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Megadeth en Chile: ¿Realmente esto fue nuestra vida?

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A ver, partamos por lo siguiente. Esta reseña no es porque necesitemos escribirla para algún promotor. Es desde el corazón medio parchado y arrítmico de un fan del Metal que disfrutó dos noches que quedarán posiblemente en la retina de más de alguno. Megadeth es una banda que lleva más de tres décadas viniendo a Chile y lo de estas dos noches, fue una coronación de aquello. Del Estadio Chile, pasando por el desaparecido Court Central, el Monumental, el Caupolicán y hasta el Club Hípico, el Movistar Arena recibió por partida doble y por sexta vez, al Colorado y sus secuaces en dos jornadas épicas.

¿Por qué Megadeth?

Porque Megadeth tiene mucha gente que los sigue y porque nunca ha sido solo Metal. Y más allá de la enorme cantidad de poleras negras, incluso hasta de Metallica que se veían en el ambiente, la banda de Mustaine, con más de cuarenta años de carrera, dejó a todos boquiabiertos cuando anunció su despedida el año pasado y también un nuevo álbum. De nombre “Megadeth”, se convirtió en la excusa perfecta para armar una gira adicional y no decirnos adiós de una, lo que es bastante entendible si se sabe del arrastre que tiene el cuarteto por estos lados.

Y por eso mismo, no sorprendió a nadie que las entradas para el primer concierto anunciado se agotaran en un chasquido de Thanos, lo que derivó en una fecha extra que también estuvo a muy poco de vender todos sus tickets. En efecto, ambas noches fueron puro cine, con 30 mil almas en total para una banda que en Sudamérica, parece encontrar su lugar en el mundo. Es como si Mustaine mirara para acá y le brillaran los ojitos. No todos los días se busca eso con éxito, pero cuando ocurre, es para quedarse ahí por todas las vidas posibles.

El Movistar Arena y Megadeth; química envidiable

Sabemos perfectamente que ahora hay más de uno, pero el Estadio Techado del Parque O”Higgins tiene historia con Megadeth. Desde sus tiempos como Arena Santiago, ha recibido a Mustaine con todas las formaciones posibles y estas dos noches, fueron más que suficientes para darnos cuenta que ‘aquí es’. Inicios iguales con ‘Tipping Point’ y una algarabía que solo se ve en el Cono Sur cuando se trata de la música. Y ya de ahí en adelante, las experiencias distan mucho una de la otra dependiendo de la noche, con cortes para los diehard fans de la banda.

‘The Conjuring’, ‘This Was My Life’, ‘Countdown To Extinction’, ‘She-Wolf’, ‘Mechanix’ y ‘Poison Was The Cure’, por nombrar algunas, solo se pudieron escuchar en una oportunidad, lo que hizo de estos shows algo muy especial, rememorando esos íntimos conciertos en el Caupolicán, hace ya lejanos 14 años. Y el sonido, otro punto a destacar; potente, brillante y dejando escuchar de tremenda forma los 4 instrumentos y la voz de Mustaine.

Mustaine, no te mueras nunca

El Colorado es cosa seria. Más allá del desgaste normal de su voz y que las canciones clásicas estén varios semitonos abajo de su versión original, MegaDave es un maestro de ceremonias. Mira para un lado y para el otro, da órdenes y todos siguen. Qué bueno que se arrepintió de terminar la banda hace dos décadas. Bajo este punto de vista, el mensaje de ‘Dread And The Fugitive Mind’, canción un poco olvidada por varios fans, cobra muchísimo sentido. Mustaine solo quiso seguir adelante llevando su bandera hasta donde puede, si él está en lo correcto, no pierde nada. Y así es, lo suyo es de él y a pesar de que haya o no un juicio, sus acciones tienen las consecuencias merecidas en todo momento. Y aquí, el miedo no es parte de ellas. Megadeth ha alcanzado fama mundial a puro ñeque, con fuerza de voluntad y poniendo todo lo necesario para salirse con la suya. Sin embargo, igual hay que tener cuidado, porque en una de esas, lo puede perder todo con un mal movimiento. ¿Un ‘riesgo’? Definitivamente, pero a veces hay que quemar las naves, no más.

Una MegaDespedida, al estilo de Megadeth

Más allá de este adiós con elástico, acá todos van a esperar ese momento. Para algunas cosas la paciencia es una virtud, pero para volver a ver a este ser humano de cabello rojizo, vale la pena esperar toda una vuelta al mundo. Megadeth se despide ambas noches con ‘Peace Sells’ y ‘Holy Wars… The Punishment Due’, desatando muchos moshpits no importando el lugar de la cancha donde se estuviera. Una comunión sin límites, un lazo eterno que parece inquebrantable sin importar las circunstancias y un mensaje de esperanza de que solo hay que esperar un poco más para volver a encontrarse. Más allá de sentirse como un desprecio silencioso, ‘Silent Scorn’ marca el apacible final para mirar hacia los lados y saber que, más allá de los malos momentos, siempre se puede llegar a la victoria. O si no, pregúntenle a Mustaine, que logró mucho más que una venganza armando Megadeth; logró paz, felicidad y una química que no se encuentra en ningún otro lugar del universo.

Samuel Víctor Acevedo.

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