Hay conciertos donde uno termina hablando más de la nostalgia que de la música. No fue el caso de la visita de Tygers of Pan Tang este 4 de junio en RBX. Si bien los británicos cargan con más de cuatro décadas de historia sobre sus hombros, lo que se vivió anoche fue una celebración del heavy metal en presente, acompañados además por dos agrupaciones chilenas que aprovecharon la oportunidad para demostrar que el género sigue teniendo sangre nueva corriendo por sus venas.
La jornada comenzó con el debut en vivo de Virgil’s Codex, una banda nacional que, siendo honestos, tenía todas las excusas para mostrar nervios o imprecisiones. No ocurrió ninguna de las dos cosas.
Desde la introducción “From Ashes and Ink” hasta el cierre con “Virgil’s Codex”, el grupo exhibió un nivel de preparación que cuesta asociar a una primera presentación. Su propuesta se mueve principalmente entre el power metal clásico y el heavy metal más épico, aunque por momentos aparecen ciertas inflexiones hard rockeras que aportan variedad al conjunto.
Lo primero que llamó la atención fue la calidad de sus interpretaciones vocales. El vocalista principal entregó una actuación notable, pero además la banda cuenta con dos coristas cuya presencia terminó siendo fundamental para dar profundidad a las composiciones. Lejos de ser un mero adorno escénico, sus voces aportaron capas y arreglos que elevaron considerablemente el resultado final.
Musicalmente tampoco hubo espacio para dudas. Las guitarras sonaron sólidas, los arreglos mostraron una sorprendente madurez compositiva y la sección rítmica sostuvo cada pasaje con autoridad. Particularmente destacable resultó el trabajo del baterista, cuyo talento ayudó a que las canciones conservaran fuerza incluso en sus momentos más melódicos.
La temática inspirada en la cultura griega aporta además una identidad propia que distingue a la banda dentro de una escena donde muchas veces resulta difícil escapar de ciertos lugares comunes.
Lo más impresionante, sin embargo, fue la sensación general de profesionalismo. No parecía un debut. No había margen para errores evidentes, las canciones estaban perfectamente ensambladas y la ejecución transmitía una confianza poco habitual para una agrupación que recién se presentaba ante el público. Un inicio realmente prometedor.
Setlist:
From Ashes and Ink (Intro)
Beyond the Gaze
Sisters of Warning
Mortal Sin
Stheno’s Wrath
Vengeance of the Immortal
Virgil’s Codex
Luego fue el turno de Burning Path, quienes llegaban a RBX en pleno lanzamiento de su álbum homónimo.
Si Virgil’s Codex apostó por la épica y los arreglos elaborados, Burning Path fue directo al acero. Heavy metal tradicional, sin rodeos y con una marcada influencia de la NWOBHM que se percibe desde los primeros compases.
La banda abrió con “Chasing the Future” y rápidamente dejó claras sus intenciones. Riffs directos, una base rítmica poderosa y una puesta en escena honesta, de esas que no necesitan artificios para convencer. El vocalista posee un timbre áspero y clásico que por momentos recordó al de Jason Decay de Cauldron, encajando perfectamente con el carácter de las composiciones.
Uno de los aspectos más interesantes del show fue el trabajo de las guitarras. Los contrapuntos entre ambos instrumentos generaban constantemente una sensación de amplitud, mientras que los solos aparecían con naturalidad, desembocando incluso en pequeños duelos que fueron celebrados por el público.
Por momentos aparecieron guiños evidentes al heavy metal británico de los ochenta. Algunas introducciones remitían inevitablemente a Iron Maiden, aunque siempre manteniendo una personalidad propia. Más que una copia, se percibía como una declaración de principios.
Quizás lo mejor de Burning Path sea precisamente eso: entienden perfectamente el lenguaje que están utilizando. No buscan reinventar la rueda ni disfrazar su propuesta con elementos ajenos. Suenan a heavy metal tradicional porque aman el heavy metal tradicional, y esa convicción se transmite en cada canción.
Habrá que escuchar con atención el disco, porque la presentación dejó una impresión bastante positiva.
Setlist:
Intro / Chasing the Future
A Step Far Beyond
Another Day
Lucifer’s Hammer
The Darkness That Will Last
Take Me High
Y entonces llegó el momento esperado.
Pasadas las nueve y media de la noche, y con algo de retraso acumulado, finalmente se apagaron las luces. A las 21:35 un rugido resonó por los parlantes de RBX y los Tygers aparecieron sobre el escenario.
La espera había terminado.
Desde los primeros minutos quedó claro que la banda venía dispuesta a justificar plenamente su reputación. Robb Weir, único miembro fundador que permanece en la formación, se mostró constantemente sonriente y conectado con el público. Más importante aún, transmitía algo que muchas agrupaciones veteranas han perdido con el paso de los años: ganas genuinas de tocar.
Esa energía se extendía al resto del grupo. No se sentía una banda cumpliendo una obligación contractual. Se sentía una banda disfrutando del heavy metal.
El repertorio recorrió buena parte de su historia con temas como “Gangland”, “Keeping Me Alive”, “Back for Good”, “Paris by Air” y “Only the Brave”, esta última protagonizando uno de los momentos más celebrados de la noche.
La respuesta del público tampoco se hizo esperar. Los clásicos cánticos de “olé, olé” comenzaron a aparecer entre canciones mientras la banda agradecía constantemente el recibimiento.
Uno de los puntos más altos llegó con “Spellbound”. El clásico desató inmediatamente el movimiento entre los asistentes y provocó uno de los mosh más intensos de la presentación. Era uno de esos momentos donde desaparece cualquier distancia entre escenario y audiencia, quedando únicamente la comunión colectiva alrededor de un riff legendario.
Tampoco pasó desapercibido el desempeño vocal. Considerando los años de trayectoria de la banda, la potencia mostrada durante toda la noche fue admirable. Las canciones conservaron su carácter y energía, permitiendo que clásicos de distintas épocas convivieran naturalmente dentro del set.
El cierre dejó la sensación de haber presenciado exactamente lo que uno espera de una agrupación histórica de la NWOBHM: canciones sólidas, ejecución profesional y una pasión por el género que sigue intacta pese al paso del tiempo.
Entre el prometedor debut de Virgil’s Codex, la contundencia tradicionalista de Burning Path y la experiencia de Tygers of Pan Tang, RBX terminó convirtiéndose por unas horas en un pequeño refugio para quienes todavía creen que el heavy metal puede sostenerse simplemente sobre buenas canciones, buenos riffs y músicos comprometidos con lo que hacen. Y a juzgar por la respuesta del público, esa fórmula sigue funcionando tan bien como siempre
Setlist:
Euthanasia
Gangland
Keeping Me Alive
Back for Good
Take It
Electrified
Only the Brave
Paris by Air
White Lines
Slave to Freedom
Love Potion No. 9
Hellbound
Love Don’t Stay
Suzie Smiled
Reseña por: Bastian Fernandez
Fotos por: Maximiliano Figueroa Henríquez

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