SNOT, la banda californiana cuya carrera quedó truncada por la muerte de su vocalista Lynn Strait en 1998, ha confirmado que ya lleva casi diez canciones grabadas de lo que será su primer disco en aproximadamente tres décadas. El anuncio, hecho durante una entrevista reciente, marca un punto de inflexión para una de las agrupaciones más respetadas y, al mismo tiempo, más difíciles de retomar dentro del nu metal de los noventa.
El peso del legado
SNOT debutó en 1997 con Get Some, un disco que mezclaba groove pesado, hardcore y elementos funk con una intensidad poco común para la época. La voz aguda y caótica de Lynn Strait y el trabajo del bajista John «Tumor» Fahnestock hicieron de la banda una influencia silenciosa pero profunda para grupos posteriores como Slipknot, Korn o System of a Down, que en distintas entrevistas a lo largo de los años han reconocido el impacto que tuvo SNOT sobre su sonido y actitud escénica.
El proyecto se interrumpió de manera abrupta cuando Strait murió en un accidente de tráfico. La banda intentó continuar con vocalistas invitados en el disco-tributo Strait Up y con apariciones esporádicas a lo largo de los años, pero no había vuelto a comprometerse con la grabación de un álbum nuevo de manera estable hasta ahora.
Un nuevo vocalista y una sala de ensayo activa
El bajista Tumor explicó en la entrevista que el grupo lleva meses encerrado en el estudio y que el ritmo de composición ha sido estable y productivo. La banda no se quiere apresurar, pero confía en que el material acumulado tiene calidad para sostenerse como un álbum completo. La descripción que han dado del sonido apunta a una mezcla de la urgencia clásica del grupo con producción contemporánea, sin caer en intentos forzados de modernización.
El vocalista actual, cuya identidad se mantiene en parte reservada para el anuncio oficial del lanzamiento, ha pasado por un proceso largo de pruebas y composición conjunta con el resto de los miembros. La banda ha querido evitar el efecto «vocalista sustituto» y ha buscado una identidad propia para el regreso, sin pretender imitar a Lynn Strait. Esa decisión, que en otras agrupaciones suele dividir a los seguidores, parece ser la única manera de que el disco funcione: no como un acto nostálgico, sino como un capítulo nuevo dentro de un libro abierto hace casi treinta años.
El contexto del nu metal en 2026
El regreso de SNOT llega en un momento favorable para el nu metal y sus derivados. Bandas que en su momento fueron consideradas anacrónicas vuelven a tener visibilidad en festivales y plataformas de streaming, y nombres como Korn o Limp Bizkit han recuperado parte del público que los había abandonado. El público joven, además, ha empezado a redescubrir las grabaciones de finales de los noventa con una mirada distinta, sin la carga negativa que en su momento dominó la conversación crítica.
Para SNOT, el desafío es demostrar que su nombre puede sostenerse en la conversación actual sin reducirse a un fenómeno de archivo. Si las canciones grabadas hasta ahora confirman las primeras impresiones, el disco podría convertirse en uno de los regresos más comentados del año cuando se publique.
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