Se viene el “mucho texto”, pero es totalmente necesario hablar UN MONTÓN cuando se trata de algo tan genial
Entre una tarde que parecía despedir lentamente el verano y un anfiteatro que casi parecía diseñado para la ocasión, el primer día del CL Prog reunió a Vulkan, Earthside, Wheel y Thank You Scientist en una jornada donde técnica, emoción y exploración sonora se entrelazaron en una experiencia que fue mucho más que una simple sucesión de conciertos.
Comenzamos esta crónica con una mención al recinto: un parque muy bien cuidado que preparaba los ánimos para una jornada interesante, variada y diversa. Tal como los jardines del Jardín del Encuentro, llenos de vida y pequeños misterios enraizados en lo profundo.
La jornada inició a las 15:30 en punto, con un público que poco a poco se acercaba y llenaba el anfiteatro. Cabe destacar su estética y acústica, casi pensadas para un festival de estas características. El clima acompañaba con una tarde cálidamente fresca y un sol intenso que parecía despedir el verano.
Vulkan
Desde Suecia, Vulkan dio inicio a la jornada con Klagans Snara, la pieza perfecta para convertir el anfiteatro en una especie de ritual cósmico donde las ondas sónicas comenzaron a llenar cada espacio. La música, en su portentosa capacidad de cruzar límites, parecía expandirse más allá del escenario, ocupando incluso ese supuesto vacío que a veces separa al artista del público.
Sobre esa base emergió This Visual Hex, primer tema del álbum Technatura, transportándonos a paisajes sonoros que invitan a reflexionar sobre esa segunda vida en la que hoy nos reflejamos: la pantalla.
Luego llegaría Redemption Simulations, momento en el que los asistentes ya estaban completamente sumergidos en el prog, en los ritmos atípicos y en esos compases que invitan a contar sin querer, porque el cuerpo responde al estímulo casi de forma natural. La música ya no inundaba solo los oídos, sino también los cuerpos y las emociones. Con From Here to Where It All Ends, la intensidad era tal que hasta los objetos inertes parecían vibrar con la resonancia del escenario.
Continuaron con Cosmigrants, presentando una nueva atmósfera que serviría como introducción a Csequence of Ignorance, una pieza profundamente reflexiva. A ella se sumaron Blinding Ornaments y Maran Ritt, cantada en sueco y cargada de un sentimiento muy conectado con la tierra, aunque mediado por nuestros propios artificios.
Para cuando llegó Rekviem, el trance era total. La banda se mostraba sumamente agradecida y la voz de Jimmy Lindblad lo entregaba todo, dando sentido a cada palabra y a cada nota.
El bajista Oscar Pettersson parecía acariciar las cuerdas con una sutileza hipnotizante, mientras el tecladista Olle Edberg —a quien el calor no perdonó, al menos a su equipo— generaba espacios etéreos que conectaban con el ambiente del recinto. Las guitarras de Christian Fredriksson, junto con la potente batería de Johan Norbäck, marcaban con fuerza melodías y riffs que nos envolvían en una espiral progresiva intensa, donde la naturaleza humana parecía converger con la complejidad tecnológica de la música que nos rodea.
Finalmente, The Madness Sees No End y The Royal Fallacy terminaron de dar inicio a la jornada, cerrando una presentación que dejó el listón muy alto desde el comienzo.
Vulkan demostró ser una banda avasalladora. El volumen y la masa de su sonido generan una presencia casi física: la guitarra evoca destellos melódicos, el bajo irradia profundidad, la batería construye progresiones complejas con naturalidad y los teclados expanden constantemente los horizontes. El resultado fue una experiencia poderosa que abrió el festival con la promesa de un viaje musical que recién comenzaba.
Earthside
Puntuales a las 17:00 entraba Earthside, provenientes de New Haven, Connecticut, en Estados Unidos. Con colaboraciones en sus discos junto a artistas de bandas como Tesseract, introdujeron al público a una atmósfera cargada de emociones y contrastes.
El show comenzó con Frozen Hearth ~ Burning World, single lanzado en 2025 que rápidamente marcó el tono de su presentación.
La formación incluía a Frank Sacramone en teclados y como frontman, cuya energía terminó siendo una de las sorpresas del escenario; Jamie Van Dyck en la guitarra, con un carisma que se sentía en cada riff; Ben Shanbrom en la batería, inundando con sus percusiones cada rincón del Jardín del Encuentro; y Ryan Griffin en el bajo, aportando una masa sonora profunda que descendía hacia las notas más graves con gran claridad.
Todo ello formaba una avalancha sonora: fría en su estética, pero paradójicamente cálida en su recepción por parte del público.
Para su segunda canción, interpretaron We Who Lament, cuyos patrones rítmicos y progresiones de guitarra lograron capturar rápidamente a los asistentes. Frank se veía más que satisfecho, y la conexión con el público se sentía en cada gesto de la banda.
El viaje continuó con Watching the Earth Sink y A Dream in Static, piezas multiformes que escapan de estructuras previsibles. Las armonías calaban profundo en un público particularmente atento: el público del CL Prog.
