mire; pasar del infame club 334, a un escenario como este, explica la sonrisa permanente de Winston McCall, quien con vestiduras blancas ordenó a toda la cancha del Teatro como se le ocurrió. Moshpits desde el minuto 0, todos saltando, o al menos haciendo headbanging. Incluso, muchos asistentes que no iban por ellos, se entregaron completamente al frenesí que tuvo lugar con canciones como ‘The Void’, ‘Prey’ y ‘Wild Eyes’, la escogida para cerrar un set de once cortes que tuvieron exactamente la respuesta que buscaban. ¿La tercera es la vencida? para Parkway Drive, fue la segunda y vaya de qué manera.

Lamb of God: visitando a unos viejos amigos

Así como la banda de Oceanía inició 10 minutos antes de lo presupuestado (se agradece enormemente), el show de los oriundos de Richmond, Virginia, partió 20 minutos previo a lo que todos conocíamos. ‘Memento Mori’ y ‘Ruin’ dieron paso a unos mosh que asustaron a más de alguno en el primer piso del teatro. Es verdad, pogos de esas magnitudes, no son para cualquiera. ‘Walk With Me In Hell’, sin embargo, fue la encargada de hacer saltar a los pocos sobrevivientes en un Caupolicán en llamas.

Randy Blythe es un maestro de ceremonias hecho para esto. Un frontman incansable (como pueden notar en las fotos más abajo) que no necesita de mucho para hacer saltar a sus fanáticos. El hombre se entrega por completo a estos 5 mil enardecidos metaleros que celebran cada nota, cada riff, cada bombo y cada gruñido de los norteamericanos durante su set de 100 minutos que no da respiros.

Otra cosa que hay que mencionar, más allá de las perfectas luces y un sonido atronador, es la falta de celulares en la cancha. O sea, no vamos a negar que más de alguno se dedicó a grabar todo el espectáculo, pero aquí, fueron los menos, sobretodo en el sector donde estaba toda la locura. Punto para los asistentes, que se esforzaron en demostrar porqué el público chileno es uno de los más reconocidos a nivel mundial cuando hablamos de Metal.

Un setlist lleno de clásicos, una banda que con Phil Demmel, ex-Machine Head (¡!) en guitarras debido a la ausencia de Willie Adler en los shows fuera de Estados Unidos, sigue sonando igual de ‘cañón’, y Art Cruz una máquina en la batería, quien no hace extrañar en ningún minuto al histórico Chris Adler. ‘Laid to Rest’ y ‘Redneck’ terminaron por sacar las últimas cabezas de un público que, increíblemente, fue uno de los más fraternales del último tiempo. Pero… acabamos de decir que fue una masacre… ¿cómo se explica? Fácil:  si uno se caía, o se le salía una zapatilla, o se golpeaba en las partes blandas, se hacía un espacio para la recuperación. Eso es tremendamente rescatable todo el tiempo.

Casi seis años de diferencia entre su último show en Chile y el que acaba de pasar ayer, y aún así, Lamb of God entrega la misma energía. Casi 3 décadas en el ruedo incluyendo su transición desde quemar sacerdotes a ser corderos de Dios, que se notan: experiencia, fuerza y una puesta en escena envidiable. Que digan lo que quieran, Lamb of God es LA demostración de que el Metal jamás morirá. Directo a los mejores shows del año.

 

Samuel Víctor Acevedo

Fotos por Antonia Bisso Cárdenas

Locutor, adicto al fútbol y al Heavy Metal. Tiene el récord de más mosh sobrevividos mientras cubre conciertos para su querida página, Cuartel del Metal. Ha visto más veces a Chayanne que a Black Sabbath.

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