La maquinaria de Metallica no se detiene, y su gira mundial M72 sigue dejando momentos que dan de qué hablar en cada rincón del planeta. Durante su reciente presentación en el Olympiastadion de Berlín, Alemania, la banda californiana volvió a demostrar que no le teme al riesgo ni a salirse de su zona de confort. En esta ocasión, el guitarrista Kirk Hammett y el bajista Robert Trujillo se aventuraron a interpretar “Sonne”, uno de los himnos más pesados y emblemáticos de la agrupación local Rammstein, desatando la locura y la sorpresa de las decenas de miles de asistentes que abarrotaron el coloso berlinés.
Este tipo de momentos, bautizados internamente por la banda como “doodles” (que en México conocemos coloquialmente como palomazos o improvisaciones), se han convertido en una tradición obligada dentro de sus presentaciones actuales. Lejos de la rigidez de un repertorio ensayado al milímetro, estos duetos le permiten a Trujillo y Hammett rendir tributo a los héroes musicales de cada ciudad que visitan. Aunque la ejecución a veces raya en lo experimental y rústico, la respuesta del público suele ser de agradecimiento absoluto ante el esfuerzo de conectar de manera tan directa con la identidad cultural local.

El ritual de los doodles en la gira M72
La gira M72, que arrancó en Ámsterdam en abril de 2023, ha redefinido la forma en que Metallica se presenta en vivo. Con el concepto de “fines de semana sin repetición”, donde ofrecen dos conciertos completamente distintos en cada ciudad con escenarios masivos en forma de anillo, el grupo ha tenido que buscar dinámicas frescas para mantener la energía al máximo. Es ahí donde entran los famosos palomazos de Robert y Kirk. Lo que comenzó como un experimento tímido hace unos años, hoy es un segmento esperado donde la dupla se queda sola en el escenario para ejecutar piezas que muchas veces se alejan por completo del thrash metal clásico de la banda.
Cómo nació la idea de los duetos locales
La génesis de esta idea se remonta a giras europeas anteriores. Según relató el propio Robert Trujillo, la banda solía tocar temas menos comunes de su propio catálogo durante esos momentos de transición, como “I Disappear” o “Eye of the Beholder”. Sin embargo, la respuesta del público no era la esperada. La gente se quedaba fría, esperando que James Hetfield saliera a cantar en cualquier momento, lo que generaba una atmósfera extraña de antesala sin resolver en los estadios.
Trujillo se dio cuenta de que necesitaban un cambio drástico de dirección. La chispa se encendió una noche en la que Kirk Hammett salió al escenario tocando “Le Freak” de la banda de funk Chic. El bajista tuvo que improvisar sobre la marcha, pero la respuesta del público fue inmediata y festiva. Poco después, en Ámsterdam, un miembro de su equipo de representación les sugirió tocar “Radar Love” de la agrupación neerlandesa Golden Earring. Al ver que miles de personas coreaban la letra a todo pulmón, entendieron que habían encontrado una mina de oro emocional: conectar con la identidad musical de cada territorio.
La logística detrás de las improvisaciones de Trujillo y Hammett
Preparar estas interpretaciones requiere un esfuerzo logístico y creativo que pocos fanáticos alcanzan a dimensionar. No se trata simplemente de subir al escenario y conectar los instrumentos para ver qué sale. Robert Trujillo ha revelado que durante los días de descanso de la gira, mientras muchos pensarían que están relajándose en hoteles de lujo, él se dedica a estudiar minuciosamente la historia musical de la siguiente parada de la gira.
Esto implica contactar a músicos locales, traductores y expertos culturales para entender qué canción realmente resonará en el corazón de la audiencia. En ocasiones, Trujillo ha viajado a la residencia de Kirk Hammett en Hawái únicamente para trabajar en los arreglos de estas piezas, pasando días enteros estructurando cómo adaptar temas folclóricos, punk, pop o metal industrial al formato básico de bajo y guitarra distorsionada. El bajista se toma tan en serio esta tarea que incluso practica la fonética de los idiomas locales para cantar las letras lo más fielmente posible.
El homenaje a Rammstein en el Olympiastadion de Berlín
Tocar en Alemania siempre representa un reto enorme para cualquier banda de metal, pero pararse en el Olympiastadion de Berlín y rendir tributo a la banda más grande del metal industrial moderno es jugar en otra liga. “Sonne”, lanzada originalmente en el año 2001 como parte del aclamado álbum Mutter, es una pieza densa, caracterizada por riffs de guitarra monolíticos y una atmósfera solemne que roza lo marcial.