Los músicos guiaron a los asistentes por momentos intensos, casi teatrales, alternando tensión y calma con transiciones cuidadosamente construidas. Hubo instantes donde el silencio entre notas parecía convertirse en un espacio emocional propio, un momento de pausa donde la música invitaba a visitar paisajes íntimos donde conviven la resignación, el deseo y la contemplación.
Para entonces el calor ya era un detalle menor. Los asistentes se veían cómodos y los rayos del sol que aún iluminaban el anfiteatro parecían formar parte natural de la atmósfera del espectáculo.
En un momento particularmente cercano, Frank habló al público en español, casi rozando el acento chileno. Feliz por su primera visita a Chile y Latinoamérica, presentó Contemplation Of The Beautiful, interpretada por primera vez en vivo. La pieza desplegó un ambiente fantasmagórico e intenso, ejecutado con una elegancia que evocaba una ventisca fría recorriendo cada nota.
Finalmente, con The Closest I’ve Come, cerraron su presentación dejando grandes impresiones y la sensación de haber presenciado un show profundamente emotivo.
Wheel
A las 18:30 horas Wheel ya estaba en el escenario. Un pequeño contratiempo de apenas unos minutos dio paso a la entrada de los músicos James Lascelles en voz y guitarra, Santeri Saksala en batería, Jussi Turunen en guitarra y Jere Lehto en bajo.
La banda abrió con Submission, introduciendo poco a poco el peso característico de su sonido y sumiendo al público en un vaivén potente donde las cabezas comenzaban a moverse casi sin pensarlo.
Con Up The Chain el carácter de la banda se hizo aún más evidente. Sus estructuras rítmicas, casi matemáticas, declaraban con fuerza el peso de su propuesta musical.
Listos para continuar elevando la intensidad, Wheel atacó con Ascend. Para ese momento la cancha ya estaba prácticamente llena, con un público que respondía saltando y cabeceando mientras la energía crecía canción tras canción.
Fugue, Vultures y Dissipating continuaron demostrando la capacidad de la banda para mantener al público hipnotizado sin perder claridad ni presencia escénica. James se adueñaba del escenario con naturalidad, mientras la banda sostenía una ejecución precisa y contundente.
Empire puso a prueba la energía del lugar con una calidad impresionante y una velocidad avasalladora, elevando aún más los ánimos de los asistentes.
Finalizando con su canción homónima Wheel, la banda dejó una firma clara sobre su estilo, su técnica y su forma de llevar la originalidad hacia terrenos que muchos quizás no imaginaban.
Al terminar, no dudaron en acercarse al público, y el agradecimiento fue mutuo.
Thank You Scientist
Siendo las 20:00 horas, con la cancha del anfiteatro completamente llena, comienza a sonar Giggle Button. Una explosión de jazz, groove y energía que funcionó como una introducción perfecta para lo que sería el cierre de la jornada.
Con claras referencias a Frank Zappa y una mezcla de estilos difícil de encasillar, la banda conformada por Tom Monda en guitarra, Ben Karas en violín eléctrico, Sam Smith en bajo, Kevin Grossman en batería, Joe Gullace en trompeta, Alex Blade Silver en saxofón y Daimon Alexandrius en la voz revolucionó a los asistentes con una presentación audaz y vibrante.
Continuaron con My Silent Alphabet y FXMLDR, y para ese momento la tarde ya se sentía coronada. El sol se había puesto y el público vibraba con cada una de las melodías que atravesaban el anfiteatro.
La noche caía mientras comenzaban a sonar las notas laberínticas de Blood On The Radio, la pegajosa Mr. Invisible y la aventurera Everyday Ghosts, que llevó a los asistentes por un recorrido lleno de giros musicales.
El cierre llegaría con Terraformer y My Famed Disappearing Act, dejando la vara altísima y a un público claramente satisfecho de haber presenciado a verdaderos científicos de la música.
Thank You Scientist fue, en muchos sentidos, la suma de múltiples fragmentos musicales que terminaron completando el panorama de la jornada: un mosaico de sonidos, emociones y estilos que dieron forma al cierre del primer día del CL Prog.
Este tipo de festivales no solo funcionan como vitrinas para bandas de distintas partes del mundo; también se convierten en puntos de encuentro para un público que vive la música con una intensidad particular.
Así concluyó el primer día del CL Prog: una jornada donde la música progresiva volvió a demostrar que, cuando se comparte en vivo, puede transformarse en algo mucho más grande que la suma de sus partes.
Domingo: CL Prog, más progresivo y más “CL”
Iniciamos la jornada con un ambiente más fresco y agradable, donde las nubes acompañaban el paisaje sonoro y amenizaban aún más una tarde prometedora, en la que convergerían distintos sonidos y estilos para dar forma al mosaico musical que es el CL Prog.
Nuvian, de gala señores
A las 16:30 en punto, Nuvian hace su aparición con una propuesta interesantísima en la que los protagonistas eran los bajos. Matías Salas en el bajo, Gabriel Contreras también en bajo y Tomás Cortés en la batería repletaron el CL Prog de frecuencias amplias, con notas profundas que retumbaban con fuerza en el anfiteatro.
