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Reseña: Kiss – «Psycho Circus» (1998)

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Cuando un interesado en el hard rock y heavy metal quiere ingresar en este mundillo enorme de agrupaciones, siempre va a entrar por medio de las más populares. Si de metal hablamos sería a través de Metallica o Iron Maiden, pero en cuanto al hard rock la lista es un poco más amplia. Apostaría que muchos ingresaron por medio de Kiss, no porque musicalmente sea la mejor, sino por ser la más llamativa. Su vestimenta, maquillaje y su espectáculo de shock rock es suficiente para atrapar a las mentes vírgenes buscadoras de guitarras distorsionadas. Su éxito se enfocó principalmente en los setenta, con la icónica formación del chico estrella, el demonio, el hombre gato y el hombre del espacio. Pero los años de gloria siempre se acaban y pasó mucho tiempo antes de que la alineación clásica volviera a sacar un nuevo disco. En 1998, Kiss sorprendió ¿o no? con el retorno discográfico de los cuatros músicos en Psycho Circus, al cual le tengo cariño porque fue su primera producción que escuché de principio a fin.

La introducción circense de «Psycho Circus» es apropiada para una banda que tiene un espectáculo de esas características, un hard rock con un enfoque de arena rock lo suficientemente correcto para comenzar la velada. Pero a partir de entonces el álbum comienza a flojear, independiente de que tratan de retomar su musicalidad setentera. «Within» y «I Pledge Allegiance to the State of Rock & Roll», por ejemplo, tienen ese espíritu, pero sucumben ante los sonidos alternativos. «Into the Void», composición de Ace Frehley, es la que mejor se apega al enfoque del hard rock estadounidense de los setenta. «We Are One» siempre me recuerda a «Shandi», será por la guitarra acústica. Melódicamente es agradable, pero no me agradó mucho su esencia pop y su composición juvenil.

«You Wanted the Best» es la primera canción desde la inicial «Psycho Circus» que se siente como el Kiss real y satisface completamente el hecho de que los cuatro músicos canten la voz principal. «Raise Your Glasses» es un molestoso pop rock con una perspectiva musical extraída de una comedia juvenil. «I Finally Found My Way» tiene una sección de cuerdas muy de los setenta que pretende repetir lo conseguido con «Beth», pero seamos honestos, si la hubieran publicado en ese decenio sin dudas hubiese funcionado, pero ¿en los noventa? Gracias, pero no. No obstante, no quita el hecho de que sea emotiva. «Dreamin’», en cambio, pareciera un descarte de alguno de sus álbumes de los ochenta, obviamente los arreglos están a una distancia prudente de esa época como para sonar moderno. El álbum culmina con «Journey of 1,000 Years», una composición diferente a las anteriores por su reminiscencia alternativa, una opción cuestionable como para pista final, pero termina siendo un placer culpable por alguna razón.

Luego de la exitosa gira de reunión entre 1996 y 1997, las expectativas por el regreso discográfico del cuarteto estaba por las nubes. No obstante, Psycho Circus resultó ser un álbum flojo e inexpresivo. Salvo la canción homónima, el disco parece ser una copia poco inspirada y mal hecha del Kiss clásico. En ocasiones suena como una producción de los setenta, pero carece de la originalidad que los llevó a la cima comercial. Más allá del cariño que le tengo por ser la producción con la cual los conocí, hay que oír los hechos y no son lo suficientemente buenos como para elevarla a una obra destacada en su carrera. Como se dice, Psycho Circus es pasable mas no memorable.

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