CD Review

Reseña: Hanoi Rocks – «Bangkok Shocks, Saigon Shakes, Hanoi Rocks» (1981)

Por
⏱ 4 min de lectura·707 palabras

Hoy en día es común ver y escuchar bandas que no sean anglosajonas, pero en décadas pasadas eso era difícil y quienes lo conseguían lograban una proeza enorme. Era cotidiano encontrar en las listas de éxito, oír en las radios y ver en la televisión a artistas provenientes de los Estados Unidos, Reino Unido y, en menor medida, Canadá y Australia. Bueno, los grandes sellos discográficos y la industria general se concibió en esos países. Ya sea trabajo duro, talento, suerte o estar en el momento adecuado, en los primeros años de los ochenta la finlandesa Hanoi Rocks comenzó a crear su propia ruta hacia el estrellato, primero en su país natal para luego extenderse por otras naciones europeas, incluso llegaron con cierto éxito a Japón. Su propuesta era interesante y difería de otras bandas de la época porque tenían una moción casi única. Con el título inicial de Some Like It Hot, en 1981 salió su debut con un apelativo más extenso: Bangkok Shocks, Saigon Shakes, Hanoi Rocks.

El álbum inicia con mucha energía con «Tragedy», un glamoroso punk de tempo medio con trazos de hard rock de los setenta que se estableció como su canción ícono. En cambio, «Village Girl» aborda de otra manera esta postura, parecido a lo que hacía The Clash; inclusive incluye una curiosa percusión tribal que cambia el ritmo. Sin duda alguna la gran influencia de estos finlandeses es New York Dolls y la canción «Stop Cryin’» lo comprueba. El saxofón de Michael Monroe le da un toque de rock and roll de los cincuenta, pero en general tiene más pinta de un garage rock. «Don’t Never Leave Me» es un rock con aspiraciones radiales y con una guitarra que busca sonar como una canción de los sesenta. En 1984, la banda la volvió a grabar para su disco Two Steps from the Move con el nombre de «Don’t You Never Leave Me». «Lost in the City» está en la línea entre un punk rock y un new wave, pero posee un toque divertido de rock and roll, y un solo de guitarra y una armónica que le añaden a ratos un valor blusero.

«First Timer» es más rápida, entretenida, hasta bailable, un punk que curiosamente suena muy británico. Por otro lado, el trabajo de producción en el inicio de «Cheyenne» es pésimo, parece que cortaron de más la cinta. Pero pasando por encima ese detalle, es divertida mas no demoledora. La armonización y el tono de las guitarras en la introducción de «11th Street Kidzz» me recordó a Parfitt/Rossi de Status Quo; otra pista que tiene mucho del punk de The Clash y del rock and roll de los cincuenta. «Walking with My Angel» -una versión de Bobby Vee-, tiene un ritmo de ska, muy bailable y fiestera, y con saxofón incluido. «Pretender» se asemeja a «Tragedy» por su enfoque de hard rock, punk, glam rock y rock. Otra vez el protagonista es el saxofón en la introducción. Un final aceptable.

Bangkok Shocks, Saigon Shakes, Hanoi Rocks tiene un sonido único y, para ser un debut, es firme. Hay varios aspectos de rock and roll, punk, glam rock y garage rock presentados de una manera particular y arraigada. Son sus canciones con actitud, diversión y juventud las que hicieron de este un álbum con postura propia. Aunque Michael Monroe se convirtió es el esquema a seguir para los posteriores cantantes de glam, es Andy McCoy como compositor y guitarrista quien otorgó el elemento vital al sonido de Hanoi Rocks. Pese a que varios medios lo califican de glam metal, personalmente no encontré ningún indicio de metal, para mí es glam punk puro. En cierto sentido, este disco es el responsable de reavivar el glam punk en los ochenta, aunque históricamente quedó relegado por el éxito de su mellizo, el glam metal. En general, su gran fortaleza es que es un debut con identidad propia, cuyo sonido no podía encontrarse ni compararse con otra banda de la época.

Tu reacción a esta noticia:
0 votos
- de 5

¡Sé el primero en romper el silencio!

Comentar te da +5 puntos. Reaccionar, +1.

Escribir comentario

Únete a la conversación