Siguiendo mi viaje auditivo por la música roquera y metalera de Latinoamérica, esta vez me toca hablar de Bolivia. Como desconozco la industria boliviana del rock, recurrí a la viaje confiable para cualquier curioso metalero, Metal-Archives. Entre la lista recomendada de bandas que posee el sitio web, escogí a una que me llamó la atención su apelativo: Alcoholika la Christo. Oriundo de La Paz, es un cuarteto formado por el vocalista y guitarrista Viko Paredes, y estaba integrado para entonces por Monica Kegel (teclados y bajo), Manuel Quino (guitarra) y Waldo M. (batería). Además, por lo que estuve investigando, interpretan un metal industrial con melodías e instrumentos andinos de por medio. Como todo debe iniciar del principio, partiré por su debut de 1995 Agonica, grabado en los Estados Unidos.
El álbum comienza con samples de disparos y vidrios quebrados en «Asesinos». Al momento de oír la voz se me vino enseguida a la mente el mexicano Alex Lora de El Tri, en serio, su tono era muy similar. Más allá de esa curiosidad, musicalmente es un thrash metal clásico, muy de la onda de Megadeth, con cambios de tempos y tonalidades, en donde los arpegios de la guitarra le otorgan cierta calidad melódica. «Sepultado», en cambio, es oscura, incluso hasta el piano sucumbe ante el ambiente lúgubre. Esta conquistó mis oídos al instante, gracias al riff de los versos y al atrapante estribillo. «Agonía» es un título apropiado para el ritmo depresivo, pero también proyecta melosidad. Tanto la música como la letra convergen en una mixtura interesante, en donde destaco los tonos de las guitarras (ya sea con o sin distorsión) y la sección rítmica previa al solo que rompe espinas. Ese tramo en concreto, es heavy metal sabbathiano. Por su parte, «Violetas muertas» posee una introducción de rock sinfónico, pero en realidad es un pop rock dramático.
En «Cerdos» sentí la vibra del metal estadounidense de los ochenta, evidente en el solo y en el sonido del teclado; mientras que «Rain» es una balada romántica con tintes de hard rock, en donde la banda aplica curiosamente el espanglish. Diría que es la canción (con mayúsculas) hecha para la radio. Esta atmósfera amorosa se repite con la melodramática y melódica «Lágrimas». Al cierre, «Insomnia» termina con la misma gracia con la que empezó el disco, un metal de la vieja escuela, aunque un tanto nostálgico.
Agonica es un álbum interesante. Por un lado, las letras abarcan varios tópicos, desde temas socio-políticos, religiosos, hasta románticos; mientras que la música tiene ese aspecto clásico, particularmente en la distorsión de las guitarras. Tiene, además, diferentes matices rítmicos, a ratos agresivos, melódicos y en otros más solemne. A pesar de esa amplitud musical, no se siente un álbum dispar; por el contrario, las canciones están tan bien hechas que no se nota una multidireccionalidad desenfocada. Por cierto, de metal industrial no hay nada, así que asumo que hubo una evolución drástica en el sonido de la banda con el paso de los años. El único detalle que encontré, fue el déficit de las segundas voces, pues son necesarias para dar un énfasis adicional, las cuales acá hubieran sido de ayuda. Pero lejos de esa opinión personal, posee una producción limpia y profesional, y auditivamente es atractivo, por ende, Agonica es un buen álbum debut.
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