El regreso de K.K. Downing al ruedo metalero en 2021 con su propia banda, KK’s Priest, tuvo una reacción bastante positiva. Su álbum debut Sermons of the Sinner fue un muy buen retorno, pero no carente de ciertas falencias. La banda, con la presencia de otro ex Judas Priest en sus filas, Tim «Ripper» Owens, sonó bien tanto en el disco como en los conciertos en vivo, al menos lo que aprecié por los registros audiovisuales de los fanáticos, ya que como sabrán aún no se ha presentado por estos rincones sudamericanos. Pues bien, dos años después, nuevamente la expectativa musical estuvo en la boca de los conocedores y seguidores del británico amante de la Flying V y las ansías de oír el regreso del «pecador» eran altas, en especial cuando su nuevo álbum se llama The Sinner Rides Again.
«Sons of the Sentinel», una continuación apelativa a «Return of the Sentinel» del álbum anterior, parte con un ralentizado riff que rememora a «The Sentinel» de Defenders of the Faith (1984). Es inevitable no destacar el heavy metal tradicional de Judas Priest, por la brutalidad clásica del riff, el solo de guitarra a base de twin guitars y la potente voz de Owens. No obstante, al disminuir el tempo del estribillo se perdió parte de esa rudeza que venía desde los versos, así que es buen inicio en general, pero ni excelente ni memorable. «Strike of the Viper» va más al grano, porque al tener una corta duración el golpe es más directo. Como nota al margen, ese tipo de canciones es lo que no tiene el metal hoy en día, sin tanta parafernalia de notas puedes apuñalar igual de duro, por algo «No Surrender» de Judas Priest fue tan efectivo hace algunos años. «Reap the Whirlwind» tiene ese guiño a la exbanda de Downing, por los tonos vocales agudos, el dúo guitarrístico y la velocidad del doble bombo. «One More Shot a Glory», otro guiño a Judas de la era Painkiller (nótese el título nomás), es la más efectiva del álbum por el hook del estribillo.
«Hymn 66» posee una oscura introducción, pero desde los versos toda insinuación siniestra desaparece. Particularmente, la intervención de los coros ¿inspirados en el góspel? desentonaban un poco. «The Sinner Rides Again» tiene una mezcla de ritmos y riffs, y la voz de Owens sube y baja dentro de ese mismo interesante umbral sonoro. Los primeros dos minutos de «Keeper of the Graves» los sentí como un descarte del conceptual Nostradamus de Judas Priest. A partir de ahí, se convierte en un tema diferente con aspiraciones un tanto sinfónica, por los coros tomados del canto llano. «Pledge Your Souls» es un buen metal, pero genérico, así que sigamos. «Wash Away Your Sins» tiene cierta progresividad, no quiere decir que sea un metal progresivo, pero la banda se autopermite jugar con ciertos elementos, sobre todo Owens.
The Sinner Rides Again sigue la senda de Sermons of the Sinner en cuanto a composición y producción, por lo que termina siendo una continuación casi calcada de su debut. Destaco la producción, porque los instrumentos suenan claros y los arreglos añadidos a las canciones, para nada destacables por cierto, son ajustados y eficientes. La banda suena increíble y Owens parece tener una segunda vida plena, demostrando su tesitura de una manera agradable en determinadas partes. Sin embargo, este segundo pecador falla en repetir, otra vez, los guiños hacia Judas Priest (nótese los títulos de ciertas canciones). Es como Quico cuando molesta al Chavo por tener la paleta más grande, por más que sea así, termina molestando. A grandes rasgos The Sinner Rides Again es bueno, pero es genérico, predecible y unidimensional. Con solo dos años de diferencia con su debut tiene sentido que suene similar, así que espero el tercero para ver la real evolución de la banda, porque este al menos fue solo un cambio de chaqueta.
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