El legado de Rammstein y la Neue Deutsche Härte
Rammstein no es una banda cualquiera en el panorama del metal mundial. Surgidos a mediados de los años noventa en Berlín, la agrupación liderada por Till Lindemann fue la punta de lanza del movimiento conocido como Neue Deutsche Härte (Nueva Dureza Alemana), un subgénero que fusiona el metal industrial, el groove metal y elementos de la música electrónica de vanguardia. Canciones como “Du hast”, “Engel” y, por supuesto, “Sonne”, rompieron las barreras del idioma, permitiendo que una banda que canta casi exclusivamente en alemán llenara estadios en América Latina, Estados Unidos y Asia. Para Metallica, rendir tributo a esta institución musical en su propia ciudad natal no fue un simple capricho, sino un reconocimiento al impacto global que Rammstein ha tenido en la música pesada durante las últimas tres décadas.
La complejidad de interpretar Sonne a dos instrumentos
Llevar una canción diseñada para dos guitarras, bajo, batería, teclados y una voz barítona profunda a un formato de solo bajo y guitarra eléctrica no es tarea fácil. Kirk Hammett asumió la responsabilidad de replicar el pesado riff principal con su distorsión característica, mientras que Robert Trujillo se encargó de sostener la base rítmica y, lo más difícil de todo, cantar en alemán. El esfuerzo de Trujillo por pronunciar correctamente cada línea de la letra de Rammstein fue evidente, desatando la euforia de los fanáticos locales que no esperaban un gesto de tal magnitud por parte de los californianos. El Olympiastadion se convirtió en un coro gigante que acompañó a la dupla durante los minutos que duró el palomazo.
Los aciertos y los tropiezos de Trujillo y Hammett en el escenario
Aunque la presentación en Berlín fue un éxito rotundo que rápidamente se viralizó en las redes sociales, la historia de estos palomazos está llena de altibajos. No siempre ha sido fácil para la dupla salir airosa de estos experimentos musicales ante audiencias gigantescas. Trujillo ha confesado en diversas ocasiones que el proceso de preparación es sumamente demandante, requiriendo horas de investigación y un desgaste mental considerable para no cometer errores que puedan ofender a la audiencia local.
De Loretta Lynn a los abucheos en Pensilvania
Entre los momentos más memorables de estos tributos se encuentra su paso por Praga, donde interpretaron la canción de música country local “Jožin z bažin”, original de Ivan Mládek, un momento que se volvió viral en toda la región de Europa del Este. Asimismo, en Nashville, decidieron tocar un tema de la leyenda del country Loretta Lynn. Al día siguiente, la propia artista les envió un mensaje agradeciendo el detalle y bromeando con la posibilidad de hacer un cover de Metallica en el futuro, lo que demostró el alcance de estos pequeños homenajes.
Sin embargo, no todo ha sido miel sobre hojuelas. En Pensilvania, la dupla intentó tocar el himno de batalla de la universidad estatal de Penn State. A los diez segundos de haber iniciado, se percataron de que a nadie en el estadio le importaba la interpretación. El silencio fue tan sepulcral que Trujillo decidió dejar de tocar por completo debido a la vergüenza, dejando a Hammett solo con su guitarra hasta que lograron rescatar el momento transicionando rápidamente hacia un clásico de Metallica como “Dyers Eve”. Este tipo de incidentes les enseñó que la elección del tema debe ser sumamente precisa para no perder la conexión con el público.
La furia de Tom G. Warrior: cuando los covers no caen bien
El riesgo de reinterpretar la música de otros artistas no solo radica en la reacción del público, sino también en la opinión de los creadores originales. Uno de los episodios más polémicos en la historia de estos duetos ocurrió en mayo de 2019, cuando Metallica se presentó en Zúrich, Suiza. En esa ocasión, Hammett y Trujillo decidieron rendir homenaje al metal extremo local tocando “The Usurper”, un tema fundamental de la banda de avant-garde y thrash metal Celtic Frost.
La reacción de Tom Gabriel Fischer (conocido como Tom G. Warrior), exlíder de Celtic Frost y figura de culto del metal extremo, fue sumamente hostil. Fischer declaró públicamente que la versión de Metallica había sido una humillación y que habían “destrozado” su obra. Con un tono visiblemente molesto, el músico suizo sugirió que los integrantes de Metallica deberían “alejar sus dedos de millonarios” de su catálogo, argumentando que, en su opinión, la banda liderada por James Hetfield había perdido hace mucho tiempo la capacidad de tocar verdadero metal. Este incidente dejó claro que no todos los músicos ven con buenos ojos que una de las bandas más comerciales del mundo intente interpretar sus obras de culto.
