Pregunta a cualquiera por «el peor baterista del rock» y nueve de cada diez nombrarán a Lars Ulrich. Y, sin embargo, Lars co-fundó Metallica, escribió la mitad de sus mejores temas y mantuvo a la banda viva durante 45 años. ¿Por qué el odio?
El origen del odio: Napster, año 2000
Cuando Metallica demandó a Napster, Lars dio la cara mientras James se mantuvo en segundo plano. El movimiento era razonable (era robo de propiedad intelectual) pero el momento fue terrible: justo cuando millones de fans descubrían música gratis, Metallica les decía «paguen». Lars se convirtió en el villano por defecto.
El detalle técnico: ¿toca mal o no?
Críticos serios señalan tres cosas: tempos inestables en directo, doble pedal poco preciso comparado con Mike Portnoy o Tomas Haake, y sonido de batería en St. Anger (caja sin resonancia). Las tres son justas. Pero también son ajenas a lo que Lars hace bien: composición.
Lo que pocos reconocen
- Co-firma toda la discografía de Metallica.
- Su patrón de fills en «One» es un manual entero.
- Negoció el contrato con Elektra que les dio control de masters cuando casi nadie lo tenía en los 80.
- Mantuvo unida la banda durante la rehabilitación de Hetfield.
El factor cultural
Lars es danés, articulado, opina de política y maneja arte (su padre fue tenista y coleccionista). Para una escena que premia la actitud «working class», eso lo convirtió en blanco fácil. Ningún baterista con barba poblada y camiseta sin mangas aguantaría tanto hate como Lars con sus camisas de seda.
El veredicto justo
Lars Ulrich no es Neil Peart ni Mike Portnoy. Pero pedirle eso es pedirle a Lemmy que cantara como Pavarotti. Lars es el baterista de Metallica porque escribe canciones, no porque toque rápido. Y en ese baremo, sí ha ganado el sueldo cuatro décadas seguidas. Lee también nuestra guía de letras traducidas para entender mejor el peso compositivo de Metallica.
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