La banda impresionó con una propuesta sonora muy poco común, llevando a los asistentes a explorar paisajes musicales difíciles de encontrar en otros escenarios. Sin duda, una banda con grandes proyecciones y que esperamos ver en más oportunidades, llevando el prog nacional a nuevas escalas y alzando la vara con orgullo y pasión. Lograron encender los motores del CL Prog con virtuosismo y dedicación.
Intrascendence, un puesto más que ganado
Siendo las 17:30, Intrascendence hace su entrada con una energía épica. La agrupación incluye a Felipe Reyes en la voz, Rodrigo del Canto en el bajo, Omar Alvear en la guitarra, Manuel Arriaza en los teclados y Martín Álvarez en la batería.
El CL Prog comenzaba a definirse no solo por traer bandas internacionales, sino también por poner en primer plano a la escena nacional. Intrascendence entregó una presentación potente que demuestra que lo que nace en suelo nacional también es capaz de dejar grandes impresiones. Su show fue profesional, energético y cargado de carisma, algo que se reflejaba claramente en la conexión con el público.
Atheist, un regreso necesario
A las 18:30, Atheist estaba listo para iniciar su presentación. La banda dio el puntapié inicial con Mother Man, plantando sobre el escenario la bandera del thrash metal técnico con toques de jazz fusión. Sin duda, más de alguno encontró una sorpresa en Atheist, que con su propuesta más clásica dejó al público completamente absorbido por sus ritmos y patrones de batería irregulares, junto a melodías de guitarra que parecían desafiar cualquier lógica.
Kelly Schaeffer, vocalista y miembro fundador, entregó una dosis contundente de metal y fusión que sonó fuerte y clara en el anfiteatro.
Interpretando en su totalidad su segundo álbum Unquestionable Presence, la banda dio forma a una atmósfera frenética pero elegante, donde el mosh también se hizo presente, generando un torbellino de ritmos en el que el público se movía entre empujones, saltos y pasos desordenados al ritmo de la música.
Nadie quedó indiferente ante la potencia del thrash fusión de Atheist, un estilo que pocas bandas logran ejecutar con una originalidad tan audaz y que seguramente dejó a muchos fans del progresivo con algo más por explorar.
Tras repasar su segundo registro en estudio, la banda lanzó al público al pit con On They Slay, del clásico Piece Of Time, álbum debut y pieza fundamental del thrash progresivo de finales de los años 80. Con riffs salvajes, rápidos y melodías caóticas, la banda continuó con Water del álbum Elements?, entregando un groove con tonalidades y melodías extrañamente fluidas. Fue imposible no moverse al ritmo de las notas flamencas de Water, continuando luego con Air, acompañada de una invitación de Kelly al público a dejarse llevar por esos ritmos flotantes y frenéticos a la vez.
Luego regresarían a los clásicos con I Deny y su bajo intenso, para comenzar el cierre con Fire y finalmente coronar la presentación con el clásico Piece Of Time, convirtiendo el anfiteatro en una verdadera arena sonora.
Kelly y la banda se despidieron agradeciendo al público por sus mentes abiertas, por la capacidad y el gusto de disfrutar la música progresiva en todas sus formas camaleónicas.
Vola, una volada progresiva de proporciones
A las 20:00 horas el ambiente comenzaba a teñirse de sombras y luces. Con I Dont Know How We Got Here se abría el último tramo de la jornada, y sinceramente muchos tampoco sabíamos exactamente cómo habíamos llegado hasta ese momento, pero el público agradecido por este viaje llamado CL Prog comenzaba a despedir un fin de semana que llegaba a su punto más alto.
Vola sorprendió con un show de luces, sonidos y sensaciones que superó todas las expectativas. Con el anfiteatro completamente lleno, la banda liderada por Asger Mygind en voz y guitarra deleitó a su público fiel, explorando sin tapujos los rincones más emocionales del progresivo.
Siguiendo con We Will Not Disband, Stone Leader y These Black Claws, la banda fue construyendo una presentación que poco a poco sumergía al público en un trance cósmico y sonoro.
Tray, Alien Shivers y Head Mounted Sideways ofrecieron una verdadera lección de prog moderno, estimulando distintas emociones y sensaciones antes de rematar con Cannibal, en una presentación potente que parecía detener el tiempo a su alrededor.
24 Light Years, Applause of a Distant Crowd y Stray The Skies llevaron al público por paisajes emocionales y paredes sonoras difíciles de encontrar en otros contextos. El cierre llegó con Bleed Out y una canción de regalo para los fans: Straight Lines.
Vola, en su tremenda presentación, también mostró su lado más humano. La banda compartió con el público la tragedia reciente que vivieron tras perder su equipo en un incendio en Copenhague. Un golpe duro que fue suavizado por la calidez de los asistentes, quienes respondieron con una recepción llena de energía y afecto.
Así cerró el CL Prog 2026 con Vola como su joya final: una presentación intensa, emotiva y memorable que dejó al público con la sensación de haber sido parte de algo especial, y con la esperanza de volver a verlos pronto sobre un escenario chileno.
Bastián Fernández
Fotos por Francisco Aguilar

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