El diseño del escenario de la gira M72 y su impacto en la intimidad del show
El diseño de producción de la gira M72 también juega un papel crucial en la ejecución de estos palomazos. Con un imponente escenario circular que se ubica en el centro de los estadios, la banda elimina la tradicional barrera entre el escenario y la audiencia. El famoso “snake pit” (foso de la serpiente) queda justo en el centro del anillo, permitiendo que los fanáticos más devotos estén rodeados por los músicos durante todo el concierto.
Cuando James Hetfield y Lars Ulrich toman un respiro y dejan el escenario a cargo de Trujillo y Hammett, los dos músicos se desplazan a lo largo de este enorme anillo para interactuar de cerca con el público. Esta disposición espacial genera una atmósfera de club nocturno a pesar de estar en un recinto con capacidad para más de 70 mil personas, facilitando que la vulnerabilidad de estos covers experimentales se sienta como una complicidad compartida entre amigos en lugar de una fría presentación de estadio.
El impacto benéfico de la gira M72 a nivel global
Más allá de las anécdotas musicales y las polémicas con otros artistas, la gira M72 tiene un trasfondo social de gran relevancia que merece ser destacado. Metallica ha mantenido el firme compromiso de donar una parte de los ingresos de cada boleto vendido a causas benéficas locales en cada una de las ciudades que visitan. Esto se canaliza a través de su fundación oficial, All Within My Hands, creada en el año 2017.
Hasta la fecha, la fundación ha logrado recaudar y distribuir más de 20 millones de dólares (lo que equivale a más de 340 millones de pesos mexicanos al tipo de cambio actual). Estos recursos se destinan a programas de educación técnica y profesional, el combate a la inseguridad alimentaria y el apoyo en zonas de desastre natural. De esta manera, cada concierto no solo representa una noche de distorsión y comunidad para los metaleros locales, sino también un impacto positivo tangible para los sectores más vulnerables de las comunidades anfitrionas que les abren las puertas.
Conclusión: el valor de arriesgarse ante 60 mil personas
Al final del día, los palomazos de Kirk Hammett y Robert Trujillo representan la esencia más pura del rock: la disposición a equivocarse con tal de ofrecer algo único y honesto. En una industria musical donde los grandes espectáculos de estadio suelen estar completamente automatizados, sincronizados con pistas pregrabadas y carentes de cualquier tipo de espontaneidad, que una banda del tamaño de Metallica se atreva a subir al escenario sin red de protección para tocar un tema de Rammstein en su propio patio trasero es algo digno de aplaudir. Estos “doodles” demuestran que, a pesar de los años y de haber alcanzado la cima del éxito comercial, los integrantes de Metallica siguen conservando el espíritu de aquellos jóvenes que se juntaban en un garaje a tocar las canciones de sus bandas favoritas por el simple placer de hacer ruido y conectar con la música.
Preguntas frecuentes
¿Por qué Metallica toca covers locales en sus conciertos?
Durante la gira M72, Robert Trujillo y Kirk Hammett se quedan solos en el escenario para tocar un ‘doodle’ o palomazo. Esta iniciativa busca rendir homenaje a artistas representativos de la ciudad o país que visitan, generando una conexión emocional directa y única con el público local.
¿Qué canción de Rammstein tocó Metallica en Berlín?
La dupla interpretó ‘Sonne’, uno de los temas más representativos del álbum Mutter de 2001. Kirk Hammett tocó el riff principal en la guitarra eléctrica mientras Robert Trujillo se encargó de la línea de bajo y de cantar las estrofas en alemán.
¿Cómo reaccionó Tom G. Warrior al cover de Celtic Frost realizado por Metallica?
El exlíder de Celtic Frost se mostró sumamente molesto y calificó la versión de ‘The Usurper’ como una humillación. Declaró que Metallica había destrozado su canción y que los músicos deberían dejar de tocar temas de metal extremo de culto.
¿Qué es la fundación All Within My Hands de Metallica?
Es la organización benéfica oficial de la banda, fundada en 2017. Una parte de las ganancias de cada boleto vendido en la gira M72 se destina a esta fundación, la cual apoya la educación técnica, combate la inseguridad alimentaria y ayuda en zonas de desastre.
¿Cuáles han sido los covers más extraños de Metallica en esta dinámica?
La banda ha interpretado desde temas de música country de Loretta Lynn hasta piezas de punk oscuro de The Zero Boys, pasando por canciones tradicionales de diversos países europeos y música disco de la agrupación Chic.
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