Conciertos Chile

Paul Gilbert: Cátedra de seis cuerdas en el Cariola

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En pocas ocasiones el publico chileno tiene la oportunidad de presenciar en vivo a una leyenda viviente de las seis cuerdas, y sin duda el regreso de Paul Gilbert al país fue una de ellas. Con una velada cargada al virtuosismo, técnica y carisma, el prodigio estadounidense convirtió el mítico teatro de la calle San Diego, en un templo para los amantes del instrumento, y fue respaldado por un espectáculo de inicio de lujo nacional.

La solvencia nacional de Claudio Cordero

Con una puntualidad exacta, la jornada arrancó de la mano del talento local. Aunque el público comenzó a llegar a cuentagotas al recinto de la calle San Diego, quienes acudieron a la hora convenida fueron recompensados con un set impecable y de altísimo nivel técnico.

Claudio Cordero desplegó su destreza en las seis cuerdas desde el primer segundo, abriendo los fuegos con la intensidad de “Quasar” y “Psychoswing”, para luego dar paso a la sólida “Letting Go”. El músico no estuvo solo: acompañado por Jorge García en el bajo y Coto Silva en la batería, la formación funcionó con la precisión y el peso de una banda en directo de tomo y lomo, evitando el uso excesivo de pistas pregrabadas y apostando por una contundencia probada.

Paul Gilbert: Humor, técnica y clásicos imborrables.

Tras un breve intermedio, la atmósfera del teatro se transformó para recibir al plato fuerte de la noche. Con su inconfundible sombrero y una sonrisa cómplice que desarma cualquier solemnidad, Gilbert pisó las tablas del mítico recinto, listo para una auténtica batalla de riffs, arpegios y fraseos casi imposibles.

El arranque fue directo al grano con su ya célebre “Crazy PG Medley”, un recorrido vertiginoso por su catálogo solista y sus recursos más reconocibles, al que sumó el material que viene puliendo y presentando en su actual gira WROC, como “Let Thy Carriage”, “Spark of Celestial Fire”, “Every Action” y “Maintain a Sweet and Cheerful Countenance”.

Gilbert maneja las dinámicas del escenario como pocos: tras un despliegue arrollador el guitarrista conectó de lleno con la audiencia a través de versiones icónicas adaptadas a su estilo. Cayeron con maestría “Thunderbird” de ZZ Top y la rítmica “Last Child” de Aerosmith, demostrando que detrás de la velocidad supersónica de su guitarra hay un sentido del ritmo y los códigos del blues sin igual.

El tramo final mantuvo la vara alta con composiciones como “If You Soak Bread in the Sauce” y “Orderly and Distinctly”, antes de desembocar en una fiesta total: un enérgico coqueteo con la mítica “Baba O’Riley” de los Who y un cierre demoledor con el clásico “Rock and Roll” de Led Zeppelin, dejando al público ovacionando de pie.

Una clase magistral de destreza, musicalidad y diversión. Esta presentación de Paul Gilbert y Claudio Cordero no solo debería considerarse materia de estudio obligatoria para cualquier estudiante o entusiasta de la guitarra eléctrica, sino que además quedará grabada como una de las noches instrumentales más redondas que ha pasado recientemente por el Cariola.

Agustín Morales Pérez

Fotos por Carolina Diaz González

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