Cuando se habla de Slipknot, la primera imagen que viene a la cabeza suele ser la del caos: máscaras grotescas, percusiones de barril, gritos primarios y una intensidad escénica que pocas bandas logran sostener durante más de dos décadas. Pero el catálogo del grupo de Des Moines guarda también un costado profundamente emocional, con composiciones marcadas por melodías sensibles y letras introspectivas.
Los nueve enmascarados surgieron a finales de los noventa con un sonido pesado y caótico que conectó con millones de seguidores y aportó canciones inmediatamente reconocibles del nu metal y el metal extremo: «Wait And Bleed», «Duality», «Psychosocial» o «People = Shit». Pero entre esos misiles, la banda ha sabido bajar el volumen para construir piezas memorables por motivos opuestos.

«Snuff», la balada que rompió esquemas
Entre las elecciones más recurrentes de cualquier lista emocional sobre Slipknot está «Snuff», incluida en «All Hope Is Gone» (2008). La canción demuestra el costado vulnerable de Corey Taylor como compositor y se ha convertido en un himno de despedida para muchos seguidores del grupo. Es, probablemente, la canción más dolida del catálogo.
«Vermilion Pt. 2», la otra cara de la luna
El doblete «Vermilion» y «Vermilion Pt. 2» de «Vol. 3: (The Subliminal Verses)» (2004) ilustra la dualidad de la banda. La segunda parte, completamente acústica, transformó la idea de obsesión expresada en la primera en una melodía suave que confirmó que Slipknot podía hacer cualquier cosa con sus instrumentos sin perder identidad.
«Til We Die» y la despedida que no quería ser final
El cierre de «All Hope Is Gone», «Til We Die», fue grabado poco antes del fallecimiento del bajista Paul Gray, lo que carga la canción de un peso adicional. Es una pieza casi acústica que funciona como manifiesto fraternal de un grupo que ha enfrentado pérdidas duras a lo largo de su carrera.
«Dead Memories», la clave melódica de un disco oscuro
De nuevo en «All Hope Is Gone», «Dead Memories» es una de las composiciones más reconocibles del repertorio melódico de la banda. Sus arreglos atmosféricos y el estribillo en clave mayor amplificaron el alcance del grupo más allá del público metalero estricto.
«Solway Firth», el cierre del «We Are Not Your Kind»
Más reciente y menos comentada, «Solway Firth», del álbum «We Are Not Your Kind» (2019), demuestra que la banda ha mantenido la capacidad de construir composiciones largas con dinámicas extremas, alternando agresividad y atmósferas casi cinematográficas.
El resto del top diez
Completan la lista canciones como «Circle», «Skin Ticket», «The Devil In I», «Goodbye» y «XIX», todas ellas con un componente atmosférico o melódico que demuestra que Slipknot no se reduce a la furia. La banda ha entendido siempre que el contraste hace creíble lo intenso, y esa lección se nota más en estas piezas que en sus himnos más violentos.
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