El tibio debut de 1979 ayudó a Saxon a encender el motor de un vehículo que estaba destinado a recorrer la autopista a alta velocidad, en especial en 1980, con partida doble. Producido por la propia banda en conjunto con Pete Hinton, los oriundos de Barnsley nos presentaron en abril de 1980 uno de los álbumes más importantes de la Nueva ola del heavy metal británico, Wheels of Steel.
El efecto Doppler de motocicletas da paso a la rápida “Motorcycle Man”, un speed metal primigenio que inició, de cierta manera, un tema recurrente en las futuras canciones de Saxon: la velocidad y el estilo de vida de los motociclistas. La prueba de ello es “Freeway Mad”, otra buena pista. Otro tópico frecuente en la banda es el presentado en “Stand Up and Be Counted”, acerca de la unión de la comunidad de metaleros, algo que ayudó a congregar los elementos de la subcultura del metal auspiciado durante la NWOBHM. Por orden cronológico, tanto “Motorcylce Man” como “Stand Up and Be Counted” terminaron de cimentar el estilo sonoro y lírico de Saxon, el cual es potenciado por las dos siguientes pistas. “747 (Strangers in the Night)” nos relata el dramático accidente de un avión de Scandinavian Airlines ocurrido en 1965, junto con una música que recuerda el estilo de UFO. Por su parte, “Wheels of Steel” posee un riff notable y un estribillo altamente atractivo para obligarte a levantar el puño. Es la mejor canción del álbum y el primer éxito de Saxon, sin dudas.
“See the Light Shining” no da respiro para descansar el headbanging, pues es un heavy metal tradicional de tomo y lomo. En cierto sentido considero que muestra la influencia de Status Quo, obviamente si pudiera cambiar el patrón rítmico a 4/4 notarías lo que digo. El cambio del tempo a mitad de camino es un movimiento intrépido, pero exitoso. “Street Fighting Gang” parece ser escrita por la misma pluma que la anterior y reitero, acá huele de nuevo a Status Quo. “Suzie Hold On” son de esas canciones que no esperas, ya que ofrece otra faceta de Saxon; por ejemplo, Byford canta más melódico, la música tiene más pinta de hard rock setentero, mientras que el solo simple y armonizado le da un sello diferente. Aun así, es digna para oírla en más de una ocasión. El álbum termina de la misma manera que como empezó, con agresividad y velocidad, puesto que “Machine Gun” hace alarde de su título; la conclusión es un pifostio placentero.
Con Wheels of Steel, Saxon selló su propio estilo y se consolidó como un referente para la NWOBHM. La calidad de las canciones -tanto en las letras como en la música-, la producción, la energía que transmite la banda, los excelentes riffs y una portada de lujo con un aguila cromada como elemento extra, son aspectos que hacen que un álbum sea un gran álbum. Todas esas cualidades están expuestas en Wheels of Steel y sirvió de base para los otros dos siguientes discos. Aunque pasen los años, Wheels of Steel seguirá siendo una de las grandes y más importantes producciones de la Nueva ola del heavy metal británico, sobre todo en un año como 1980, en donde excelentes títulos fueron publicados.
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